El día de mi cumpleaños

J. L. Sánchez-Garrido

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Barbate, 17 de julio de 2013

Escribo porque así me lo encarga mi hija Eva, igual  que he escrito de nuevo el lunes sobre “Las Galletas de Barbate” por indicación de amigos que vienen los veranos.

Hoy, el día de mi cumpleaños, pues he tenido numerosas llamadas, de familiares  y de amigos, porque ya como el teléfono móvil te avisa y te llama sobre cuando debes felicitar y a quien, pues cada día la memoria hay que usarla menos.

Pues si tal día como hoy hace 69 años, vine a este mundo, en Antequera. De modo que  tengo sobradas razones para estar contento puesto que he llegado bien a esta edad, y no todos pueden decir lo mismo, muchos quedan en el camino, o tienen problemas de enfermedades, que agraciadamente yo no he tenido.

Aquí cerca de nosotros han abierto un sitio, un restaurant, bueno un tanto diferente, algo elegante, La Traiña se llama. No cenamos a mesa y mantel, sino algo ligero con unas tapillas. Trini iba bastante elegante, por cierto, aunque el traje dice que lleva muchos años con ella, yo a ello no le veo problema, lo veo meritorio por el traje y por ella, y porque le cae bien.

Trini habló, y serenamente me comento que desde que nos conocimos cuando teníamos 14 años hasta ahora, el balance era muy positivo. Los dos somos un tanto similares, quizá el tiempo nos haya homogeneizado. No necesitamos ningún lujo, no nos hace falta, no lo queremos. Somos un matrimonio sencillo. No necesitamos mucho dinero para vivir.  Tenemos unos hijos estupendos, con mucho sentido común y hemos trabajado los dos duramente durante años y años.

No nos hemos quedado a dormir, a pierna suelta, sino que hemos tenido espíritu de sacrificio continuado.

Por supuesto que nos hemos equivocado, en diversas ocasiones, pero en otras muchísimas hemos acertado. Hemos permanecido unidos contra viento y marea, y  juntos hemos superado los obstáculos que la vida nos ha puesto por delante.

Y  además yo puedo decir que he tenido y tengo, ya no con el ritmo de antes, un trabajo que me encanta, lo cual no es poco y donde mi colaboración y experiencia es apreciada. Así que me dijo ella que el balance es muy positivo, lo cual no es poco.

En esta semana barbateña hablo poco, leo, observo, veo la Televisión, cosa que no hago casi nunca. Medito, me levanto de noche para escuchar el mar. Escribo de noche, y me relajo de dia. Leo la Prensa, siempre lo mismo, mas o menos, hago recuento de parte de mi vida, y observo el futuro. Hago planes, pienso y discurro, y pasa el tiempo.

Fui solo a ver salir el a la Virgen del Carmen, y la acompañe desde iglesia de San Paulino hasta la de San José. Observaba a las personas, muy elegantes, que habían salido a acompañar a su Virgen, y me integré en Barbate, llegué tarde a casa muy cansado del largo paseo.

En la Iglesia de San José alguien decía que no entrásemos, que no se cabía, pero como la larga cola allí desembocaba, no había forma. Por inercia todos entraban y la iglesia estaba macizada de personal.

Observé, distraídamente, la belleza y la elegancia de muchas de las mujeres barbateñas, o quizá turistas, no lo sé da igual.

Barbate está mucho mas limpio este año que otros, agraciadamente hay personal, hombres y mujeres, barriendo aquí y allí. Gracias a Dios.

Y va pasando el día, el día de mi cumpleaños, el día que nací en Calle Toronjo y a los pocos días, nos trasladamos a Calle Merecillas. Nací con mucho peso, con la barbaridad de 7,5 kilos. Los ojos no se me veían, porque con tanta carne los tenia dentro. Estuve con los ojos cerrados, varios meses, a mi pobre madre, al tener un hijo tan grande, creo que le hice, sin querer, mucho daño.

Durante estos años siempre he procurado ser el primero en los Estudios, que lo conseguí,  en general ser el primero siempre que puedo, no sé por aquello que el segundo es el primero de los perdedores. Ahora ya con edad avanzada, se ven las cosas con mas calma, pero estoy vivo  y quiero hacer todavía muchas cosas, quizá las mas importantes

Aquí tienes mi escrito Eva, roto por la llamada de mis nietas Aitana y Nerea, en este día bueno, sin Levante, en Barbate me refugio como otros años para reflexionar unos días sobre la vida.

Mamá me dice que deje el ordenador, que ya esta bien, que vamos a comer y aquí en el apartamento solo tenemos una mesa.

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