La Feria de Sevilla de 2015. Reflexiones del primer día.

Flamencas

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Martes, 21 de abril de 2015

Residir de momento, en un piso no grande pero justo y cómodo, junto Calle Asunción, es realmente una delicia. A las tres de la tarde recorrí con mi maletín, la Calle Asunción en sentido inverso, yo desde Portada de Feria a Plaza de Cuba, y todo un torrente de personas, incesante, denso, compacto, todos en dirección opuesta a mí y con dirección a la Feria.

Es una experiencia interesante, porque su recorrido no es corto, y yo vi sombras de hombres con corbatas, pero no me entretuve, mis cinco sentidos estaban muy concentrados en el caudal de belleza femenina. Una belleza diremos salida de miles de cuartos de baño, en su mayoría poco tiempo antes, con aire glamuroso, no es lo mismo esto que lo contrario la vuelta de la Feria, con el polvo del albero, el sudor del día, y quizá el olor de los caballos y el cansancio infinito al límite. ¡Qué va!

Entonces las Sras. y Srtas. lo tienen claro, y realmente lucen su cara mas atractiva, y cientos de jóvenes y no tan jóvenes con el traje de flamenca, es verdad que algunas están para multarlas, por falta de estilo. Pero son las menos, las muy pocas, la inmensa mayoría no. Y he de reconocer que el traje de flamenca estiliza la figura en forma de guitarra, y otras muchas no de flamenca, sino con atractivos vestidos de gusto refinado. Es una delicia ver tal cantidad de belleza compilada.

Vamos a la caseta de un amigo José Yánez, y su encantadora Sra. Marifé. Buenos amigos y mejores personas. Y veo que hace mucho tiempo que lo hacía a su hija Marifé, viuda, que es una preciosidad, inteligente y trabajadora como nadie. Un encanto. Y a los hijos de Marifé II, sobre todo su hija Marina en la tierna edad de 13 años.

Con la amabilidad de siempre con Pepe Yanez nos reimos contando chorradas, y no nos molestamos por nada. Echamos de menos a un buen amigo Sr Alberto Romero. Además esto de ir a las casetas de los amigos tiene la ventaja de que no te gastas un duro. Las calles del ferial están “atestadas”, no cabe un alfiler, el tiempo acompaña, no llueve como pasa en muchas ferias, no hace muchísimo calor como ocurre en otras.

Llamo al compañero Antonio Valpuesta, y me voy a la caseta de otro compañero Alfonso Jiménez, ambos junto a Luis González, tan agradables y cariñosos como siempre y nos damos abrazos, allí está el flamante Gerente de Herogra, Jaime Abad, todo elegante y agradable como siempre, es claro de mente, y tiene dones de relaciones, es ordenado y encima trabajador, estoy contentísimo de mi relevo, me alegro mucho.

De pronto, desde no hace mucho, me veo mayor, y con los problemas cardíacos que he sufrido, pues noto mucho cariño por parte de numerosas personas. Lo que no me gusta de esta situación es ser mayor, y no poder estar en la brecha guerrera de siempre. Y siendo mi trabajo otro, vamos a llamar Asesor General.

Saludo a Sr. Francisco Pastor, y su muy encantadora Sra. Ana, que tiene todo un estilo y elegancia innata donde no cabe discusión. Saludo a una excompañera Laura, y tiene la Feria de Sevilla, eso que el anfitrión se deshace en atender a los amigos.

Alfonso Jiménez, es una enorme persona muy fácil de apreciar y con gran sentido común, o con enorme. Mucho, mucho personal en la Feria, donde se va a ver los amigos que se ven de Feria en Feria, donde se juntan las familias, donde jóvenes y jóvenas se ennovian, y también se ven miradas tristes, seguro que por problemas algunas veces personales.

La Feria de Sevilla, está muy bien organizada al final tomamos un taxi, la cola tremenda, pero muy fluida, realmente los Guardias Municipales hacen un buen trabajo, y ya hay larga experiencia.

Desde las tres de la tarde que iba a contramano por calle Asunción hasta las seis que iba ya como todos a la Feria, tres horas de un inmenso número de personas se encaminaban a la Feria a las 1.050 casetas que hay, que desbordadas macizan las amplias aceras de albero. Con coches de caballos algunos vulgarotes y otros con un estilazo, de impresión.

Es la Feria, un sitio donde se habla, aunque es difícil escuchar por la música y ruidos de todo tipo. Pero da igual no oír, porque se ve sonreír y los ojos brillar de alegría y de ese vinillo que se toma en la Feria, donde no se abusa, ni mucho menos, sino que uno “se entona”.

Uno se da cuenta, que no hay tiempo para saludar a amigos, en casa hago una relación de casetas amigas actuales, no me he esforzado nada y tengo 10. Evidentemente no irá a todas. Es un sitio la Feria donde las amistades se refuerzan y donde se ve un espectáculo de amazonas y caballos, coches de caballos sol de día y farolillos de noche, música, bailes por sevillanas, a los que le gusta bailar y alegría.

Anoche estuvimos en la Casa de Extremadura, en la caseta, cenando el pescaito, todo muy bien organizado por su Presidente que se desvive para que todos estén cómodos.

Si, tengamos alegría. Por favor, seamos más alegres. Ello no cuesta dinero, y es inteligente. Se es mas feliz y para los que crean que la felicidad no existe, se es menos desgraciado.

Mañana volvemos.

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