Carta abierta a D. José Martínez Martínez

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Antequera, sábado 21 de marzo, del año 15, del siglo XXI

Querido y siempre bien ponderado amigo:

Leo y releo, la carta que he recibido hoy de ti, en el buzón, en Sevilla, como antiguamente, porque hoy los buzones están para cuatro folletos.

Y es manuscrita con letra clara, que es un antiguo arte, que ya está en ciernes de desaparecer, para ello están los móviles, las tablet y otros artilugios, que cada día nos invaden de forma inapelable.

Tu literatura escrita, es la sublimación del arte, el éxtasis verbal que te eleva a otros horizontes etéreos. Y donde me gustaría me dieses permiso para su publicación en el blog, para que el mundo gozara, de tanta lucidez, y no quedara en un ámbito reducido a Trini y a mí.

Yo no puedo soñar, en que mi contestación, de tu carta, escrita a los 15 años de la anterior, esté a la altura de la tuya, ni siquiera lo intento. Porque tu vida de pensador, le habrá dedicado jornadas y jornadas a reflexionar sobre la misma, durante estos 15 años. Y mi estilo es como el tuyo pero todo lo contrario. Es la rapidez, espontánea y sencilla, la claridad meridiana y simple. La simpleza la veo como virtud, en un mundo de apariencias. Y además Pepe, yo no puedo estar 15 años escribiendo la carta, entre otras cosas, porque supongo nunca los llegaré a vivir. Así pues hoy recibo hoy contesto. Aceitunita comida, huesecito fuera.

Y Pepe, te equivocas, no soy una mezcla de Quijote y de Bill Gates, soy más bien una persona con mirada de borrego moribundo, y siguiendo incansable el camino, como lo hacen los mulos normandos. Además Pepe, ocurre como tú sabes, que mi falta de inteligencia, hace que la supla con horas extra, para que la misma no se me note.

Y cuando avance la primavera, que ahora se acaba de iniciar, y antes de que llegue el tórrido verano, hemos de vernos en Antequera, Alfonso Gonzalez Vergara y Pepi, Sebastian Ruano y Mari Carmen, tú y Mercedes, y Trini y yo. Para estar una jornada diciendo chorradas, pues las mismas avivan el espíritu, y refueza esa amistad, que ya cuenta con 50 años. Hemos de celebrar las Bodas de Oro de nuestra amistad.

Y os enseñaré mi Biblioteca, Pepe, donde podrás encontrar obras de Marcial Lafuente Estefanía, de Corín Tellado, y de los mas sesudos pensadores. Todo un repertorio amplio, de libros. Desordenados por supuesto, realmente es un almacen de libros, probablemente con 15.000.

¿Por qué tengo tantos? Es sencillo Pepe, colecciono libros desde los 14 años, así tengo los del Bachiller, por ejemplo, pero modernamente tengo donaciones de bibliotecas caseras, que por lo visto ya el tener libros en las casas, no se lleva, y como les estorban y saben los amigos que me encantan, pues para acá vienen. Y así pues al menos, 20-30 mecenas, me han obsequiado con cajas de libros. En algunos casos, con donaciones de 500 ejemplares, incluso de mil.

Yo por otra parte hoy aquí, mañana allí, voy comprando, y un grano no hace granero, pero muchos granos si, y claro después de 60 años comprando libros, ahora ocurre, lo que ocurre.

Y procuro a los libros darle mas contenido, es decir, pongo en su interior algun que otro escrito, alguna que otra foto, y escribo algo sobre sus páginas en ciertos casos, para darle vida, para que rompan, la uniformidad de la edición y tomen un poco más de alma.

Si yo de vez, en cuando veo las fotos en blanco y negro de hace muchos años, cuyas imágenes tengo grabadas en la memoria. Y recuerdo tus conferencias llenas de sabiduría, y de flema, de pensamiento superior, que siempre me ha llamado la atención a mentes simples como la mia, dentro por supuesto de una complejidad sin límites.

Yo Pepe, en vez de descansar cada día más, pues nó cada dia menos. Eso sí, cada día más lento, por la edad y por el peso, dentro de mi ejercicio físico Pepe, hago lo siguiente:

  • Afeitarme y ducharme.
  • Arrancar y parar el coche.
  • Comer con la derecha, mientras descansa la izquierda.
  • Escribir por ordenador.
  • Agacharme para hacer el nudo en el cordón de los zapatos.

Y quiero hacer un plan de andar y andar, al menos una hora al día, este propósito me lo vengo proponiendo hace pues probablemente 50 años.

Y bueno como tu dices, caminamos por sugestivos caminos de la ilusión y senderos de dorada juventud, pues la juventud Pepe, no es cosa de la edad, es cosa del alma

Bueno Pepe, en fin, ya hablaremos. Nuestras vidas son los ríos, que van a parar al mar, y yo tengo el mar mas cerca, mas próximo a la desembocadura, aunque no sé, creo en el fondo que el Guadalquivir, desemboca en New York y y me gustaría ver el rio, lleno de exclusas y navegable hasta Cazorla.

Un abrazo a Mercedes, que tiene su merito increíble, realmente las cuatro parejas que se mencionan en este escrito hemos tenido mucha suerte con nuestras respectivas.

(Terminado de escribir a las 22.28 de la noche, hora peninsular)

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