Domingo por la mañana en Sevilla

Azulejo Universidad de Mareantes

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Domingo, 1 de febrero de 2015

Salgo del piso de Calle Virgen de Regla, Trini prefiere quedarse en tareas de la casa. Compro el ABC y la Actulidad Económica, en un quiosco de Plaza de Cuba. Y con una temperatura muy agradable, doy un paseo a lo largo de la Calle Pureza. Me encanta Sevilla, Granada, Málaga y en general me gusta Andalucía y España.

Paso por la puerta de la antigua Universidad de los Mareantes, hoy pues oficinas de servicios del Ayuntamiento. Mareantes es una palabra que me gusta, que era el nombre de los marineros de antes, quizá el nombre proviene de los mareos que tendrían en la navegación, sobre todo con la mar agitada. De ahí, la palabra marineros.

La Universidad de Mareantes, bonita denominación, para aprender las técnicas de navegación, para esta Sevilla fluvial, junto la Capilla de la Esperanza de Triana, Esperanza en el retorno de los marineros, rezos, para que el mar no lo sé los tragara.

En la tienda de souvenirs contigua, veo y pido el Pregón del XXV Aniversario de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Esperanza, de D. José Manuel Rubio Rubio, es de 2010 la edición, la pasan por la máquina para ver el precio. Como es antiguo -me dice la Srta- ya no lo tenemos en el ordenador y se lo regalamos. Pues muy bien y sonrío, me encantan ello.

Leo las cerámicas, hechas con la arcilla de la Vega de Triana y el agua del Betis, y el arte Sevillano. Hay muchas cerámicas en las fachadas, donde vivieron, nacieron o murieron, toreros, cantaores, pintores y escritores. Por ejemplo D. Antonio Machado. Es distraído el paseo, con las cerámicas, quizá debajo de ellas, y ya no en cerámica convendría hubiese una traducción al ingles, idioma cuasi universal, para que los extranjeros disfrutaran de ello.

En la Plaza de Altozano, tomo el café de media mañana, café cortado con el 80 % de café y 20 % de leche, a 75 grados, y acompañado de agua fría. El camarero que me atiende, sonríe, por lo menos ha escuchado algo distinto esta mañana.

Es que en Triana se aglutina el río, el calor, la artesanía, incluso el primer avión reactor español, que se hizo en Hispano Aviación entonces con las instalaciones en Calle San Jacinto, años atrás.

En la misma plaza, entro en la Capilla de la Virgen de la Estrella, delante de la misma se aglutina fotógrafos, están haciendo fotos a algún deportista, no sé si futbolista o que, se sube en la banqueta delante del altar, y el fotógrafo se agacha delante de él. El entrar y salir de la capilla es incesante, de ahí voy a la Parroquia de San Jacinto, donde he estado más de una vez, en bodas, bautizos y entierros. Entro en la Parroquia de San Jacinto, con su milenario y tremendo árbol en la puerta, con un diámetro estimo de tres metros

En la calle San Jacinto, hay mucha animación, mucho personal paseando, y algún que otro “chino abierto”, de ahí quizá la frase “trabajas como un chino”.

Están podando los frondosos árboles de San Jacinto, tres camiones grúa, con una alta cesta, y arriba de la misma, el operario bien pertrechado, con sus medidas de seguridad anticaída, y su buena motosierra. Así da gusto podar un árbol alto y tremendo, rama a rama, con rapidez, con la calle cerrada parcialmente con la cinta albañilería, hay ya varios árboles sin hojas podados, encogidos en si mismo, y enseñando sus vergüenzas, son árboles temblones donde le han quitado de las hojas verdes.

Hay tres camiones grúas, cada uno ademas tiene un operario en el suelo, que parte las ramas caídas, para hacerlas mas transportable, todo rápido y organizado. Reflexiono sobre el mundo, pues cada día la tecnología, la mecanización, la automatización, hace los trabajos rápidos y cómodos. Supogo que este trabajo, hace 40 años necesaria semanas de trabajos de andamiajes y de escaleras y numeroso personal

Cada día, con tan modernos medios, se requieren menos personas, y cada día nos vamos reproduciendo más y más. Así es imposible el trabajo para todos, los países que lo tienen, no tardarán quizá mucho en no tenerlo. Es un problema al que no le veo solución, cada vez somos más en el mundo, y cada vez el mundo necesita menos mano de obra.

Calle Rodrigo de Triana, Plaza de Santa Ana, llena de mesas. Tomando una cervecita, hablo con Sra. Carmen Ramos y con su marido, ambos de Antequera, me dicen que el libro que le he envíe con mi hermano Juan Carlos, le ha encantado, el que yo escribí, deduzco que es una pareja muy inteligente.

Observo, fachadas, escaparates, anuncios de Academias de Baile, y retorno a casa, habiendo respirado un poco de Sevilla.

Buenas tardes.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Personal, Sevilla y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s