Disquisiciones nocturnas

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Sábado, 10 de diciembre de 2016

Es un día plano. Sin ruidos. Sin teléfono. Diremos que es un día apático, raro, sin ganas de salir, ni tampoco de estar. Trini además tiene un fuerte resfriado.

Ya estamos casi a final de año, poco le falta para iniciar otro. Otro más, o más claro, otro menos.

La vida es un lio, un día sostienes a tu hijo cogiendo su cuerpo entre tus manos, y levantando los brazos en alto. Ya ello no puede hacerlo, se ha hecho una persona casi con 50 años, o poco menos.

Todo pasa, todo cambia, pero todo es lo mismo.

No tengo una erudición selectiva. No tengo altivez académica. No pretendo nada. Solo vivir en lo posible sin amargamientos. Y hay que tener cuidado. Lo que mas amarga al amargado, es no amargar la vida a los demás.

Es absolutamente inútil mirar fijamente a una vaca. No se inmuta, es un estólido no tiene nervios en la cara. Le pasa lo mismo a los caballos, son estólidos.

Con las personas, es distinto, hay personas que sí, que lo son, y otras que no, y otras que todo lo contrario. La cara expresiva, es una alegría, y la cara, de vaca o de caballo, pues no dice nada. Nada de nada.

Las personas somos seres muy complejos, muy muy complicados. Terriblemente complicados, en un mundo bonito y sencillo.

En fin, cuando un vivo pasa a mejor vida, sus herederos también. En fin, no sé, el que más madruga encuentra todo cerrado, el que más tarde se acuesta también.

Cada uno se cree probablemente que es un genio, o un medio genio. Es ello un problema, genios solo somos pocos.

Siempre se me ha dicho que no necesito abuela, y no es verdad, me gustaría tener a ambas y hablar mucho con ellas.

Dejo deslizar los dedos sobre el teclado, dejando las manos que sean las que hablen, y los ojos los que miren, y la cabeza tenerla en ingravidez. Quizá es mejor que utilizarla, que la pobre debe estar ya cansada.

Las prisas y las improvisaciones son las madres de los errores, y las abuelas de las catástrofes, me comentaba hace unos días un amigo.

Eso está bien, pero y las “lentitudes”, los inamovibles de la vida. Donde no se mueven ni un milímetro y es el estatismo, hiperbólico y estólificado.

Ya lo dijo Napoleón I: Si quieres tener éxito promete todo y no hagas nada.

Yo no lo creo que lo dijera. ¡Hay que ver el montón de cosas que le atribuimos a Napoleon!

Ahora por lo visto no hay que trabajar mucho, sino poco y muy inteligentemente.

¿Y los que no somos inteligentes? Pues a suplir la falta de inteligencia con horas, para pasar por normalitos.

En fin, muchos maestros, todo una selva de maestros. Todos dicen lo que tenemos que hacer, y cada uno dice una cosa distinta

Que cosa tan extraña el hombre.

Nacer no pide.

Vivir no sabe.

Morir no quiere.

Ya hoy se ha dejado de escuchar a los que saben. Y cada día escuchamos más a los que no saben. Menudo problema.

En Africa se dice que cuando un viejo muere, una biblioteca se quema.

Pero algunos no leen nada. Ni falta que hacen.

Buenas noches.

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