La Zapatillera

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Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Domingo 4 de diciembre de 2016

Aquellos eran otros tiempos, las cosas muy distintas. Con 12 años Trini dejó el Colegio, para ir a trabajar, sencillamente porque había necesidad física de comer y vestir. Estamos hablando de 1956 ó 1957, más o menos, donde estuvo hasta los 19 años 1963, más o menos, cuando falleció su madre, con algo mas de 40 años, y tuvo que hacerse cargo Trini de una hermana recién nacida, y ser el ama de casa, y también de sus dos hermanos.

Primero vendía alpargatas de cáñamo, en la Zapatillera, que habría frente a la actual, que era solo alpargatería. Se gastaban muchas alpargatas en aquellos entonces, con los laterales de lona, no muy gruesa, y el cordón también de cáñamo. Tierna edad, para ponerse a trabajar, y dejar de estudiar.

Ella siempre ha sido muy habilidosa, de allí pasó a la Zapatillera propiamente dicha en la Calle Duranes, esquina Lucena, la de siempre, abierta de Sol a Sol, y después a reponer estanterías. Y así se trabajaba hasta las 11 ó 12 de la noche, el padre la esperaba en la puerta, para acompañarla a su casa.

Cuando junto a La Zapatillera, se puso “CUMBRE”, era en esta última tienda, los zapatos de élite, así que tres tiendas, alpargatas, zapatos normales y más caros.

En la Zapatillera había cuatro dependientas y dos dependientes, una de ellas mi prima Puri, también Maruja, en fin, no me acuerdo bien, Pedro Molina y más tarde María Jesús, hoy su Sra.

En “CUMBRE” las dependientas iban vestidas de forma más elegante. En la Zapatillera siempre ha habido muchas ventas. Trini me comentaba que iban los cosarios con encargos de las personas de los pueblos, sacaban su lista y a lo mejor se llevaban 25-30 pares, muchos de los cuales, los volvían a llevar porque les quedaban pequeños o grandes, o no les gustaban las personas que se los habían encargados, y se llevaban otros, y así hasta conseguir consolidar la venta. Me comenta que iban también de Estepa, de Cuevas de San Marcos, de Campillos, etc.

Trini hace mención especial a Estepa, allí los cosarios era una pareja, joven muy agradable, un matrimonio repleto de juventud y simpatía, un día dejaron de venir, el falleció, Trini me comenta que cada vez que pasa por Estepa, se acuerda de ellos.

Una venta habitual eran los zapatos Gorila, para los niños, para ir al Colegio, para darle patadas al balón, para todo, y aguantaban carros y carretas, y duraban una eternidad, eso si ya como gorilas descoloridos.

No voy a decir que Trini era una de las niñas más guapas de Antequera, y hoy no niña, es un encanto. Además una hábil vendedora, tenía incentivos por la venta, y no es que ganaran mucho desde luego, pero era una ayuda más que importante para su casa, donde su padre, aportaba un sueldo muy reducido, no cobraba más.

Así iba transcurriendo la vida, yo desde que la conocí a los 14 años, iba de vez en cuando, en días concretos que había dedicados a cambiar los escaparates. Después a los 17 me marche a estudiar a Sevilla.

Trini, iba a casa de las hermanas  Sras. Moreno, donde la tía de Trini era portera. Allí diremos la refinaron, dándole horas de tratamiento y cortesía, de cocina y mil labores hogareñas más. Algunas veces ella hacía de Sra. y las Sras. Moreno hacían el papel de camareras, esto fue durante dos años o algo más. Su tía no se fiaba de mí, al menos es lo que yo leía en su cara.

Igualmente iba a un taller de costura, para aprender este arte, el taller estaba en Calle El Obispo, en un tercer piso, donde iban muchas niñas, por ahí tengo una foto, con la Sra. del taller y encima las vigas de madera inclinadas de la última planta.

Trini me ha comentado en alguna ocasión que los Zapatos PLATINO, hoy marca desaparecida, su precio era carísimo, todo un lujaso, y que por ello solo llegaron tres o cuatro pares, uno se quedó la dueña de La Zapatillera, Sra.Charo, y otro como no, fue vendido a mi hermana Mely.

Me comenta que aquello fue una fiesta la venta de los zapatos a mi hermana, y que fue en su momento muy comentada entre sus amigas, es como si hoy se comprase unos zapatos de 1.200 euros. Mi padre a mi hermana, la niña respiraba, y no le faltaba de nada. Su armario era tremendo. Amable y Charo, ya mayorcitos, siempre elegantes le tenemos de siempre mucho afecto.

La madre de Trini, iba a mediado de mes a cobrar el sueldo y comisiones de Trini, lo necesitaban con perentoriedad. Y ella trabajaba encalando fachadas. Falleció demasiado joven, yo sinceramente la apreciaba mucho, tenía muchas virtudes, que tiene Trini.

Trini era muy elegante en su vestir, en casa de la costurera, aprendía a hacerse de una tela, precioso vestidos copiados, y calzaba bien, tenía sus descuentos especiales.

A nosotros nunca se nos ha olvidado La Zapatillera, miro la tienda con cariño, hoy con la fachada diseñada por un artista y constructor antequerano, cuyo nombre ahora no recuerdo, como muchos otros que se me olvidan, lo cual siempre me asusta que se me olvide algo, le tengo miedo al Alzheimer, que tuvo mi madre y mi abuelo Rafael. Eso no es vida. Si alguna vez lo padezco, que no se dude ni un minuto en envíame a un asilo. Que se me respete mi decisión.

Trini estuvo hace tiempo, en el 50º Aniversario de La Zapatillera. Antes cuando más joven siempre pensó en tener una tienda de zapatos para niños chicos. Niños, zapatos y cocina, son tres de las grandes pasiones de Trini.

A mí me daba vergüenza ponerme frente al escaparate demasiado tiempo, mientras Trini, lo preparaba. Así que estaba unos minutos, más minutos mientras menos gente pasaba y después volvía. Si puedo decir que jamás me entretuve en mirar los zapatos.

Si, eso pasó, al menos así lo tengo en mi memoria, así pasa la vida. La lucha de la vida, casi con 73 soy un sobreviviente, he visto ya muchas cosas ocurrir, muchos se han quedado en el camino, muchísimos, y defiendo el avanzar y luchar, como una forma importante de ser y de existir. Mientras el cuerpo aguante. Me gustaría morir como los toros bravos que caen desplomados, en el último momento, y no poco a poco.

Dios dirá. Lo que sea será. Pero fui de los primeros en hacer el testamento vital.

Buenas noches.

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