Reflexiones Barbateñas 2017

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Sábado, 22 de julio de 2017

Mañana termina mi semana en Barbate, esta noche junto con Trini daremos una vuelta de despedida por el al Paseo Marítimo.

Al final todo se acaba. Rendidos o esperanzados. Vencedores o vencidos. Contentos o disgustados. Pasan las páginas invisibles y no escritas del libro de la vida. Del largo libro que finalmente se acaba.

Me voy como he venido en coche, pero cambiando de ruta. Sin en la semana haber hecho deporte, sin haber estudiado inglés, y lógicamente sin bañarme en la playa. Me gusta más la ducha del apartamento, es más cómoda.

Hoy he llevado a lavar el coche en una máquina automática, con varios programas, he elegido uno de los más altos, el pobre, para una vez que va a ser lavado que quede bien y le he llenado el depósito de combustible, para que disfrute, en definitiva una buena comida para el coche.

Hoy hace un fresco poniente que trae al mar el agua fría, con brisa fría, que enfría la cara, y entra un poco en las fisuras del alma. Barbate de los vientos de levante que levantan la arena con fuerza, energía, nervio y poderío. ¡Bendito levante!, que purifica el aire, barre gratis las calles, suena a música su silbido trepidante, acompañado por el batir de techos ligeros y persianas mal amarradas. ¡Bendito levante! Maravilloso levante, me encanta, me fascinan los fuertes vientos, que hacen volar la tristeza, que limpian, que impulsan la arena con fuerza, clavándola en el cuerpo en un intensísimo picoteo que duele, pero que no mata, sino que fortifica. ¿Miedo al levante? ¿Por qué?

Casi todos se quejan, no lo entiendo. Crea energía renovable, antigua como los molinos de viento. Viento, viento, viento, que deja el alma limpia de arena, ligera y agíl, no todo el mundo puede disfrutar del viento del levante.

Es un viento querido, añorado, magnifico, majestuoso, guerrero, es como la flauta de Hamelín. Es como vivir otra vida diferente, andar con un levantazo es volar.

¿Estoy equivocado? No, no estoy equivocado, ni mucho menos. Solamente que sé apreciar al bendito levante, al cual con el tiempo se le hará justicia, y será probablemente un patrimonio nacional, o reserva de la biosfera, reclamo turístico. Por favor no escodamos el levante. ¡Pongámoslo en valor, como se dice ahora, para tener un viento sostenible, en el que cada vez que sople, vendrán avalanchas de personas para disfrutarlo. Y no huir temerosos del mismo. No escondamos el viento. Promocionemos el levante. Es algo distinto que no sabemos apreciar. Tendrán que venir de fuera para descubrirlo.

Y después, el poniente sosegado, que no levanta la arena de la playa, es cómodo, sencillo, con vientos fríos del Atlántico, que te hacen ver el mundo de otro modo. Y ni uno ni otro la insulsa calma. ¡Vivan los vientos! Un plus barbateño inconmensurable, ocultandolo no vamos a evadirlo. ¡Vendamos el viento!

Me encanta Barbate en invierno, con las olas enbravecidas y rugientes, las playas desoladas, sin un alma andante, y sobre todo me encanta ver llover sobre el mar.

El mar disfruta con su ducha natural fría y limpia, sin jabones, con la pureza del agua de las nubes. Y se va rellenando el mar, que la evaporación vacía.

Promocionemos la lluvia sobre el mar y las playas sin bañistas.

Y la carne de retinto que hace se salten lagrimas de estómagos emocionados.

Y las sardinas, tanto tiempo desfenestradas, y ahora con Omega 3, a barullo.

Un canto a la naturaleza, que poco a poco va cambiando, hasta que sea el mundo una urbanización tremenda, sin campo, sin hierbas, todo hormigón. Eso sí decorado, y bonito. Solo quedará campo, en zonas muy concretas, básicamente para el turismo. ¿Y la agricultura?, la veremos seguramente en edificios verdes de 20 plantas y cada planta de dos Hectárea. En vez de aparcar coches, pues superficie urbagricola, o urbacola. Si bueno podéis reír, ya veremos.

En el siglo XX ha tenido tremendos cambios la sociedad, y en lo que vamos del XXI, sigue un ritmo más acelerado. Vamos en progresión, no aritmética, ni siquiera geométrica, sino exponencial.

No habrá hambre por supuesto, y seremos una plaga de bichitos sapiens, que cubren el planeta.

¿Es ello malo? Pues no creo, simplemente será distinto.

Me gustaría de los sentimientos hacer poesía, en una época donde el valor de las emociones, cada día tendrá más importancia. Productos, servicios, entretenimientos, capaces de emocionar.

Dejo los dedos libres y la mente abierta, escribiendo sin pensar, para eso estamos en vacaciones, escribiendo dejando el espíritu libre, que se alce, que se eleve, o que baje, que haga lo que quiera, lo que le plazca.

Y solamente peticionar que funcionemos todos con sentido común, nada más, sentido común, que es un sentido poco común, que seamos agradables y corteses, entre otras cosas porque es barato y quedas bien.

Me hubiese gustado ir a Marbella, a ver a Elton John, se me cuenta que ha sido un espectáculo memorable, de un genio, un genio de verda, comentan que explotó el piano en sentido lírico, que las canciones brillaban con silencios y con mucho tiempo el público de pie. “Adiós rosa de Inglaterra, ojala florezcas en nuestros corazones”, canto Sr. Elton, de la que ha vendido más de 35 millones de copias.

El personal necesita emocionarse, estamos como lo pollos de engorde en jaulas, pero de puertas abiertas que no utilizamos.

Adios Barbate, si duro, y sigo con vida, volveré aquí largas temporadas, para escuchar el levante, sentir el poniente, ver como braman las olas del mar, observar los atardeceres placidos, venir cuando no viene nadie, para encontrarme con mi mismo, que es bastante.

He dicho.

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Una semana en Barbate (2017)

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Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Jueves, 20 de julio de 2017

Salimos de Albolote, el sábado 15, destino Barbate, yo tengo previsto estar una semana alli, Trini se quedará.

Por la autopista de la Costa del Sol se va cámodo, eso si 4 horas largas durá el viaje, incluyendo alguna paradilla. Aparte las paradas continuas para pagar el peaje, que se son muchas, y el importe suma más caro que haber pagado el billete en el algún otro medio.

El domingo 16 me comenta Trini, que ha reservado una mesa para tomar patatas fritas con huevo, en la pedanía de Vejer: Santa Lucia. En Restaurant el Toro, donde solemos ir los famosos y Trini y yo.

Cuando llego, me llevo una grata sorpresa, allí está mi hija Eva, Jose y David, con sus parejas, y todos mis niet@s. No tenía ni idea, es una sorpresa. Una gratísima sorpresa. Para recordar todos tan guapos y tan bien. No tenía la menor idea, esta vez no había sospechado nada de la sorpresa. Tengo una familia maravillosa.

Mi hermano Juan Carlos es un máquina, se está reponiendo de su enfermedad, y además se está quedando muy delgadito.

El lunes era mi cumpleaños, 73 son demasiados, y me pongo a leer un libro, que es uno de los regalos de mis hijos: Sapiens. De animales a dioses. Escrito por Yuval Noat Harari, que realmente me engancha, me quedo fascinado con el libro, me ha encantado, lo volveré a leer más despacio. Lo he leído demasiado rápido. Fantastico, no se puede resumir, porque línea a línea es todo interesante, hay que leerlo.

Ayer miércoles, me fui por la mañana a Benalup-Casas Viejas, me fui solo, tarde en localizar el Centro de Visitantes de la tragedia de 1933. Estuve hace muchos años en Casas Viejas, viendo una representación teatral de aquel drama. También he leído sobre el mismo, y aunque han pasado 84 años, el tema me atrae.

Localizo el Espacio Conmemorativo Casas Viejas 1933 (ECCV1933), situado donde estaba en su momento, la choza de la tragedia. Está cerrado, llamo a un teléfono y me dicen que en cinco minutos están allí, para abrir y enseñármelo. Una encantadora joven, de nombre Ana, dicharachera y expresiva, todo nervio, me lo explica.

-¿Conoce Vd. este drama?

-Si, algo le contesto.

-Seguramente sabe Vd. más que yo del mismo.

-No creo, le digo.

Un drama, como la necesidad, la vida con mínimos recursos, hace que se produzcan estos hechos, donde a los sublevados se le va el tema de las manos, con la muerte de dos Guardias Civiles. Y la réplica tremenda después de que fallezca un tercero.

Srta. Ana, me pone un video, muy bueno, pero con los problemas auditivos que tengo, no pude escuchar, no dije nada de ello, y comenté que era muy bonito. Y lo era, yo lo aprecié solo a la vista, lo demás con algunas palabra sueltas me lo imaginaba.

Aprendí que limosna, era antes, como el desempleo ahora, pero mucho más pequeño y que se daba a todos los que no tenían medios algunos y era una peseta, para los solteros, y 1,5 para los casados, algo así.

Siempre se le suele echar la culpa al estereotipo del latifundio, un termino que ya hoy esta totalmetne superado, con unidades de explotación pequeñas, no hay para sostener una familia ni nada, y para ser competitivos, hay que tener una superficie amplia, y aun asi, las cuentas son complicadas. Aquellos tiempos eran otros, pero ya con la democracia, cuando se hablaba de Reforma Agrícola de Andalucía, me preguntaba ¿Cómo es posible?, si hoy ya en otros países, las Reformas Agrícolas, son ayudar al agricultor a que compre las parcelas de los vecinos, para tener explotaciones viables económicamente.

Hasta el nombre de Casas Viejas lo quitaron del mapa, sustituyendo por Benalup de Sidonia, pero hoy se llama al menos así lo veo en la carretera Benalup-Casas Viejas, hoy es un municipio independiente de Medina Sidonia que es una localidad, que es realmente una joya.

En Benalup, hay el único museo provincial de la Prehistoria, que me sorprende, este en Benalup, es bueno que los museos se encuentren diseminnados por la provincia. Y no concentrados en las capitales. No he llegado a verlo. Vendré otro día. (Si Dios quiere)

Hoy he andado, Trini, no está por salir, dice que esta muy cómoda en el apartamento, y prefiere no salir. Yo prefiero la calle.

Hemos estado en el mercado de Barbate, y yo que me gusta la carne, compramos un chuletón de retinto, con lo que tendremos para varias comidas. Hoy he tomado alguno, desde luego la carne de retinto tiene un sabor impresionante, ni buey argentino, ni ternera de Avila, ni nada, como este “retinto” que tenemos en Cádiz, no hay nada. Sensacional, impresionante, y todos los adjetivos que le queramos colocar, es como saborear un trozo de cielo.

Ayer tomamos unas sardinas, magnificas.

He paseado y no he pisado la playa, ni Trini tampoco hasta ahora, no hacemos nada, y no tenemos tiempo para nada. Curioso.

Leo detenidamente la prensa y de noche suelo pensar bastante. Pienso en muchos que he conocido a lo largo de mi vida, y que ya no están entre nosotros. A otros le he perdido la pista, el mundo los ha absorbido. Otros están demasiado mayores. También los hay que eran pues algo extraños fuera de los patrones normales y que con el tiempo se han vuelto aún más tontos.

Otros que no quieren trabajar, para nada, cosa que no entiendo para nada. Y otros que les gusta trabajar muy poco, quizá porque no hayan trabajado mucho y saboreado, el disfrute, de un trabajo bien hecho.

Y si, somos muy diversos, y variados, hoy paseando he visto a muchas mujeres y jóvenes, y he hecho una estadística mental de cuantas me gustan y cuantas no, aproximadamente el 50 %, me gustan, en este primer censo. Las demás, digo que no, pero no estoy muy seguro.

Me vienen a la mente pensamientos que estimo buenos, para escribir, no los anoto y se me olvidan.

He recogido la impresión que Barbate esta mejorando económicamente, que cada vez hay más trabajo, y que la economía, pues se va rehaciendo. Buena cosa, estupendo, es un sitio estupendo, que necesita, apoyo institucional para salir de esta profunda crisis.

Me queda mañana y pasado, antes de volver el domingo, hasta ahora he estado de relax, de prensa, de tranquilidad.

Demasiada tranquilidad. El cuerpo me pide guerra. He llamado al buen amigo Alberto Romero Girón, pero ya ya regresado a Sevilla, desde Atlan Terra.

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Artículo sobre José Morón publicado en el diario SUR de Málaga

José Morón es el hermano del maestro de maestros Manuel Morón Salas.

José Morón

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La escupidera. Documento original

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Viernes, 14 de julio de 2017

Hace algunos años, 35, escribí  esto, en un momento de inspiración, y perdí.el escrito  Ahora lo he encontrado de casualidad , y  lo paso para el blog, tal cual, lo cual hará Sr. Antonio Clemente, como es habitual.

Este escrito años atrás lo busqué y no lo encontré. Entonces escribí lo que podemos llamar una nueva versión  distinta  lógicamente, pero del mismo tema, y la puse en uno de mis libros.

Aquí tenéis, la auténtica versión original, escrita con la Hispano Olivetti, que todavía está por ahí tenéis el borrador con sus erratas, su mala redacción, pero tiene una cosa buena: la autenticidad.

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Viñeta que me envía Don Manuel Morón Salas

Esso

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El ordenador IBM de Amoniaco Español

Documento de 1967, que me remite Sr Eduardo Tornes Lacasta, donde se resalta el buen trabajo de D. Juan Santos Quesada.

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Restaurante ‘El Olivo’, Castillo de Tajarja (Granada). Una vivencia inolvidable

Por José Luis Sánchez-Garrido
Domingo, 9 de julio de 2017

Este fin de semana se me hacía largo. Quizá porque en estos últimos haya tenido bastante actividad.

Trini, me lo notó y me dijo:

-Si quieres, nos vamos por ahí a comer.

-Estupendo, le contesté sobre la marcha.

-¿Dónde vamos?

-No sé, nos iremos sin rumbo.

Salimos de Albolote, hacia Atarfe, y me encaminé a Fuente Vaqueros, observando a un lado y a otro, los secaderos de tabaco, cuyo cultivo ya ha desapareció en Granada, pero quedan bastantes secaderos en pie, como vestigio del pasado, no sabemos por cuanto tiempo. Mucho cultivo de espárragos, plantaciones de perales, manzanos, maíz y alfalfa.

Hecho mi mente a recordar, hace quizá próximos a los 50 años, por esa misma carretera, a la entrada de Fuente Vaqueros a la izquierda, había un almacen de abonos, de Sra. Viuda de Valverde, era una Sra. que me impresionaba, con varios hijos muy pequeños, vendía fertilizantes, abriendo el almacén con las primera luces del alba, los niños jugaban en el mismo, no tendría otro sitio donde llevarlos. Y trabajaba con fuerza, con decisión, para mi un modelo de lucha.

Continuamos hacia Valderrubio, ví alguna venta sombreada, junto a la carretera, pero era demasiado temprano para comer, aunque el aspecto nos gustaba a Trini y a mi.

En Valderrubio, pasamos por la casa natal de Garcia Lorca, estaba cerrada, hace muchos años que estuvimos allí, y continuamos por la vega de Granada hasta Cijuela, poco a poco, cada vez hay menos campo, y más naves. La fértil vega queda engullida por las edificaciones, en fin, supongo que algún día, quedará solo alguna parcela como testigo del pasado, e incluso puede quedar algúna finca museo agricola, con cultivos en vivo, y todo urbanizado.

En Valderrubio hace 45-50 años vendía abonos D. Juan Ruiz, era agricultor serio, y algo rubio. No compraba demasiado, era muy puntual en los pagos.

De Cijuela, bueno, tiramos para Chimeneas, donde reside Sra. Inma Avila, que trabaja en Herogra, y es hija de un almacenista de abonos, hace muchos años y cliente fiel de la casa, Hermenegildo Romero Granados s. A. Pasamos junto al Castillo de Cijuela, que está cerrado, y creo es un castillo moderno, hecho hace no muchos años, en su momento fue restaurante ahora no sé.

Le comenté a Trini:

-Hace tiempo leí en el periódico y tengo varias referencias de un Restaurante en Castillo de Tajarja, con poca capacidad de comensales, y que habitualmente es difícil encontrar mesa. Vamos a ver si damos con el, y tenemos suerte.

El nombre de la población se lo da el Castillo árabe, como el suelo lo han recrecido con los años, pues se entra casi pegando con la cabeza a lo ma alto del arco árabe, accesos semienterrados.

-¡Oiga! Por favor, me puede decir donde está el Restaurante muy conocido y peculiar.

-Si, es el restaurante de Miguel que es muy amigo mio –me contesta un Sr. muy agradable.

-Tire Vd. hacia abajo, y donde está aquel coche a la izquierda y ya lo verá.

-¿Cómo se llama el Restaurante?

-El olivo, me contesta el viandante. Cuando me lo dice recuerdo que en su momento lei ese nombre.

Se aparca muy bien, hay mucho sitio, la calle es ancha.

Banderas izadas en la puerta. Puerta de entrada cerrada, menú sugestivo en un atril, escrito el mismo a mano, con letras grandotas.

Aquello es diferente. Se respira un ambiente intimo.

Entramos por un pequeño recibidor, y empujamos una puerta que da a la barra, y detrás de ella la cocina.

Nos atiende, una persona mayor, se nota nada más verlo que es un profesional, gorro de cocinero, con más de medio metro de altura, gorro elegante, camisa blanca y resplandeciente, delantal inmaculado.

Vemos delante la ordenada cocina, sin olores. Se nota que hay mucha profesionalidad.

-Me supongo –le dije- que tendrá todo reservado.

-Si así es. Pueden creerme que lo siento mucho, El sitio es pequeño, y no tengo posibilidad.

-Bueno – no se preocupe- ya sabíamos que teníamos este alto riesgo. Ya sabemos dónde está el sitio, y otra vez vendremos a tiro hecho, haciendo la reserva previa.

-¿Quieren tomar algo?

-Pues si- le contesto.

Trini y yo pedimos cerveza. Veo los diplomas, los trofeos los certificados de cursos, de Sr. Miguel Ayala, que así se llama, entro en el comedor aún desierto, del techo cuelgan innumerables lámparas antiguas y distintas. Y más diplomas en las paredes. Es un lugar acogedor e intimo.

Me gusta el ambiente. Me siento cómodo, noto que Trini, está muy cómoda. Ella es amante de la buena cocina, y buena cocinera.

La cocina se ve desde la barra, un agradable camarero, nos pone la cerveza en su punto, y nos trae un plato pequeño de mucho fondo y cuadrado de judías. Pero no poca cantidad, más bien mucha. No preguntamos la receta, pero son distintas a todo lo que hemos probado. Se enredan unas con otras, con una pasta, algo distinto. Y están buenísimas.

-Muchas judías, que nos vamos a comer, están buenas.

-¡Quieren cerveza?

-Yo sí, le digo, Trini, quiere una copa de vino manzanilla.

Le ponen la botella entera. Y le sirve la copa.

Le dijo el vino en la barra, para que se ponga lo que Vd. quiera.

-¿Podria ver si es posible, que nos diese a probar el paté de oca?

-Si un momento, y nos trae Sra Celia, la esposa de Sr. Miguel, dos grandes trozos, con sus cuchillos y su fuente de pan tostado.

Buenísimo el paté.

Es sencillamente un profesional de la cocina, trabajó en Paris y en Andorra.

-¿Y ha venido Vd. a Castillo de Tajarja? Seguramente Vd. nació aquí.

-No. – me contesta- me vine aquí, hace 15 años porque se aparca bien.

Sonrío. Estamos a gusto.

-Trabajo porque me gusta. Me tengo que cuidar la salud.

Le pregunto los años:

-70 contesta, es decir tres menos que yo. Todos los días hago 40 kilometros en bicicleta.

-No me lo puedo creer -le digo.

-Pues debe creerlo: Es una bicicleta eléctrica.

-Claro así cualquiera.

-Aprecio la vida- me dice. Si la tensión a veces se me dispara, me ha ocurrido ya dos veces.

Es un tema que me interesa, me ha pasado lo mismo:

¿A cuánto?, le pregunto.

-A 24-18.

No contesto, me callo, he pasado por el mismo trance, varias veces, y he podido sobrevivir, ahora la tengo controlada, desde hace unos meses, antes me era imposible.

Yo me he tomado dos tintos de Ribera, ya tenemos el cupo, hay que conducir. Es el momento de irse.

-¿Qué le debo?

-No debe nada, realmente no tenemos barra, por tanto como no tenemos barra, no le cobramos.

Me quedo sorprendido, es la vez primera que vamos, no nos conocen. No nos dejan pagar.

-Muchas gracias entonces, muy agradecidos, desde luego vendremos Mas de una vez.

Sr. Miguel, es un comerciante nato, ha hecho hoy un nuevo cliente. Ha invertido en un nuevo cliente. Esto es así. Hay que saber invertir, aunque tenga sus riesgos de no volver.

Nos vamos nos despedimos de su encantadora Sra. Celia, de Sr Miguel y del camarero. Mientras hemos estado allí, el restaurante se ha ido llenando.

Al salir, le digo a Trini:

-¿Esto es porque soy guapo?

-No, José no. Esto te ha pasado por venir conmigo, soy yo la que tengo comunicación con la gente, de forma directa y la guapa.

-¿Yo no tengo nada Trini?

-Si, tu me tienes a mí.

El tema es claro.

Regresamos a Albolote. Pongo la tele, pero el mando a distancia, no me funciona. Le cambio las pilas, por unas nuevas.

El mando a distancia, que es algo en el que mando todavía, cuando no está Trini, sigue sin funcionar.

Vuelvo a poner otras pilas. Finalmente me doy cuenta que delante de la televisión hay varios libros que impiden la comunicación del mando a distancia. No le digo ello a Trini. Es mejor que nadie se entere.

Volverémos a El Olivo.

Buenas tardes.

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