La Jarra de Azucenas, a Almacenes Sánchez-Garrido

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Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Sábado, 18 de septiembre de 2016

Viernes 16 de Septiembre. Conduzco desde Albolote a Antequera. Voy al Acto de Entrega de Distinciones del Ayuntamiento de Antequera, una de ellas La Jarra de Azucenas, en su Categoría de Plata, a Almacenes Sánchez-Garrido. En las celebraciones de Santa Eufemia, que es una de las dos patronas de Antequera.

No hace mucho calor. Voy con traje, como merece el acontecimiento, y la corbata que me regaló el sastre Ibañez, de Calle Asunción, en Los Remedios, en Sevilla. Es la única que me gusta, por el tacto. Y por lo fácil del nudo. A mi una corbata cómoda es muy esencial, y unos calzoncillos que no me aprieten.

Me desplazo un tanto relajado. Trini no viene está de dentista.

El día es apacible, de momento han pasado los calores infernales, y ha refrescado un poco. Hace un bonito día. En la conducción lo único que lamento es no haber lavado el coche, que le hace algo de falta.

Aparco en el parking de El Campillo, y departo unos minutos con el guarda coches, lo he echado de menos. Se cayó de la moto hace poco, y hace 18 años de un andamio. Desde entonces, con bastantes problemas de salud, de forma intermitente. Lo considero un amigo.

Hoy es un día destacable, y para mi importante. El Acto es en la Iglesia de San Juan de Dios, en la Calle Estepa.

En pocos minutos se llena. Almacenes Sánchez-Garrido tiene reservadas tres bancas. Y lo mismo deduzco o estimo los demás homenajeados. No es cosa, ahora de reseñar, cada uno, ni las distinciones. Me centro en el evento familiar.

Mi hermano Antonio, su Sra. Maria José, mi sobrino Antonio Ignacio y su Sra. Mari Angeles, igualmente mis sobrina Chati, y mi sobrino Eduardo (su Sra. se incorporaría más tarde). Ramón Ortiz, con 50 años en la Empresa Sánchez-Garrido y que se jubiló hace un año, acompañado de su simpática esposa y Antonio Balta, en activo, y con 47 años en la empresa. Todos elegantes y agradables.

Acto solemne y emotivo, en algunos casos a titúlo póstumo, por lo que la emoción es más intensa, cuando habla la hija en un caso y la nieta en otro.

El Alcalde muy agradable y su Sra. muy guapa con un bonito vestido amarillo.

Almacenes Sánchez-Garrido inició su trayectoria en 1941, este año ha cumplido 75 años, la inició mi padre Antonio Sánchez-Garrido Sánchez, la continúo mi hermano Antonio Sánchez-Garrido Reyes, y ahora en la actualidad Antonio Ignacio Sánchez-Garrido Lara, la tercera generación.

Mi sobrino Nacho leyó unas páginas preparadas al efecto. Yo tengo problemas auditivos importantes, desde este verano, no me enteré de todo normalmente, no me entero de lo más interesante, cuando el público sonreía, yo no sabía porque, pero bueno también lo hacía.

Mi hermano Carlos se salió del Acto apenas se inició los locales cerrados le sientan mal, sudaba con sudor frio, se encontraba mal. Nos vimos más tarde. Hecho de menos a mi hermana Mari Tere, que no ha podido venir.

Durante el acto pasaron por mi mente las figuras de mi padre, mi madre, del enorme trabajo de ambos, de mis tios, abuelas y abuelos. De mis hermanos, de la historia, de la vida, del mundo, de las emociones, de los sentimientos, de momentos malos y de momentos buenos. Todo una película virtual, como se dice ahora.

Han pasado 75 años, mi padre se inició en el Comercio tres años antes de yo nacer. La historia contada por Nacho, en sus palabras, hace recorrer 75 años que son muchos. Está claro, que al Centenario no asistiré. Me lo voy a perder.

Nos vemos en el Almacén, donde hay un espacio muy adecuado para reuniones familiares, con cocina, barra de bar, mesa muy grande y espacio. Diremos especialmente diseñado, entre otros, para este tipo de reuniones familiares y de empresa, y que con los años con estos eventos se ha rentabilizado bien. Lo digo familiarmente.

Yo tomo solamente Coca Cola y después agua, pues tengo que conducir. Somos estupendamente atendidos por un camarero perfectamente equipado Javi y también un cocinero. Las raciones son las justas, ni mucho ni poco, eso sí de primerísima calidad.

En la Sala, hay algo que se palpa, es emoción, emotividad, cariño, unión familiar.

Le digo a Nacho, que porque no lee el discurso de nuevo que no me he enterado bien. Ni corto ni perezoso, procede a ello. Con mucha gracia, pues hablaba acompañado con gestos para sordos, con un lenguaje improvisado y lleno de gracia, como si hubiese sido ensayado muchas veces, pero con la espontaneidad del momento. Me quedo admirado.

Y después la traca final, el paroxismo, la cúspide de la emoción, él no va más, habla la experiencia, el cariño, el rey de la palabra lenta. El máximo de la expresión conocida, el inimitable, el único. Mas es imposible, raya la perfección, el que hace mover fibras del corazón y sentimientos cerebrales: mi hermano Antonio.

Cuando éramos todos más jóvenes, en los discursos de mi hermano, le interrumpíamos mil veces. Ahora no, ahora se hace un silencio total, no hay el menor ruido, todos atentos a sus palabras. Es en señal de respeto, por la edad, por su trabajo, porque nos ha convencido su sapiencia.

Y mi hermano, que estaba muy sensible, habló con el corazón abierto de par en par. A pecho descubierto. Con voz medida, ponderada, modesta y grande.

Tuvo palabras para todos, a Ramón Ortiz, con 50 años que ha estado en la Empresa, le dijo y le repitió, que era como un hijo para él, mientras a su Sra. se le saltaban las lágrimas. Y a Antonio Balta, con 47 años en la empresa, lo mismo. Ambos fueron y se abrazaron a mi hermano, al igual que la Sra. de Ramón. Con un abrazo largo.

Mi hermano es un poco raro, en estos tiempos, con el concepto de que la Empresa es una familia grande, donde hay que cuidar a todos, y donde el cariño, va por delante. No separa la economía, de la amistad y el cariño, sino que los fusiona y no sale la familia por un lado y la empresa por otro, sino es la FAMIEMPRESA.

Emoción, pasión, cariño, lealtad, dedicación, servicio, son valores de los 75 años, en mi sobrino, en la tercera generación, se fusiona una buena preparación, un buen entrenamiento, unos conocimientos empresariales modernos y preparados y la dichosa juventud y energía, y una agudeza impresionante.

Una reunión sin estridencias, emotiva, todos encantadores y elegantes, era una boda, sin novios. La celebración de un Reconocimiento que nos honra, en la Celebración de los 75 años de la empresa. Un día de sentimientos, un día para el recuerdo.

Amen.

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