Restaurante Monserrat (Pinos Puente)

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
2 de enero de 2018

Hoy dos de enero de 2018, día de Fiesta en Granada (Día de la Toma por los Reyes Católicos), es un día apacible y le propongo a Trini, irnos a comer fuera de casa.

Guiado, por cierta melancolía, llegué a Restaurante Monserrat (en Pinos Puente).

Allí iba hace entre 40 y 45 años. Tenía un aspecto totalmente distinto del actual, que es de amplias salas, se nota que especializado en cierta medida en bodas y eventos similares.

En aquellos tiempos, a los que me remito, en La Venta Los Arcos, en Iznalloz, antes del desvío de la carretera, era un punto de encuentro para todos los vendedores de Fertilizantes, almacenistas de los Montes de Granada, y muchos agricultores. Siempre estaba bullicioso y se comía muy bien, estaba especializado en la pierna de cordero, que la ponían como en ningún sitio. Los corderos no eran lechal como los de la actualidad, eran piernas grandes de borrego, pero bien preparadas, sin ningún olor ni sabor extraño. La Pierna de Cordero de los Arcos, tenía fama al menos provincial. Y en dicha venta, se hacían bastantes transacciones, Sr. Antoniles, tenía el Almacen junto a la Venta, era un clásico almacenista de abonos de siempre, de siempre no, ya no está. Pero de mucha solera.

Un día los hermanos que llevaban la Venta, nos dijeron que se iban, que la tenían alquilada, y que había llegado el momento que por terminación del contrato tenían que irse.

Alquileron un local, en Pinos Puente, por cinco años desde hace 45 años a hace 40 me recuerdan hoy, y muchos de sus clientes de los Arcos de vez en cuando íbamos al Monserrat, allí recuerdo en dos o tres ocasiones al menos, haber ido con Don Hermenegildo Romero Granados, y nos preparaban una salita aparte.

Un día por cierto, no se me olvidará nunca, pidió Don Hermenegildo lengua de ternera, y al partirla con el cuchillo, se encontró dentro de la lengua, una aguja, todo oxidada, que al menos tenía 5 centimetros, una aguja grande, todo oxidada, que la pobre vaca, habría tenido unos dolores tremendos. Don Hermenegildo se desconpuso, y realmente la comida, nos la echó por alto.

El Restaurant Monserrat, fuera de esa lamentable coincidencia, era un buen sitio para comer.

Hoy con todo absolutamente cambiado, la verdad, quedamos muy satisfechos, con el almuerzo, manteles blancos, vajilla muy cuidada, una magnífica “sopa sevillana”, y pedimos choto al ajillo para compartir.

Pregunto si hay alguna foto del dueño a una camarera que me señala unos cuadros, veo un ciclista, cuyo rostro no conozco, me comentan que falleció hace siete años, y que ahora el Restaurante es de sus tres hijas.

Lo alquilaron hace 45 años, durante un periodo de cinco años y después ya lo recuperaron y lo llevan ellos. Hablo con un Sr. muy atento, marido de una de las tres hijas. Y cambiamos impresiones de antaño, me dice que la familia que lo tuvo, dejó una muy buena huella, pues todavía se le recuerda, por los mas mayores.

De la familia anterior, tienen un Restauran el San Francisco enfrente de Traumatología y también el restauran de Hospital la Inmaculada, tenían varios establecimientos más pero con la crisis, han reducido. Eran y deben seguir siendo unos grandes profesionales, así me los describen.

El tiempo pasa inexorablemente, volveré al Monserrat, e iré un día a Restaurante San Francisco. Doy una vuelta por los almacenes de Herogra, en Pinos Puente hoy cerrados, aunque Albolote está en funcionamiento, seguramente la bulla empiece cuando pase Reyes, y se empiece con fuerza las ventas de fertilizantes.

Me meto en la Vega de Granada, en carretera estrecha, mucha vega con parcelas valladas, y me pierdo, andando andando salimos por el Castillo de Lachar, y ya tomo el autovía de regreso.

Mi mente, de forma tranquila hace un recorrido por el pasado, en estos días era época de las “matanzas”, de cerdos en las casas, guardando alimentos para casi todo el año, morcillas, chorizos, lomo en manteca, tocino salado, etc. hoy solo quedan algunos focos testimoniales, de aquellos tiempos donde quizá al no haber prácticamente televisión y si mucha radio, se conversaba más, se hablaba más, entre unos y otros. Entre otros y uno. Había más convivencia, los vecinos eran parte de la familia, en buena medida y se apoyaba mucho al más necesitado.

En fin, hay muchos buenos profesionales en este país de la Hostelería, se distinguen de los malos, en que los malos poco duran, por lo general y los profesionalizados, siempre tienen clientes, ocurre como en todo.

Cuando estaba dentro del Monserrat actual, recuerdo que por la misma razón de hoy, fui hace cuatro o cinco años. en tiempo de nostalgia. Y Trini me recuerda la misma conversación. Que yo saco del disco duro orgánico, y efectivamente.

Llego a Albolote, y doy un paseote andando, en un bar tomo café y leo el IDEAL, la primera página, no puede ser mas desalentadora: “overbooking en el Tanatorio de Granada”, debido a la gripe, que aprovecha los frios para despejar un poco la población, cierro el periódico rápidamente, y sigo andando, observando escaparates y gente que vienen y van, algunos me saludan, y devuelvo el saludo. Es propio de los años de permanencia.

Mañana será otro día. Hoy como todos los primeros de año, he andado y estudiado ingles. Vamos a ver por cuantos días.

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Piruja

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Martes, 2 de enero de 2018

Llamé el sábado por la mañana a mi hermano Juan Carlos, estando yo en Antequera, quería ir a felicitarlo por Navidad.

-No puedo- me contestó. Me voy ahora mismo a la calle.
-Donde vas- le dije.
-Al entierro de Piruja. A Mollina.

Me entraron ganas de decirle de acompañarle, pero quería ver por la mañana también a mi hermano Antonio, y hacer dos o tres cosillas.

Con mi hermano Antonio estuvimos hablando de Piruja, Don José Delgado, el segundo apellido no me acuerdo mi hermano sí, es algo así como “Murientes”, o similar.

Era, muy buena persona -le digo a mi hermano Antonio.

Mejor persona, imposible, noble y transparente. Sincero, una grandísima persona.

Yo hago un examen mental, de Antequera en 1954, cuando tenía diez años, con la calle Merecillas, con las lluvias y mucho barro, charcos y charcos y charcos, y polvo en el verano.

Por esta calle, pasaban muchos Cosarios, que paraban indefectiblemente en el comercio de mi padre, y sacaban su lista y hacían muchos encargos, se marchaban y al salir para regresar, pasaban a recogerlos, llegaban por la mañana, desde las 9 de la mañana a las 11, y pasaban a recoger los encargos desde las tres a las cinco de la tarde.

Los “cosarios” llevaban encargos de compra de poblaciones cercanas, iban en carros con mulos, creo recordar que generalmente dos mulos, fuertes uno detrás de otro. Alguna vez se me comentó que los mulos se conocían el camino, no había que conducirlos, de hacer el mismo continuamente, incluso algún cosario se quedaba dormido mientras el vehículo andaba.

Otro medio de desplazamiento en aquella época eran las bicicletas, y algunas motos de pequeña cilindrada. Lo cual era un problema, el ruido de su motor espantaba a los nobles mulos, con el consiguiente peligro.

Y así pienso que al día pasaban por el establecimiento de mi padre, para hacer las compras de “ultramarinos”, no menos de 8-10 cosarios.

De Mollina había dos, uno de ellos muy joven, D. Jose Delgado “Piruja”, el mas joven de todos los cosarios, que hacían sus compras en Antequera. Eran muchos ejemplo de Humilladero, Puente Piedra, Sierra Yeguas, El Valle de Abdalajid, Villanueva del Trabuco, Villanueva de la Concepción, Cuevas Bajas, Cuevas Altas, y un largo etcétera, que incluía a poblaciones más pequeñas, como La Joya, Cartaojal, etc.

Los Cosarios, no iban todos los días, salvo en diversos casos, de Mollina si iban a diario, otros dos días a la semana, otros tres, en fin, cada uno tenía sus normas.

Los carros, con dos ruedas grandes y con toldos por encima, en bastidor elevado, como los carromatos del Oeste americano. Como las ruedas eran muy grandes, el fondo del carro estaba muy despejado del suelo y tal efecto, tenia diremos como un sotano cada carro, debajo del maderamen, del suelo, donde había hueco para almacenar más productos.

A casa del cosario, en sus localidades de origen, le dejaban sus conciudadanos sus encargos, desde la compra de medicinas en la farmacia, zapatos, perfumería, etc, lo más variopinto, cualquier cosa.

Y el cosario se encargaba de comprarla en Antequera. En aquellos tiempos, desde luego jamones no compraban, salvo ya cortados en pequeñas cantidades, para algún enfermo. Y no había latas de conserva monodosis, era impensable. Si compraban los cosarios latas de atún tronco, de 2,5 kilos aproximadamente y de 5 kilos, marca El Consorcio, que despues el que la había encargado, ya tenía previsto repartirla entre la familia.

Era un espectáculo original, salían de sus orígenes al amanecer, y regresaban en la mayoría de los casos bien entrada la noche, en verano y en invierno, con calor o con frio, con lluvia y con sequedad. Con sus pantalones de pana, y su gorra “antigua”, con su camisa franela, y con los zapatos El Gorila, aunque había variantes.

Prácticamente no había coches en Antequera, o se contaban con los dedos de la mano. Y camiones pues pequeños todo lo mas de 7-8 tdas de carga y pocos.

La llegada de los Cosarios, todo un ritual, al regreso se le ayudaba a cargar las cajas en los carros, pagan al contado lo que retiraban, y se les invitaba a una cerveza, antes de marchar, y encauzar la carretera.

Y calle, al pasar al lado de los mulos, todos se apartaban lo máximo que podían, pegados a la pared, e incluso algunas personas, no los adelantaban y tiraban por calles circundantes dando un rodeo.

Si iban con tiempo, incluso pasaban al interior de la casa, y se les invitaba a un refrigerio para entonarlos.

Eran como parte de la familia, podemos decir, pues eran sus visitas totalmente frecuentes, todo el año.

El más joven, PIRUJA, nunca he sabido porque ese nombre, era flexible y ágil, parlachín y alegre, jovial y siempre dispuesto, incansable, y buenísima persona. Ahora ha fallecido con mas de 90 años, quizá sea el “último cosario andaluz”

Piruja, era muy inquieto e innovador, realmente fue el primero, que hizo un avance sin precedentes, como fue dejar el status, con carros y mulas, y comprar un camión, algo impensable en aquel entorno. Un avance, que casi nadie comprendía, una temeridad, pues se temía al alto consumo, averías, reparaciones, etc. etc, pero fue Piruja y no otro, el que dio el paso adelante.

Así pues, Piruja se adelantó, rompió el estatus, y de alguna manera obligó poco a poco a los demás cosarios modernizarse, tema nada pequeño, pues había que sacarse el carnet de conducir, tema no fácil, cuando se leía y escribía con dificultad e incorporarse a este gran avance.

Mi hermano Juan Carlos, ha seguido con la relación con el, e intensa por lo que veo, mi hermano Antonio hace 15-20 años que no lo había visto, en mi caso, muchos mas quizá 60 años, sin verlo. Pero nunca lo he olvidado, cuando voy por algo a Mollina siempre he preguntado por el.

Adiós amigo, te has ido sin habernos visto en mas de medio siglo, hoy la profesión que tan bien desempeñaste, dejo de existir hace muchos años y tu de dedicaste a otras profesiones, se me comenta que tuviese un Taller de reparaciones y también te dedicaste el transporte.

En fin, Don José Delgado, “Piruja”, quizá sea el “El último cosario andaluz”, hoy ya todo ha cambiado tanto. Pero queda una cosa, que es el servicio, que unos damos a otros, la vida en definitiva es servicio.

Un abrazo.

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A D. Juan Pedro Romero de la Lastra

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Barbate, 9 de diciembre de 2017

Al estar próximo a Barbate, el día 6 por la mañana, a medida que me acercaba con Trini en el coche, con solo el ruido del motor y en un día espléndido, desgraciadamente con esta sequía que lamentablemente nos asola, no te separabas de mi mente ni un segundo amigo Juan Pedro.

Hace un mes, más o menos, que nos dejaste para siempre. Acostumbrábamos a vernos casi todos los años en Barbate. Por teléfono coordinábamos para vernos para desayunar algún día que otro en Casa Rufo. En julio, en la terraza, con nuestro zumo de naranja, café y tostada. Y tu sonrisa permanente. Siempre agradable, siempre buen amigo. Desde que nos conocimos estudiando hace mas de 50 años, en el Cortijo el Cuarto, (Bellavista) SEVILLA, en la Escuela de Peritos Agrícolas, hoy ya lleva años cerrada lamentablemente. Cortijo que en su momento fue donde pastaba la ganadería de Miura.

Siempre buen amigo, y mejor persona, igualmente alguna que otra vez, nos veíamos con Trini, en la Taberna de Abelardo, aquí en Barbate, con mas de 100 años de antigüedad, si muy antigua pero con buena calidad y servicio. Allí estábamos a gusto cómodos, tomando algo de atún y unas ortigas fritas, plato que hace muchos años recién llegado a Barbate, nos descubrió el buen amigo Don Jose Manuel Durán Gallardo, y del que soy forofo.

Estuve en casa Abelardo con Trini, y sin que tu estuvieses, fue el día 6, ya no era lo mismo, había un enorme hueco.

En nuestras reuniones hablábamos de los compañeros peritos y de la Reunión Anual. Nuestros apartamentos en Barbate, están no mas de 100-150 metros uno de otro.

Eras uno de los elementos aglutinadores de las reuniones de Promoción de Peritos Agrícolas, de la XVI, concretamente, y de los organizadores en buena medida de vernos anualmente unos días, y que todos lo pasáramos bien y a gusto.

Este verano te llamé y tu teléfono no contestaba, un día te diste de baja en el grupo de WhatsApp, y sabíamos todos que estabas enfermo. La situación se complicaba.

Siempre agradable, buen compañero, a veces te acompañaba tu amiga Srta. Rosa, que todos apreciamos.

Yo a tu lado me sentía cómodo, teníamos cierta afinidad el uno del otro, me hablabas de tu casa en Portugal, en un sitio aislado, casi sin habitantes, en un bosque, y como antes te gustaba ir, y ya te parecía demasiado lejos, y no tenías ganas de ir, querías vender aquella residencia, un tanto alejada del mundo. Cuando nos dejaste llame a Sr. Rafael Calvo para informarle y a Sr. Cobian.

-Rafael -le dije- estoy muy afectado, más de lo normal.

-Lo sé, sin que me lo digas -me contestó- se que era un gran amigo tuyo.

Sé que la crisis de 2008 te hizo polvo económicamente, tu que te has dedicado a la construcción, y lo sufrías en silencio. Yo no preguntaba para no ahondar ninguna herida. Quizá por ello, y por otras cosas, no has tenido suerte en la vida, la suerte que te mereces, con tu gran corazón. Ya de remate tu enfermedad.

Era un AMIGO, con letras grandes, un AMIGO de tus amigos, de tus compañeros. Con una nobleza increíble, una bondad extrema, un afecto a todos sin límites. Una simpatía arrolladora, y cortes y educado hasta el máximo. Disfrutabas, cuando a algún amigo le pasaba algo bueno. Y en fin Juan Pedro, es una gran pena que te hayas ido, ya el Grupo de Compañeros no a a hacer lo mismo, este año se nos fue nuestro querido compañero D. José Jiménez Zurera. Otro palo que sufrimos todos. Si, nuestro buen amigo José, que vívía con su encantadora Sra. en Palma del Rio.

No he ido al entierro ni de uno ni de otro, ya la distancia conduciendo me pesa ir y volver, cuando tampoco estoy vamos a decir muy bien de salud, o serán los años. No sé…

De José, recuerdo y veo en mi mente su cara, con sonrisa permanente y espíritu atento y conciliador. Estuvo visitándonos en Herogra Albolote, con su hijo, siempre caballero, siempre encantador.

Ya las reuniones anuales, no serán lo mismo, espero que las siga habiendo, que no se dejen, hay que continuar. Y esta próxima está previsto que fuese en Antequera.

Es una pena que la vida se acabe, es una pena. Un fuerte abrazo a ambos, seguiremos hablando mentalmente. El mundo sigue dando vueltas y vueltas, y más vueltas y vueltas, siglos y siglos, y nosotros solo damos las mismas durante un periodo corto. Al menos por el momento.

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El anillo roto

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Lunes, 20 de noviembre  de 2017

Ando desde hace muchos años sin alianza, de los cincuenta años de casado quizá solo la llevé los tres o cuatro primeros años.

En el campo un día tuve un accidente en el cual un operario manejando una máquina agrícola prácticamente quedo suspendido, enganchado, en el anillo, así como en el dedo, al que solo le quedó el hueso. Me dieron escalofríos y me quite el anillo durante un tiempo.

La alianza es diferente a las normales, tiene una incisión vertical cada poco, quizá ocho en total. Y en horizontal otras, pero mucho más tenues, poco profundas.

Una de las verticales hizo que la alianza se rompiera, quedase abierta, y aquí fue cuando definitivamente deje de usarla.

Y se me perdió, y la he echado de menos durante años. Tengo otros anillos que nunca me pongo, sobre todo uno con un pedrusco, muy bonito, que me regaló Trini cuando estábamos de novios, y otro que quizá sea de mi abuelo grande, para dedos gruesos. Vamos a llamarlo antiguo.

Pero no tenía mi alianza y me daba cierto enfado tenerla perdida. No es por su valor real, sino por su valor sentimental.

Y el Día de todos los Santos, en Antequera de 2017 ,mirando Trini un armario que tiene una barra horizontal, de, diámetro de un dedo, pues me dijo: “mira, aquí tienes tu anillo”.  Abrí la alianza y la colgué en la barra, y quedó pues en vez de en el dedo, pues en una barra, y pegada a un extremo, y perdida.

¡Oh, mi anillo, que alegría tantos años, sin él! Bueno realmente me dio una gran alegría.

Trini, me dijo: “no me puedo creer que te hayas puesto tan contento por un anillo roto”.

¡Trini! no es un anillo roto, es mi anillo roto, el anillo de mi vida, el anillo de mis sueños, el anillo perdido.

Era el anillo descarriado. Con una carga sentimental tremenda. El anillo de siempre, el que me pusiste, cuando nos casamos. El anillo vuelto a vida, el anillo que hace palpitar mi corazón, el anillo que me pone tierno.

Volvió me alianza después de tantos años. No estaba perdida, estaba cerca, y la pensaba extraviada, en un mundo sin límites.

La alianza encontrada, el anillo perdido y encontrado en el armario.

Buenas noches.

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Vídeo Teresada 2017

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El impresionante curriculum de D. Manuel Moron Salas (Revisado)

Revisado y corregido por D. Eduardo Tornes Lacasta

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Bendito viento de levante

Viento de levantePor José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Lunes, 14 de agosto de 2017

Mañana nos vamos de Barbate, Trini y yo. Y no quería marcharme sin escribir esta ¡Oda al Viento de levante!

¡Bendito levante!, vas a ser mi obra cumbre de estos días costeros.

¡Oh, viento! ¡Viento de levante! ¡Levantazo, maravilloso, lamentablemente has sido breve!

Eres magnífico, viento. Creas relaciones familiares intensas, dejas las playas solitarias, y todo el mundo se mete en sus casas para convivir en familia.

El sábado estuvimos en el Restaurante “Los Seis grifos”, donde solemos pedir un calamar de potera a la plancha que quita el hipo. Fue maravilloso, a mediodía en la plaza, estábamos como en una pequeña plaza de toros, rodeados de toldos de dos metros de altura, y para protegernos del solo, pues parasoles grandes, bien anclados, anti-vientos.

Toldos circundantes, con ventanas de plástico transparente. El ruido trepidante de los toldos al ser zarandeados por el viento, un disfrute auditivo y ensordecedor, ruido trepidante, incansable, sonidos que hablan, y no se les entienden, pero que seguro quieren decir algo. Yo disfrutaba, Trini no decía nada, y unos vecinos de mesa, antes de pedir nada, la pareja con sus dos hijos salió pitando, es terrible dijeron. Es maravilloso pensé.

Aquí los vasos deben ser de plomo, para no ser arrastrados por el levante, aunque estamos protegidos, la verdad es que le di a uno con la mano, sin querer y se rompió. Y competí con el levante.

Sonidos fuertes, que nadie puede callar, portazos de puertas y ventanas, sin que haya malosgenios, sino solo viento poderoso.

Barre el viento las calles gratuitamente. Viento que hace volar las ideas, que refresca las mentes, que deja vacías las calles sin personal. ¡Corre el levante!, su majestad el Rey de los vientos, posiblemente, y es un viento local, que se forma dicen en el mar de Alborán y que se dirige al Atlántico, es un viento entrañable, nuestro, un viento andaluz y africano, es un viento de “Cai”, de nuestro “Cai”, de nuestra tacita de plata. No es exportable. Y es rico. En Tarifa es magnífico para deportes playeros al aire, quizá para el mejor surfing de Europa, y más hacia Cádiz, mueve enormes molinos modernos de viento, que sumados producen más energía eléctrica, que la más grande estación atómica.

El viento se produce quizá arrastrado por las corrientes de agua, quizá al encauzarse entre dos cadena montañosas una a cada lado del estrecho, y yo creo en el efecto venturi, al estrecharse el conducto por el estrecho aumenta la velocidad, y al salir del mismo crea corrientes circundantes que son arrastradas. El viento para muchos es odiado, para mí es muy estimado, me encanta el levante.

Por la noche del sábado, el levante, lamentablemente se había calmado, nos fuimos a la terraza del bloque a ver si veíamos las Perseidas, un buen rato, y no hubo suerte, si fue una de las pocas veces que sin prisa, estuve viendo el cielo infinito, las estrellas, y no había Luna. Te hace pensar en lo infinito del Cosmos, y lo poco que somos, en este planeta ya ocupado por seis mil millones de sapiens, y que al paso que vamos dentro no mucho no habrá espacio, o habrá muy poco espacio para cada uno

¡Bendito levante! Que refrescas ideas, que levanta faldas, que barre calles y hace tronar ,ya situado en el apartamento, el techo frágil y transparente del patio interior. Es un viento rompe cristales, que se alivia poniendo cristales irrompibles. Después cuando paraste un poco para no espantar a las Perseidas, el cielo se puso blanco de noche, de aves, que se dirigen al mar atravesando el estrecho sin parar y sin pasaporte.

Los vientos creo que se miden en nudos, pero es mas practico los kilómetros por hora, y más aún, las terminologías que definen velocidades.

Levantito.

Levante.

Levantazo.

Hace huir a los playeros asustadizos, y deja sol o a pocos intrépidos. Entonces la arena, te aguijona el cuerpo, con fuerte dolor, y la arena se incrusta en la piel o casi, y se queda pegada ¡magnifico!, y ademas te pones a andar, y no te deja el viento, y te pones a pensar.  ¡Si no puedes luchar contra el viento alíate con el mismo!

Dicen que cuando el viento sopla fuerte, los locos, en los manicomios se ponen belicosos, no lo sé. Dicen que del soplo del viento se producen mas problemas mentales, no lo se. A mi me parece que el levante es un viento por supuesto ecológico, y además sostenible, y que produce emprendimiento, en su puesta en valor. Usando en mi expresión la terminología de los políticos que todos hablan de lo mismo de puesta en valor, para una economía sostenible (no creo que pueda ser insostenible), y eso si que crea mucho “emprendimieno”, aquí estamos todos emprendidos.

Su majestas el viento de levante, hay otros muchos vientos, antes se pensaba que cuatro, del Norte, del Sur, del Este y del Oeste, después se han descubierto otros muchos, ejemplo la tramontana, el cierzo, y así.

Pero como el levante ninguno, una gran decepción, para mi es venir a Barbate, y no disfrutar del maravilloso levante. Me gusta cuando Eolo, el dios del viento, lanza su furia o sopla mucho, dicen que Eolo, se llama así, porque vive en la Isla de Eolis, pero no buscarla en el mapa, ya en la Odisea, de Homero, se reseña que es una isla flotante, es decir que se desplaza.

Los tiempos cambian, cuando yo era niño llamaba de Vd. a los peces, después vas viendo que todos somos iguales, todo esto esto es “fueraparte”, y espero no estar siendo muy “jartible”.

Cuando Eolo se cabrea y sopla con fuerza, con violencia, arranca persianas, ojo que levanta tejados, y los toldos los deja mal parados.

Venir a Barbate y que no haya levante, es como ir a Asturias, y no sentir la lluvia, no tiene sentido.

No poner vasos de plástico en las mesas, no poner platos de cerámica decorando la pared, con una arcayata si queréis que dure el plato, ponerlo en la pared con hormigón.

Mucho vuela el viento, pero más el pensamiento, las palabras se las lleva el viento. La mujer y el viento pocas veces y con tiento.

El domingo fui con Trini de noche a tomar algo, y me pusieron una vela, ya te puedes imaginar, lo que dura una vela encendida al aire libre con un poco de levante.

La belleza sin talento, es como la veleta sin viento.

Siembra vientos y recoge tempestades.

Las palabras vuelan.

¡El levante fuerte invita a la meditación! ¡El levante fuerte invita al recogimiento!

¡Viento de levante! ¡Hagamos un monumento al mismo! Disfrutemos del mismo a tope. Eres viento, viento, purificador, eres viento el que haces vibrar los sentidos, el oído, la vista, el tacto, el olor, en fin todos los 18 sentidos que tenemos, según mi clasificación. Eres estupendo levante. Te echare de menos bastante, levante. Te echaré de menos bastante.

No renegemos del viento de levante, “vendamos nuestro levante”.

Buenas tardes

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