Baelo Claudia

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Sábado, 15 de agosto de 2015

En la playa de Bolonia, soberbia, pero que solo la veo de lejos. Hoy sábado día 15, fiesta de las Socorro, de las Gracia, de las Covadonga, de las Auxiliadora y no se de cuantas Vírgenes más.

Hay una nueva entrada para el acceso a Baelo Claudia, todo muy distinto de hace 30 años, donde solo había un vallado de alambre y un guarda. Todo ha cambiado.

Bastante personal visitante, la entrada es gratis, por ser de la Comunidad Europea, se nos dice en taquilla.
Junto a la entrada, hay buenas chumberas, un hombre con un bolsa y un guante, está recolectando, llevará ya varios kilos, seguro, que tendrá estreñimiento posiblemente, es lo que pasa con los higos chumbos.
Junto a los pinos, hay hierbabuena. Y en la carretera de acceso de la General a la playa, hemos estado viendo palmitos, muchos palmitos, y recuerdo antes cuando niño, como se vendían en las ciudades, hoy seguro supongo debe estar prohibido supongo, no veo palmitos a la venta, en ningún puesto callejero. Como todo está prohibido no me extraña.

En el paisaje, molinos, muchos molinos sin Quijotes, ni Sanchos, generadores eléctricos. Los motores convierten la energía eléctrica en un movimiento rotativo. Los generadores convierten un movimiento rotativo en energía eléctrica, se nos enseñaba cuando niños en el Instituto.

Hoy corre algo de viento, los molinos están casi todos funcionando, dando vueltas, unos mas rapidos otros mas lentos, unos tremendos otros más modestos.
Y debajo la vacas no lecheras sino para carne, y los toros no de lidia sino también para la carnicería, de la raza retinta, con su característico color. Palmitos, hierbabuena, pinos, molinos eólicos, no para moler el trigo, sino para encender las bombillas. Bombillas encendidas y televisores. Televisores, microondas, frigoríficos y lavadoras. Aires acondicionados, todo son motorcitos en las viviendas, que se han producido a lo mejor con los generadores cercanos, o quien sabe, a lo mejor la energía de los molinos eólicos, va al Norte, en un transporte barato. Sin billetes ni asientos. Ni camiones, ni trenes

En las ruinas de Bolonia, nos entretenemos mucho, así que no playa ni nada, solo ruina, quería pisar las losas por donde paseaban hace e 1.800 años antecesores nuestros, en tiempos sin televisión y sin tantas otras cosas.

“Aquí yace Claudia, murió a los 20 años, que la tierra le sea ligera”.
Compro un librito la Guia Oficial del Conjunto Arqueológico. Y en el museo leo todos los carteles, sin dejarme uno, deambulo por las ruinas, Trini, mientras tanto se queda sentada en un cómodo asiento leyendo. Después de andar un rato, me entran unas ganas irresistibles de hacer “pis”, los diuréticos tempraneros, me he están haciendo efecto. No es cosa, de hacer pis, por allí con tanto público, y tantos recuerdos, no hay sitio, y emprendo con paso acelerado, el retorno al Museo, voy sudando no de la prisa, sino del mal rato, de las ganas incontenibles de hacer pis.

A medida que ando, parece que el Museo se vá retranqueando y situándose el cabrón mas lejos. Mi corazón, endeble, veo que no está para muchos trotes, y allí me tienes, haciendo un esfuerzo de contención tremendo. Miro el suelo para no ver la distancia, y el trayecto sea más corto, y me pongo a contar: uno, dos, tres….

Por fin llego al Museo, y voy directo a los aseos, y que faena, hay una cola tremenda, de hombres para hacer también lo que sea, la cola va lenta, no tiene prisa, y sigo sudando, ya por fin, me llega mi turno y doy un suspiro. ¡Que mal rato!

Ya no vuelvo a las ruinas, donde en la entrada veo carteles, para representaciones teatrales en el teatro romano, valga la redundancia. Mientras nos sirven algo de comer, cometo un error, es hojear el ABC, lo cual me reprueba Trini. Hoy no es mi día. Tambien el WhatsApp ha desaparecido del móvil, mágicamente. Mejor volver, y leer en casa. Son ya las 4,30 de la tarde.

Dejo a los molinos a los lados, demasiado altos para combatir con ellos lanza en ristre, dejo a la vacas que supongo se abanican de forma automática, con el viento de los molinos, supongo son vacas “aireadas”, con aire ecológico, que no es aire fabricado vamos, que es natural.

Rumbo a Barbate, por Zahara de los Atunes, ya para aparcar ni te lo cuento. Después de dejar a Trini, en la puerta del bloquecito, yo a dar vueltas y vueltas con mi cochecito. Veo a un hombre poniendo bien, paquetería en el maletero del coche, para y lo miro, el tio me mira, y hago una señal con la mano, con el dedo pulgar, diciendo con gestos “sale” y el tio me devuelve con el lenguaje dedil, moviendo el índice de un lado a otro “no, no, yo me quedo aquí”.
Ya lo sabía, me autodigo mientras arranco, y sigo dando vueltas. Vueltas y vueltas. Y más vueltas.
Esta es mi vida vacacional. Me dedicaré a leer esta tarde, ya no salgo mas hoy. Mañana seguramente será otro día

Buenas tardes.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Andalucia, Barbate, Cadiz, Ocio, Vacaciones y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s