El anillo roto

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Lunes, 20 de noviembre  de 2017

Ando desde hace muchos años sin alianza, de los cincuenta años de casado quizá solo la llevé los tres o cuatro primeros años.

En el campo un día tuve un accidente en el cual un operario manejando una máquina agrícola prácticamente quedo suspendido, enganchado, en el anillo, así como en el dedo, al que solo le quedó el hueso. Me dieron escalofríos y me quite el anillo durante un tiempo.

La alianza es diferente a las normales, tiene una incisión vertical cada poco, quizá ocho en total. Y en horizontal otras, pero mucho más tenues, poco profundas.

Una de las verticales hizo que la alianza se rompiera, quedase abierta, y aquí fue cuando definitivamente deje de usarla.

Y se me perdió, y la he echado de menos durante años. Tengo otros anillos que nunca me pongo, sobre todo uno con un pedrusco, muy bonito, que me regaló Trini cuando estábamos de novios, y otro que quizá sea de mi abuelo grande, para dedos gruesos. Vamos a llamarlo antiguo.

Pero no tenía mi alianza y me daba cierto enfado tenerla perdida. No es por su valor real, sino por su valor sentimental.

Y el Día de todos los Santos, en Antequera de 2017 ,mirando Trini un armario que tiene una barra horizontal, de, diámetro de un dedo, pues me dijo: “mira, aquí tienes tu anillo”.  Abrí la alianza y la colgué en la barra, y quedó pues en vez de en el dedo, pues en una barra, y pegada a un extremo, y perdida.

¡Oh, mi anillo, que alegría tantos años, sin él! Bueno realmente me dio una gran alegría.

Trini, me dijo: “no me puedo creer que te hayas puesto tan contento por un anillo roto”.

¡Trini! no es un anillo roto, es mi anillo roto, el anillo de mi vida, el anillo de mis sueños, el anillo perdido.

Era el anillo descarriado. Con una carga sentimental tremenda. El anillo de siempre, el que me pusiste, cuando nos casamos. El anillo vuelto a vida, el anillo que hace palpitar mi corazón, el anillo que me pone tierno.

Volvió me alianza después de tantos años. No estaba perdida, estaba cerca, y la pensaba extraviada, en un mundo sin límites.

La alianza encontrada, el anillo perdido y encontrado en el armario.

Buenas noches.

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