Un fin de semana en Antequera

Ventilador

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
(Perito Agrícola por la gracia de Dios)
Domingo, 3 de julio de 2016

Ahora escribo poco y un tanto desordenadamente. El escribir requiere su tiempo, ordenar ideas, y por unas u otras cosas, en los últimos meses, no dispongo de él.

Llegamos el viernes por la tarde a Antequera, no se la hora, sobre las 5 mas o menos, paramos a tomar algo en la barra de Finca Eslava. Allí estuvimos Trini y yo charlando con el propietario Sr. Juan Antonio Cervantes, que poco a poco con esfuerzo, ha montado una instalación importante, digna de todo encomio. Siempre lo he visto mayor que yo, pues no, tiene dos años menos.

En Calle Merecillas, en la Sala Baja, nos sentamos Trini y yo, en sendos sillones, y con aire fresquito, quedamos ambos dormidos. Ella al despertar se apoyó para levantarse en el apoyabrazos, no se acordó que tiene los tendones del antebrazo izquierdo rotos, y el dolor que tuvo fue tremendo.

Llegamos a casa de mi hermana Mely, a las diez de la noche, allí estaba mi hermano Antonio y María José, y 8-10 personas más. Se trataba de celebrar su Santo, la Virgen del Carmen, pero por anticipado, ya que pronto se marcha a la playa. Estuvimos un buen rato.

Recibí un Whasapp el sábado de Francisco Jiménez Gandul, mi compañero de estudios de Perito Agricola, con una mala noticia Laly, la viuda de Leocadio, ha fallecido.

¡Hay que ver lo que es la vida! Puse su imagen, como si estuviese delante mía, espigada y derecha, y hace dos veranos se nos fue su marido Leocadio, cuya sonrisa eterna veo, sin ver.

Desisto de ir a Sevilla al entierro que es el domingo a las 9 de la mañana, veré si puedo ir al funeral. Vivian junto al Corte Ingles de Nervión, y su hija muy guapa y diligente, está preparando la boda. Lo siento mucho. Es verdad aquello de que no somos nadie. Lo siento de verdad.

No hago mucho este fin de semana. El sábado nos vamos a comer a Restaurante Lozano, mi hermana Mely, mi hermano Antonio y María José, Trini y yo, se trata de disfrutar, por el hecho de estar juntos, en esta vida que ya nos queda menos. Se trata de hablar, por hablar, de sueños para soñar, de nuevos caminos por recorrer, de salud para brindar, de amor para llenar el alma a rebosar, de conversaciones que enriquezcan el sonido de la vida.

En fin, ver el Futbol, y después yo que pensaba pasar la noche leyendo, para “disfrutar de los candiles” pero veo que no tengo fuerzas y me voy a dormir, en una noche, donde duermo sin dormir, sueños de los temas de cada día. Despertar continuo y conclusiones de reflexiones que lo mismo que vienen se disipan.

El calor aprieta, y aquí dentro con las puertas cerradas, hace menos, lo propio de casas como esta de los años 40 del siglo pasado. Y con el aire puesto, pues se está hasta bien, mientras leo, sin orden. Y escribo este “opúsculo” (obra científica o literaria de poca extensión).

“Los veranos se inventaron para leer libros” (Roberto Davies)

La vida, es la gran maestra. Enseña mas que muchos libros. Es la experiencia de la vida, el saber acumulado de muchos años, aunque mucho se haya perdido en el disco duro mental, la experiencia es la sabiduría archivada, que para poco sirve.

Durante el tiempo se acumulan amigos de verdad, aunque hayas hablado poco con ellos, y muchos amigos tangenciales, que realmente por consiguiente no lo son. O quizá si, no sé, esto dice “el hombre que susurraba a los fertilizantes”, que sabe que lo que no mata te hace más fuerte.

Hace poco, hablando con un buen amigo, me indicó que había escrito un libro, pero que no se atrevía a publicarlo, que lo haría cuando fuese más mayor su título me encanto: “Tengo un pelo en la boca, y no se de quien coño es”.

Cuando quieras emprender algo, habrá mucha gente que te dirá que no lo hagas.

Cuando vean que no te pueden detener, te dirán como lo tienes que hacer.

Y cuando vean que lo has logrado, dicen que siempre confiaron en ti.

Incluso es posible que después, indica que lo lograste, porque seguiste su idea, y menos mal que se le hizo caso.

La vida es compleja y complicada cuando ya yo pensaba que tenía todas las repuestas, de pronto sin avisar cambian todas las preguntas.

Amen.

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Una respuesta a Un fin de semana en Antequera

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