A D. Juan Pedro Romero de la Lastra

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Barbate, 9 de diciembre de 2017

Al estar próximo a Barbate, el día 6 por la mañana, a medida que me acercaba con Trini en el coche, con solo el ruido del motor y en un día espléndido, desgraciadamente con esta sequía que lamentablemente nos asola, no te separabas de mi mente ni un segundo amigo Juan Pedro.

Hace un mes, más o menos, que nos dejaste para siempre. Acostumbrábamos a vernos casi todos los años en Barbate. Por teléfono coordinábamos para vernos para desayunar algún día que otro en Casa Rufo. En julio, en la terraza, con nuestro zumo de naranja, café y tostada. Y tu sonrisa permanente. Siempre agradable, siempre buen amigo. Desde que nos conocimos estudiando hace mas de 50 años, en el Cortijo el Cuarto, (Bellavista) SEVILLA, en la Escuela de Peritos Agrícolas, hoy ya lleva años cerrada lamentablemente. Cortijo que en su momento fue donde pastaba la ganadería de Miura.

Siempre buen amigo, y mejor persona, igualmente alguna que otra vez, nos veíamos con Trini, en la Taberna de Abelardo, aquí en Barbate, con mas de 100 años de antigüedad, si muy antigua pero con buena calidad y servicio. Allí estábamos a gusto cómodos, tomando algo de atún y unas ortigas fritas, plato que hace muchos años recién llegado a Barbate, nos descubrió el buen amigo Don Jose Manuel Durán Gallardo, y del que soy forofo.

Estuve en casa Abelardo con Trini, y sin que tu estuvieses, fue el día 6, ya no era lo mismo, había un enorme hueco.

En nuestras reuniones hablábamos de los compañeros peritos y de la Reunión Anual. Nuestros apartamentos en Barbate, están no mas de 100-150 metros uno de otro.

Eras uno de los elementos aglutinadores de las reuniones de Promoción de Peritos Agrícolas, de la XVI, concretamente, y de los organizadores en buena medida de vernos anualmente unos días, y que todos lo pasáramos bien y a gusto.

Este verano te llamé y tu teléfono no contestaba, un día te diste de baja en el grupo de WhatsApp, y sabíamos todos que estabas enfermo. La situación se complicaba.

Siempre agradable, buen compañero, a veces te acompañaba tu amiga Srta. Rosa, que todos apreciamos.

Yo a tu lado me sentía cómodo, teníamos cierta afinidad el uno del otro, me hablabas de tu casa en Portugal, en un sitio aislado, casi sin habitantes, en un bosque, y como antes te gustaba ir, y ya te parecía demasiado lejos, y no tenías ganas de ir, querías vender aquella residencia, un tanto alejada del mundo. Cuando nos dejaste llame a Sr. Rafael Calvo para informarle y a Sr. Cobian.

-Rafael -le dije- estoy muy afectado, más de lo normal.

-Lo sé, sin que me lo digas -me contestó- se que era un gran amigo tuyo.

Sé que la crisis de 2008 te hizo polvo económicamente, tu que te has dedicado a la construcción, y lo sufrías en silencio. Yo no preguntaba para no ahondar ninguna herida. Quizá por ello, y por otras cosas, no has tenido suerte en la vida, la suerte que te mereces, con tu gran corazón. Ya de remate tu enfermedad.

Era un AMIGO, con letras grandes, un AMIGO de tus amigos, de tus compañeros. Con una nobleza increíble, una bondad extrema, un afecto a todos sin límites. Una simpatía arrolladora, y cortes y educado hasta el máximo. Disfrutabas, cuando a algún amigo le pasaba algo bueno. Y en fin Juan Pedro, es una gran pena que te hayas ido, ya el Grupo de Compañeros no a a hacer lo mismo, este año se nos fue nuestro querido compañero D. José Jiménez Zurera. Otro palo que sufrimos todos. Si, nuestro buen amigo José, que vívía con su encantadora Sra. en Palma del Rio.

No he ido al entierro ni de uno ni de otro, ya la distancia conduciendo me pesa ir y volver, cuando tampoco estoy vamos a decir muy bien de salud, o serán los años. No sé…

De José, recuerdo y veo en mi mente su cara, con sonrisa permanente y espíritu atento y conciliador. Estuvo visitándonos en Herogra Albolote, con su hijo, siempre caballero, siempre encantador.

Ya las reuniones anuales, no serán lo mismo, espero que las siga habiendo, que no se dejen, hay que continuar. Y esta próxima está previsto que fuese en Antequera.

Es una pena que la vida se acabe, es una pena. Un fuerte abrazo a ambos, seguiremos hablando mentalmente. El mundo sigue dando vueltas y vueltas, y más vueltas y vueltas, siglos y siglos, y nosotros solo damos las mismas durante un periodo corto. Al menos por el momento.

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