Los nervios

o

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Miércoles, 25 de febrero de 2015

La vida es complicada, esta es una reflexión a las cinco de la mañana. Me he despertado, estoy harto de cama y me he levantado. Trini duerme apaciblemente, me encanta ver lo tranquila que duerme. Mis noches suelen ser más complicadas.

Yo la veo contenta, y esto para mí es una buena alegría, diremos que magnifica, por lo menos en algo habré intervenido en ello. Y que esté contenta es muy importante. Y es verdad, que ello es solamente cuestión de detalles. Que a medida, que la vida se acaba, procuro acelerar los mismos, pues bastante esfuerzo ha hecho por mí, a lo largo de los años, y es de bien nacido ser agradecido.

Hoy he estado con Trini en casa de Juan Llona, que nos ha invitado a comer, además llegué a su casa a la primera, no me perdí, y ademas encontré sitio para aparcar, ¿qué mas puedo pedir?

En fin, veo que en general, nos tensamos mucho, observo nervios innecesarios en el mundo en que vivimos. Y a medida que se avanza en edad, vas descubriendo y observas más estas situaciones. Es verdad que muchos vamos un tanto acelerados, y en general ello provoca nervios, y a veces con el aumento de la tensión, vienen estallidos, que a nada bueno conducen, es el reventar de la tensión. Y el estallido es la explosión, es la ruptura, la hipérbole, es el rio cuando se desborda y arrasa, es el tsunami más o menos incontenible. Son situaciones que no conducen a nada bueno, poco edificantes, aunque humanas.

Y las buenas formas, que no deben perderse. No sé qué verdades dijo el barquero, cuando tanto se nombra al mismo en “las verdades del barquero”, habrá que verlo en el Google, pero creo que “las grandes verdades”, no deben decirse, y si se hace, pues avisando previamente, y en el entorno adecuado y en soledad, con el interlocutor y en un acto de confianza, pactando previamente, que no quedaran secuelas, y que es un acto de confianza.

Que malos son los gritos, es en definitiva una falta de respeto al interlocutor, y a los demás que pueden escuchar, es una consecuencia queramos o no de falta de educación, aunque se haya ido a todos los colegios del mundo. Pues bien, se nota que esta asistencia a los mismos, a los que gritan, no les sirvió para nada. A lo mejor ni estuvieron en clase, aunque dicen que estuvieron en clases particulares y todo, e incluso que las pagaron.

Mi madre, que tanto recuerdo, era la paciencia, jamás gritó, y nos enseñaba a ello. Aunque yo a veces se me olvide y reviente, pero es claro que después sufro pues se bien, que no debo hacerlo, por eso mis estallidos son muy esporádicos, cuando ya no veo otra salida, pero con la edad, son bastante aislados.

Las formas no deben perderse, aunque es verdad que hay personas y en otros casos situaciones en los que hay que tener un temple tremendo para que ello no ocurra. Hay personas que hacen perder la paciencia, bueno, bueno. Todos somos iguales pero hasta cierto punto. Creo que lo de todos iguales, no es verdad, aunque coincidimos todos en una cosa, que todos nos morimos, y aquí si que todos somos iguales. Por el momento, pues cuando ocurra que unos puedan no morirse o bien alargar la vida mucho, y otros no. Entonces si que se formará un lio de espanto.

Vamos a ver, a los tontos torpes como yo, ello no se nos puede decir en la cara ello , es verdad que es cierto, de acuerdo, no lo voy a cuestionar, no lo voy a discutir. Pero os contaré sinceramente, que por ser así, queremos pasar desapercibidos y nos vamos camuflando en el mundo. Y entonces, si se nos dice a la cara, nos duele mucho. No tenemos culpa, sinceramente pues es algo genético. Y sino tenemos culpa no se nos puede acusar.

Vamos a ver, yo sé que soy feo, pues me afeito con los ojos cerrados para no verme en el espejo. Pero bueno, tampoco es bueno que salga por la calle y me lo vayan diciendo a la cara, aun siendo verdad.

El Sr. barquero, debía guardarse sus verdades, y metérselas en el culo. Pues si el barquero cuenta sus verdades, te da pie a que tú le cuentes tus verdades al mismo. Y ya se montó el pollo. Ya el malo es uno por haber replicado. Entonces mejor callar.

Aunque por otro lado, callar, también es malo, pues el que calla otorga. Entonces la solución es contestar con educación y sin nervios.

Y os voy a decir una cosa, que es importante, ser amable, no cuesta dinero. Esto es importante saberlo. Porque si ser amable costase dinero, tendría una clara explicación el no ser amable. Pues por pura cuestión de principio de rentabilidad. Pero es más, he comprobado, que ser amable no solamente no cuesta dinero, sino que es muy rentable. Es una rentabilidad, sin coeficientes, es más, la amabilidad es una buena inversión. Una inversión sin coste económico, lo cual es la repera. Probablemente sea la única inversión sin coste. Todas las demás cuestan dinero, aunque a veces se pretenda, buenas inversiones sin dinero. Lo cual es otro sin sentido.

Lo que hay que saber, es saber invertir adecuadamente y bien, lo cual no quiere decir mucho, sino adecuadamente.

Y también la amabilidad es signo educacional, pero claro, esto es difícil de comprender a los que no saben lo que es la educación, y entienden que es otra cosa, que no tiene nada que ver con la misma. Y no hablar mal de nadie, ni calificar a nadie, no somos calificadores, y sobre todo cuando damos nota a cada uno, y ni siquiera lo hemos examinado, ni examen oral ni escrito, y ya lo suspendemos, por lo menos primero examinemos, y después demos nota. Pero suspender sin examinar, es una situación, donde los examinadores que no lo son, quedan en precario.

En fin ver profesores de la nada, calificando a otros, que no son ni alumnos, ni han ido al examen, del maestro virtual, pues es un sin sentido, en un mundo complejo. Mejor dicho compuesto, que es más soluble y por tanto más digerible. Aunque siempre hayamos dicho otra cosa, es claro que los complejos son muy indigeribles. Los compuestos son más simples, más lógicos.

Y ya cuando los profesores del mundo de la nada, del mundo vacío, se elevan a catedráticos, por ellos mismos y por sus amigos, y se ponen dan lecciones técnicas, a catedráticos de verdad eso ya es la releche. Es decir, miren Vdes, de personas, que son conscientes de que no tienen preparación, pero que disimulan el tenerla y con toda la cara, se ponen a dar lecciones magistrales de cosas que no saben, a catedráticos contrastados de largo recorrido. ¿Hay quien dé más?

Y por favor no criticar, mirarse uno primero, no calificar, pero por favor trabajar. Sinceramente, mientras se trabaja, menos chorradas se dicen, no por nada, sino porque hay menos tiempo disponible. Y el tiempo disponible, en vez de en pasatiempos, dediquemosnos a aprender, por ejemplo leyendo, pues está casi todo escrito, aunque hay que saber seleccionar.

Buenas madrugadas.

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Una respuesta a Los nervios

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