45º aniversario de boda

Por José Luis Sánchez-Garrido
9 de septiembre de 2013

Hoy domingo, 8 de septiembre, hace ni más ni menos que 45 años que nos casamos Trini y yo, en la Iglesia de la Trinidad, en Antequera.

Han llamado nuestros tres hijos:  Jose, Eva y David, y los tres le han dicho a Trini lo mismo: ¿Cómo es posible aguantar tanto? A mí no me han preguntado ello.

Ayer estuve en la tienda Yasmina de Albolote, donde le compré un bonito bolso. Y esta mañana que se encontraba mejor, nos hemos ido a comer a la Marisquería El Puerto, en Maracena, donde ambos nos sentimos muy a gusto.

Después Trini toda la tarde ha permanecido en cama, de nuevo con los dolores de espalda, consecuencia de una caída, en una calle de Antequera, en Calle Estudillo, dondee pisó sin darse cuenta un hueso de melocotón, que alguna  persona desaprensiva tiró en la calle limpia.

Este hueso tirado, de melocotón, provocó la caída de Trini, ahora toca de médicos, y vamos a ver si el tema remite, y no entra, en consecuencia de ello, en la tercera operación de la columna vertebral, no quiero ni pensarlo. Estoy bastante preocupado. Vamos a ver Dios quiera que sea más leve. Me da miedo ello. Vamos a pensar que no pasa nada, vamos a tener esperanza, aunque no me fio.

Willian Shakespeare, que se distinguía entre otras cosas por poner ajustados adjetivos, a la esperanza le añadió engañosa. La esperanza engañosa. No me gustan las esperanzas porque la mayoría de las ocasiones le ocurre ello. El que no falla suele ser Peter, con su celebre principio. Vamos a ver si el principio de Peter, incluido el mismo Peter, se equivocan de pleno en esta ocasión.

Bueno entre Trini y el trabajo, pues me encuentro un tanto cansado, queriendo que se aclare el tema de Trini en esta semana. Vamos a ver.

En fin, parece que fue ayer el día de la boda, me acuerdo perfectamente, con bastantes detalles. Se celebró en Pura P.Valle, en la Plaza de Abastos, que era un clásico, en aquellos tiempos, y que hoy es un negocio cerrado.

Me acuerdo bien con el 2 C. V. del viaje después de la boda, a Sevilla, parando en la Gasolinera Las Vegas, en Osuna, y todo tembloroso, pues creíble o no, en aquellos  tiempos no se hacía el amor hasta después de casado, y así fue.

En aquellos  tiempos se nos educaba así, cualquier cosa era pecado, y hacer el amor antes de la boda, era pecado mortal, de los grandes, y cualquier desgracia, podría llegarte, rayos y truenos, romper los principios de comportamiento humano racional, tener como consecuencia de ello una vergüenza para toda la vida. Un azote para no ir al cielo, y no sé cuántas cosas más.

Así que llegué al piso en Sevilla, en la calle Fernando IV, 64, que en buena medida había preparado Trini, acompañada de una carabina como era Socorro Artacho, y con órdenes estrictas maternas,de vigilancia continuada. Socorrita no quería líos y bien que cumplió la orden.

Así que después de aparcar, con las maletas, Trini y yo subimos al flamante y bonito piso, estando solos juntos por vez primera en nuestra vida, de esto hace 45 años exactamente, esto fue así, hace esos años.

¿Te volverías a casar? Le han preguntado a Trini mis hijos, yo la he oído, y ha dicho que sí  a los tres. A mí no me han preguntado, para ellos es claro que a mí me ha interesado ello. Para mí ha sido un buen negocio. Siempre pendiente ella de mí. Y yo creo que de alguna forma también.

Lo clásico sería decir que hemos vivido todo tipo de momentos, y es así, hemos pasado por estrecheces económicas, sobre todo en los primeros años de casado, y otros. En aquellos tiempos ganaba de sueldo 9.700 pts. al mes y como quería vivir en un sitio más o menos bueno, lo hacíamos en Los Remedios, con 4.800 pts. de alquiler, también pagamos el televisor en blanco y negro en letras a 100 pts. mensuales, a tres años. Y los plazos del coche, si bien, el mismo pues se podía pagar con los kilómetros que hacía. Así que nos faltaba dinero, y cuando íbamos a Antequera, era casi para repostar, pues aunque le decía a mi madre que no necesitábamos nada por aquello de no preocuparla, siempre veníamos con buenos chorizos de Antequera, morcillas, y no sé cuántas viandas.

–Mamá, no quiero esto, es una barbaridad, no debes darnos tanto -le decía yo a mi madre de boquita para fuera.

–No os preocupéis hijos -contestaba ella- lo hago con mucho gusto, y sé que os vendrá bien.

–No te preocupes mamá. Ya allí compramos todo lo que nos haga falta.

Ella volvía a insistir, y menos mal que no me hacía caso, y volvíamos a Sevilla con alimentos para dos semanas.

Tiempos de  estrecheces, tiempos de incertidumbres, tiempo de muertos, tiempos de enfermedades, nuestras o de los hijos. Tiempos de problemas, tiempos de más y más problemas. Días de alegría. Algunas ocasiones de descanso, no demasiadas, y mucho trabajo por parte de ella y mío, los dos hemos trabajado a fondo. Evidentemente también tiempo de desencuentros.

Cuando nos venimos a Albolote en el 93, ella dejó su Guardería El Abeto, que le iba bien para venirse conmigo, y también dejamos a los tres hijos en Sevilla, y ella se vino conmigo y fueron los padres los que se fueron de la casa, en vez de lo tradicional que es que se vayan los hijos. Ella lo hizo por mí, dejar todo para venirse conmigo, sus hijos, su negocio, los vecinos, las amistades y empezar de cero. Tiene mérito para ella.

Durante estos 20 años últimos he valorado mucho lo que hizo, y apreciado su esfuerzo, de forma muy nítida y clara. Y he procurado no ser encima desagradecido y sí agradecido, a su atención por mi.

Y ahora duerme toda la tarde, son casi las diez de la noche, y se acostó a las 4, pero no quiero despertarla ahora después de pasar la última noche con mucho dolor en la espalda, sin poder dormir, está descansando, es buena señal, ojalá se recupere.

En definitiva, para mi Trini es prácticamente todo, junto a mis hijos y mi familia, y a mi trabajo. Trini, como he comentado alguna vez, las grandes decisiones de mi vida lo hemos hecho coordinadamente, pero siempre haciendo yo caso a ella, como fue el venirnos a Albolote.

Yo he tenido mucha suerte con ella, eso sin duda, sinceramente, de verdad.

Me dicen que cuento mi vida en el blog. ¿Por qué no? A quien no le guste que no lo lea. Realmente escribo para mi, y no me importa en absoluto decirlo, y se que a ella tampoco, es más, hoy me ha dicho que escribiría algo para el blog por motivo de los 45 años de nuestra boda.

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3 respuestas a 45º aniversario de boda

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