Los amigos de Barbate en Antequera

Por Trini García Varo
Jueves 20 de noviembre de 2014

En la ciudad de Antequera se forma una revolución, con la llegada de los Ilustrísimos amigos de los Sres. Sánchez-Garrido y García, venidos de distintos puntos de España, pero todos con un punto en común: nuestra Playa del Carmen, en Barbate. Somos vecinos de muchos años en Barbate y más que vecinos somos una familia, donde en verano estamos al día más de 12 horas juntos. A la cita en Antequera han faltado muchos, por distintas razones, pero nos hemos acordado de todos.

De Sevilla vino Carmen Vergara, la más veterana y la más marchosa, Andrés y Marisa, Paqui Dominguez y José; de Córdoba Nane, Lale y mi niño Pablo que venía con muletas y no quería perderse el evento; el Viernes llego desde Madrid en el Ave, Lola, que vino sola pues Rubén no pudo venir. Fui a buscarla a la Estación de Santa Ana, mi sobrina Cristina me llevó en su Mercedes azul. Crístina es un encanto de niña.

Después de ver la casa de Calle Merecillas, nos fuimos a comer a Casa de Javier Fox, como siempre estupendo. Tuve el despiste de irme sin dinero, dejé olvidado en casa el monedero, se lo dije a Javier con la idea de no poner a Lola en el compromiso de que tuviese que pagar ella, pues era mi invitada. Después de comer, nos fuimos a casa a Calle Merecillas.  Por la tarde noche salimos a pasear por las Calles de Antequera, que está preciosa y muy limpia, para cenar fuimos al Adarve, a casa de Juan, donde su mujer es la que cocina y lo hace todo estupendo.

Después nos fuimos a casa, que está muy cerquita y José Luis se fue a la biblioteca, y Lola y yo nos quedamos en la sala saja, con el brasero, y nos tomamos más de un chupito, estábamos contentas, estuvimos hasta pasadas las tres de la madrugada, tuvimos tiempo de dar un repaso a todos los vecinos de Barbate y recordar las cosas buenas y menos buenas que vivimos en verano.

Esta reunión en Antequera se organizó el año pasado, pero la cancelamos debido al bautizo de nuestro nieto Daniel. La espera mereció la pena, fueron dos días estupendos con algunas metidas de pata graciosas, como Jose Luis, que le preguntó a Lola si era viuda, nos reímos mucho, porque yo acababa de contarle a Lola, que me encontré a una amiga de Barbate en Sevilla, que no es del grupo, y le pregunté lo mismo. Parece que los dos hacemos las mismas preguntas.

Como quería que todo fuese perfecto me quedé en casa esa semana organizando la casa y las comidas, me jugaba mucho, pues será esta reunión el cotilleo del próximo verano en la playa y lo preparé todo de acuerdo con mi amigo Juan Luis Artacho, que siempre lo tengo disponible para mis locuras de las visitas de amigos a la Casa de Calle Merecillas.

El sábado Lola y yo nos levantamos temprano, pues a las 10,30 estábamos citados todos en la Puerta de la Plaza de Toros. Previamente nos tomamos un buen desayuno, como lo es molletes de Antequera, aceite de oliva virgen extra y jamón. Y acompañados de mi marido Jose Luis, nos fuimos a la Plaza de Toros. Contraté el trenecillo turístico para visitar Antequera con nuestros amigos.

Carmen con la alegría habitual y siempre guapísima, con su bastón de montaña, que no lo quiere para nada, pues nos gana a todos en fuerza y animación. Carmen es única todos la queremos mucho, ella lo primero que me dijo fue: Si tardas un poco más en traernos a Antequera yo no podría venir. Y es que Carmen tiene 87 años y lo digo pues a ella no le importa.

El trenecillo llegó a las once y subimos como niños pequeños, disfrutando de un día especial, recorrimos Antequera visitando los monumentos que nos dio tiempo. José Luis se sentó delante con el conductor y comentaba a su manera por donde pasábamos, estuvo divertido y ameno.

Como no tenía prisa, pues todo en la casa estaba controlado por Juan Luis e Inma, disfruté del paseo, cuando estábamos llegando a casa, le dije a José Luis que si el trenecillo nos podía llevar a la puerta de la casa para que nos viesen los vecinos. Y el trenecillo se encaminó a Calle Merecillas.

Tengo que decir que la calle es estrecha, con mucho tráfico por lo que se organizó un gran revuelo y los vecinos salieron a vernos. Hicieron fotos de la fachada de nuestra casa y la impresión que les produjo nuestra casa, que la cuenten ellos. Mientras hacían fotos a la fachada llamé a la puerta, abrió Juan Luis con su chaqueta blanca de camarero e Inma con una bandeja de canapés y las bebidas muy fresquitas, las mesas las montó en el patio cubierto, una gran mesa preciosa como siempre. En la puerta del patio una segunda sorpresa: Un gran cartel con el BIENVENIDOS, como siga así me llamareis Sorpresa, Sorpresita.

Jose enseña la casa, es lo que le encargo, y a él le gusta hacerlo, mientras yo preparaba, otra cuarta sorpresa, después del trenecito, la copa de entrada con canapés y el cartel.

Mientras se visitaba la casa, y sin que nadie supiese nada, me puso un traje negro con una cofia blanca de papel hecha con servilletas, un delantal de papel blanco y unos guantes blancos, cogí una bandeja con canapés y otra con bebidas y esperé al pie de la escalera de mármol, con mi disfraz de camarera. Mientras bajaban la escalera y verme fue un ataque colectivo de risa, que hacía no poder bajar , de tanta risa.

En fin, todo muy divertido, es lo que queríamos Jose y yo, pasarlo lo mejor posible. La comida estupenda hecha por mi, bueno la porra fue de mi cuñada Mely.

Después tomamos unas copas en la cocina con la chimenea encendida, fue un día para recordar.

Gracias queridos amigos por hacernos pasar un día maravilloso en nuestra ciudad, gracias de verdad, faltaron muchos y nos acordamos de todos los que no pudieron venir por sus motivos y los que no están ya con nosotros. Perdón las mantelerías son de hilo, hechas a mano por una servidora, y no son cuatro las vajillas sino cinco pues no se contó la granadina.

EPÍLOGO.
Por J. L. Sánchez-Garrido y Reyes

Me indica Trini, que escriba de la visita. También me lo dijeron, los visitantes. Además me dijeron que escribo bien. Ello es un problema. Pues me ponen en el compromiso de escribir bien, y no se hacerlo. No lo he sabido nunca. Escribo a mi estilo, que además es cambiante como el viento de levante, escribo, según mi estado anímico, y escribo sin releer. Diremos estilo espontáneo, por llamarlo de algún modo y es que escribo para mí. Sencillamente porque la lectura y la escritura me atrae. De siempre. Aunque por falta de tiempo no la práctico demasiado. Mis amigos dicen que escribo bien, si son muy amigos dicen que muy bien, y si no me quieren dicen que regular o mal.

No sé cuántos años llevamos con el apartamento de Barbate, muchos, a lo mejor 30 años. Bueno pues los vecinos de siempre los he conocido cuando han ido a Antequera. Menos a Carmen Vergara, creo yo.

En fin, estando allí alrededor de la mesa, pues una Sra. me preguntó José Luis dime mi nombre y me quede pasmado, no sabía el nombre de nadie, salvo de Carmen Vergara, y desde hacía pocas horas el de Lola. Vecinos de siempre, y despiste de siempre. Y tantos años y sin conocerlos.

También ocurre que en Barbate Trini tiene su espacio amplio y yo mi cubículo estrecho, y nos respetamos ambos ello. Que además, es bueno. Está bien que en la vida privada, pues haya espacios diferentes, no diremos siempre, pero si cuando uno quiera y el otro también.

Trini, me comenta que han dicho de mí que tengo amplia cultura, pero yo no me fio de lo que dice Trini, la verdad. Y si ello ha sido así, pues sencillamente los he engañado.

Supongo, no lo sé, que su impresión sobre mí, pues debe haber sido objeto de crítica. Pero es que a mí el tema de playa, no lo ejerzo. Espero que algún día quiten la arena, y pongan césped, aunque sea artificial, para que se pueda pisar sin problema, y que haya un techo de cristal, por ejemplo, y debajo pues se esté en un recinto climatizado. Así que lo que hago en Barbate, es leer y escribir. Los libros que he escrito diremos que el 80 % lo he escrito en Barbate, donde además estoy pocos días.

Me gusta la playa en invierno, sin nadie, las playas desiertas y sobre todo me encanta ver llover sobre el mar, y me gusta, viendo este espectáculo, en alguna terraza cubierta, del paseo marítimo, en la calle pero sin mojarme. En estas condiciones, disfruta la vista, el olfato, con el olor marinero, el oído con el agua cayendo sobre el mar, y si es posible con viento con mucho viento y el gusto tomando un buen café cortado ochenta por ciento de café y veinte por ciento de leche, en taza, y a 70 grado centígrados, acompañado de un botellín de agua mineral Lanrajón, la de toda la vida.

Parece ser, por lo menos a lo mejor no es así, pero al menos es la sensación, pero que me he percatado. Y es este hombre (por mi), pues no es tan extraño como pensábamos. E incluso alguna me ha dicho que soy hasta simpático. ¡Que barbaridad!

La verdad, es que los visitantes comentados por Trini, pues son encantadores, sencillos, elegantes, educados, cultos y modernos, y que son personas estupendas y entrañables. Y qué bueno que siendo vecinos de Bárbate de muchos años, pues nos hayamos conocido en Antequera, pues espero se me disculpe, pero cuando voy a Barbate, me refugio en mí mismo. Y realmente solo vivo y hablo, comento, y paseo con Trini. Bueno Trini y yo, pues creo que vivimos el uno para el otro, pues ambos nos necesitamos de siempre, desde niños desde que la conocí con 14 años, en la Semana Santa, en Calle Lucena.

La casa de Antequera yo sé que os ha gustado, aunque normalmente cuando se visita la casa de alguien, por educación siempre se dice: ¡Me encanta!, pero se notaba, que realmente se decía con sentimiento. No es una casa de muebles caros, ni extravagantes, ni tampoco moderna, es una casa de antes, con recuerdos de antes y con mucho espacio. Trini y yo (mas ella que yo), la habíamos soñado siempre, y poco a poco, la fuimos adaptando. Y era y es un sitio para descansar, pero el tiempo pasa, y no sé a lo mejor la hicimos para cumplir un deseo que nunca cumpliremos quien sabe. Si notamos que cada día el tiempo pasa más rápido, vamos a ver si conseguimos frenarlo.

Queridos amigos, me alegra mucho vuestra visita, me encanta haberos visto tan pletóricos. Y solamente deciros que los grandes amigos de Trini, son grandes amigos míos y un fuerte abrazo, para todos.

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Una respuesta a Los amigos de Barbate en Antequera

  1. Anónimo dijo:

    Una descripción perfecta de un día perfecto. Gracias.

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