El bollo misterioso

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
3 de agosto de 2013

Hoy tomando un café en Barbate se lo he contado a Juan Pedro Romero de la Lastra, y le observaba una cara extraña, de incredulidad, es más me parecía advertir que me miraba con mucho detalle, escudriñándome a fondo, por si me había pasado algo, en mi mente,  anómalo.

El viernes 26  de julio -le dije- me fui de Albolote a Antequera, salí de Albolote sobre las cinco de la tarde, después de estar comiendo con la familia Romero en el Tiro Pichón. Mala hora para viajar después de una semana intensa, ciertamente cansado, pero bueno me fui para Antequera, no sé lo que tardé. Me fui a Calle Merecillas, de una sola dirección y donde no se puede aparcar, tenía que parar, abrir la puerta de la casa, meter la maleta, volver  a cerrar, y marchar. Detrás de mí venía una cola de seis o siete coches que le tocaba esperar.

Para evitar ello me subí a la acera de enfrente, en la Casa de los Valverde, en  una parte de la acera que baja la altura respecto a la calle, porque está la cochera de dicha casa.

La acera, en general, de la calle es altísima, desde encima de ella mirando la calle da vértigo por la altura. Y para evitar que coches osados puedan superar la misma, cuestión harto difícil, pues hay unos monolitos de hierro, cada tres o cuatro metros, que vienen a advertir que está todo previsto, que el parking es una  idea imposible. Que Vd. si quiere sacar una maleta, tiene absolutamente garantizada la formación de una cola. Y si además no es una maleta sino varias, y bolsas, y trajes, entonces mire Vd. le puede dar una taquicardia.

La única opción, subirse a la acera en la cochera de Los Valverde, pero atención,  hay un pilote de hierro a un lado y al otro al otro, viene justito.

El retrovisor sucio, y yo cansado, me subí a la acera mencionada, y no hay muchas opciones o uno se pega mucho a la pared, o no pueden pasar los coches por la calle, que además te  miran, de forma terrible, por lo general.

Me subo a la acera dando marcha atrás, no veo por el retrovisor porque el sol tangencial de la tarde, rasante al suelo, deslumbra el cristal  sucio.

La maniobra que suelo hacer bien, es extraña, dando marcha atrás, me meto en el hueco de la puerta, sin dar a la misma, y después tiro adelante y de noche hacia atrás, sorteando el quicio marmóreo de la misma.

Esta vez no sorteé el quicio, el quicio me saco fuera de quicio, mi coche blanco todo camino, no tiene parachoques, los parachoques de los coches modernos casi no existen, en algunos coches ni los tienen y en otros, pues simulan que lo tienen, como es el caso del mío, que tiene su parachoques de plástico, pero la protuberancias del coche sobresalen mas que el parachoques, es como si fuese el parachoques un cinturón en un barrigón, está fuera de la línea de choque.

No digo la marca del coche, no por nada, sino porque no quiero. Y bueno como iba diciendo al dar marcha atrás, con el cansancio, con los reflejos solares, en el retrovisor, con la cola de coches detrás de mía, y con el quicio que me sacaba de quicio, pues le di al quicio.

El quicio con el ángulo de mármol afilado que no se inmuto, mi coche si, note  que debería haber causado al mismo un gran estropicio.

Efectivamente, en la parte trasera izquierda, se había formado la María Moreno, diremos en la parte trasera con el lateral, casi encima de la rueda.

Era horroroso el boyo, creo que se escribe así, porque bollo con “ll”es el dulce que se come, supongo no lo sé. Pero lo deduzco, porque “pollo” se come, y el “poyo”, es el asiento para sentarse, pues no se un porrazo que está cerca del asiento para sentarse o poyo, será un boyo, no un bollo.

Un tema cabreante para mi es hacerle al coche un buen boyo, porque vas cantando que eres un despistado, además llevarlo al taller, el seguro, rellenar cuestionarios, en fin un lio.

El boyo, muy aparatoso, terrible. Estúpidamente apertura el portamaletas, con la estúpida idea de dar un porrazo por el interior que desboye, el boyo. Evidentemente es imposible, no se ve la chapa, todo esta con paredes lisas, para evitar desboyes, está todo previsto.

Así que me voy con el coche aboyado, o abollado, no sé, a aparcar, voy al “Campillo”, y allí lo dejo.

El sábado me voy con mi hermano Antonio y María José , al pueblo de ALAMEDA, a Casa Cándida, le digo que vamos en su coche pues no quiero sufrir con mi coche aboyado.

Bueno total el domingo, retorno por la tarde para Albolote, y voy a por el coche, y  no veo el boyo: Señores, el boyo ha desaparecido totalmente, no tiene ningún daño el coche, no tiene absolutamente nada, esta perfecto.

Esto lo conté al lunes siguiente a Jaime Abad, y me miraba con mirada rara. No lo entendía bien. Pues así ha sido.

Vamos a ver con estos calores benditos de Andalucía, el coche al sol, esto no hay chapa que lo resista, la chapa, con tanto calor, se dilataría mucho evidentemente, además al aumentar la temperatura, la chapa se hace menos resistente, está mas cerca del punto de fusión. Y  como Vd. verán le estoy dando una información técnica y documentada, estas dos circunstancias expuestas, mas la situación de la chapa, con el boyo y sus tensiones hizo que todo unido provocara volver la chapa a su situación normal.

Así que amigos, ya saben, si dan un porrazo, vengan a Andalucía en agosto, y dejen el coche al sol. Yo cuando vi que estaba el mío perfecto, reflexioné y me dije a mi mismo:

“José Luis, eres perfecto, cuando haces una cosa mal, hasta  provocas indirectamente, que todo quede bien”.

Bueno hoy quiero ir al Circo en Barbate, se lo he dicho tomando café a Juan Pedro, y me ha dicho ponte en tu sitio, si tu mujer dice no, no cedas. Después a mediodía nos  hemos visto con el Trini y yo, en el nuevo Chinar, tomando una sardinas.

¿Vas al circo?  Me dijo –no lo sé- le contesto, está en estudio por Trini.

Trini, me va a dar ese caprichito y vamos ir al Circo y yo no voy al circo desde hace medio siglo al menos. Me ilusiona ver  una función. Como hace mas de 50 años. Al fin y al cabo somos como niños. Así que voy al Circo Alaska, en Barbate, a las 9,30 única función.

Buenas tardes.

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Una respuesta a El bollo misterioso

  1. Mª Teresa dijo:

    Eres el unico, aparte de mi nieto, que me arranca profundas carcajadas…lo he releido varias veces y lo he guardado para volver a leer tantas chorradas juntas de nuevo. Eres el campeon chorra de las chorradas!
    Oye, me gustaria saber si tienes sitio para guardar mi mesita ovalada baja de hierro durante un tiempo. Se la preste a Teresa pero el niño esta empezando a gatear y le da miedo de que se de un golpe. Sin compromiso. Y sin quedartela, es como la de Mely, la compramos a Rafael Valencia.
    Un beso.

    Enviado desde mi HTC

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