Domingo de Resurrección en Antequera

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Domingo, 5 de abril de 2015

Día luminoso, llegamos Trini y yo a la Iglesia San Juan de Dios, sobre las 12, para esperar la salida de “Cristo Resucitado”, que llevaba dos años sin salir por la lluvia, y también no hace muchos años, se cayó el Cristo, hubo un accidente a la salida del mismo. Yo nunca lo veo, suelo retornar a mi vivienda habitual por la mañana, para no encontrar demasiado tráfico de fin de Semana Santa.

Hoy tiene muchos sentido el día, es el fin de la Semana Santa, el preámbulo del inicio de la actividad laboral, es un día grande el Domingo de Resurrección, es un día que a mi enseñaron a respetarlo a fondo como uno de los días grandes del año. Los varales del trono, se ponen en la calle, pues no caben por la puerta de Iglesia.

Vemos salir al Resucitado, pero nos vamos por Calle Estepa,bajando por la calle la Tercia, para ver en esquina de Cantareros, el paso. Me peso, en la Farmacia de la esquina mencionada, y he bajado tres kilos durante los tres o cuatro días ingresados en Hospital La Inmaculada (Granada), con sueros y oxigeno.

Ayer sábado tuve dos accesos de tos importante al tomar un medicamento, pero precisamente hoy que lo he quitado, me ha desaparecido el problema.

En la esquina vemos pasar la procesión, con los guiones de todas las Cofradías. Todos muy elegantes como manda el día.

Voy a cambiar el coche de sitio, lo dejé el viernes noche un tanto alejado. Paso por Los Patos, por el lago artificial de Los Patos, donde iba cuando niño, junto a otros, para tirarles migajas de pan que flotaban en el agua y que la enviábamos lo más lejos posible, para ver como corrían presurosos los patos, y cual es el que se comía la misma. En aquellos tiempos era muy común la frase:”Cuantas patas tiene un pato”. Después los patos de hace 60 años han desaparecido y un pasado del lago ya huérfano de patos y patas, por muchas vicisitudes. Los patos daban trabajo y creo que de noche el guarda los metía en “una patera”. Hoy día, me sorprendo, no hay patos, hay barcos, barcos de plástico, donde en cada uno se sube un niño, me encanta la idea, observo a la cuidadora, que va andando por el suelo del lago, vigilando a los niños que también los vigilan las madres, aunque su profundidad actual no es mas de 50 centímetros, estimo. Antes había zonas profundas, para peces de aguas que lo requerían y otra zonas mas superficiales. Esta prohibido pescar peces, es decir se pescaban peces, yo nunca hubiese pescado un pez amigo, y menos me presento un un pez en mi casa y me matan.

Antes de subirme la coche situado muy cerca de la puerta del Corazón de Jesús, entré a dicho parque, para observar la Vega de Antequera, cosa que hago a medias, pues la arboleda ha crecido mucho y en buena medida solo se ve a tramos. Junto al Corazón de Jesús está el suelo de lo que fue antiguo Parador de Turismo de Antequera, que solo tenía 6 dormitorios, pero eso sí, un buen comedor con cierto prestigio. Se hizo otro Parador al otro lado del Paseo García del Olmo, y este quedó abandonado, después fue demolido. Pasaron los años y el nuevo Parador también quedó viejo, y ha tenido una remodelación total hace unos años. En fin, el primitivo de los primitivos Paradores, más de una vez comí allí con D. José García-Berdoy Carreras, que era un cliente fiel del mismo y yo Perito de Amoniaco Español S. A. de la Esso Estándar Oíl. El primitivo Parador me alegra la vista, esta cuadriculado en pequeños huertos familiares muy bien cuidados y asignados a jubilados.

Y retorno a casa, con Trini. Tarde en casa, leyendo, que es lo mio, y pensando. Ya mis hijos todos han vuelto con sus familias de sus viajes, me comentan por el WhatsApp (difícil nombre).

Y si, Mari Tere ayer estuvo en casa Mely con una monja responsable del Proyecto Hombre, una reunión muy amena, y sobre todo hermana Mari Tere, es verdad que el viernes tuvimos esa reunión familiar entrañable en el Restaurante Lozano, donde ibas muy guapa por cierto, y José Pineda “Pepín”, muy bien como siempre, muy ponderado. Y tu hija Teresita un encanto como siempre, y su marido muy amable y cariñoso, y tu hijo Carlos, lo vi maravillosamente, pletórico e inmerso en su trabajo. Mely dice que a ella solo le dio naranjas, y no mandarinas y a mí me dio mandarinas. ¡Así es la vida!

Juan Carlos hermano muy bien, aunque hablé poco con él, estábamos lejos. Y Antonio, el hijo de Juan Carlos pues simpatiquísimo, su novia Araceli, un cromo. Vero, la novia de Carlos-Junior no se corta, es transparente. Maria y Quico con su hija Carmen y con el pequeño.

Mis hijos estaban por ahí, David en Barbate con su familia, Eva cerca de Marbella, nunca me acuerdo del nombre del pueblo, y Jose en San Martin de Trevejo (creo que se escribe así) en Cáceres.

En fin, son ya algo mas de las ocho, el Domingo de Resurrección se acaba pronto, y dentro del susto por la salud que tengo, pues está claro que he de cuidarme. Y lo haré (supongo).

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