Montefrio (Granada). El 19 de marzo

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Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Domingo, 19 de marzo de 2017

Hoy es el día de mi Santo, o fue hace unos minutos, estamos ya en el día 20.

Trini duerme, y oigo la radio a lo lejos.

Mañana Lunes. Mañana operan a mi hermano Juan Carlos, en el Carlos Haya de Málaga, desde que nos dieron la noticia, hace ocho días, tengo el alma en vilo.

Ayer sábado en Sevilla operaron por enésima vez al suegro de mi hija, Joaquin, que es bastante mas joven que yo, y que desde junio del pasado año, lo está pasando peor que fatal.

Hoy ha sido el día de los WhatsApp, de felicitación, no recuerdo haber recibido tantos en un día, quizá 150 no se, una barbaridad, me he pasado el día contestando, he contestado a todos.

Por la mañana, y un poco tarde, salimos Trini y yo para Montefrío. Ayer cenamos algo en El Faro, en Albolote, a Trini le encanta el sitio, por la buena calidad del pescado, la verdad es que si, que es de buena calidad. No miro mapa, ni GPS, soy muy listo y me pierdo, de Illora, con su gran castillo arriba, me voy equivocadamente para Fuente Vaqueros, retorno y ya sí voy a Tocon, y de ahí a Montefrio, con muchas curvas.

Reflexiono mucho sobre la vida, a la vez que veo que la misma se va agotando. Oigo muy intensamente lo que me cometan los amigos Peritos Agricolas, no ya solo de mi promoción, sino algunos mas mayores. Muchos achaques, enfermedades y problemas de la edad.

Es difícil entrar en Montefrio, con calles empinadas, pero bueno entro, y por fin llego a Calle Nueva, que es la principal, aparco delante de una antigua Ferretería, que hoy domingo está abierta. Hay personal en la puerta y dentro. Vemos el escaparate, hay cacharros diremos de los de hace años, que llama la atencón a los visitantes.

El trenecillo turístico esta abarrotado de gente y no lo asaltamos. Nos metemos en la Iglesia, con una cúpula soberbia, impresionante, majestuosa, que ya conocía, pero que se ve mil veces y gusta.

-¿Qué hora es? -me pregunta Trini.

-Las 2,20 -le contesto.

-Vamos a tomar algo, antes de que sea mas tarde -me dice.

El día es explendido, en la puerta del Bar, hay 8-10 mesas en fila, todas están ocupadas. De una se levanta un matrimonio y aprovecho, para ocuparla.

Nos sentamos y estuvimos bien. Logicamente tomamos queso de Montefrio, el teléfono no para, familia y amigos. Trini se desespera un poco, y le paso llamadas para que no se abuerra mucho.

Aquí al lado –le digo al camarero- hace cuarenta años, venía yo a ver a D. Antonio González de Molina y Recober, y a su hermano, que tenían aquí junto al Bar una tienda de tejidos y vendían Abonos.

Pues no puedo informarle -me dice el camarero- pues yo tengo 39,5 años.

Sonrio, mientras en mi me mente aparece la imagen virtual y nítida de Sr. Antonio Gonzalez, serio, formal, caballeroso, cumplidor, y que hablaba siempre de forma tremendamente razonable, sin historias, sin cuentos, era la perfeccion.

Terminamos de comer, y estar un rato.

Trini, ¿nos vamos en el trenecillo a ver El Mirador de National Geographic, que dice esta revista que es unos de los diez con mejores vistas del mundo? Y con el trenecillo, subir al Castillo de la Villa, y ver el Museo del Olivo.

Estoy cansada, mejor otro dia, y nos venimos mas temprano. El trenecillo tiene el teléfono 606 03 40 85, lo dejo aquí, asi no se me olvida.

Leo que hay un Museo de la Navidad, pero quizá en primavera, que ya va a empezar, no sea el mejor tiempo para ir.

Regresamos por Puerto Lope, ya de forma mas corta y rápida. En los escritos de Don Juan Romero Granados, reseña que compró los terrenos y los parceló y vendio, en parcela agrícolas, hace muchos años no lo se quizá 70 años.

El paisaje de olivos es relajante, olivos y más olivos, almazaras, olivos, campo, tranquilo, soberbio, desde luego el mundo es impresionante y el planeta donde vivimos una maravilla perfecta, llena de contrastes, donde la belleza, mental y estética, que no es la guapura, es impresionante.

La culpa de todo, de los conflictos y los problemas, seguro que la tienen las neuronas, que todavía no están en muchos casos debidamente domesticadas.

Yo no paso por la vida, estoy en la vida, lo que pasa es el viento. Trini y yo envejecemos, veo muy cercana la hora de parar, espero no lleguemos tarde a la misma. Vamos a parar muy próximamente, descansar y ver, observar y aprender. La vida es un eterno aprendizaje.

Buena noches.

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