Referente a las galletas de Barbate (Versión 2013)

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Barbate, 15 de julio de 2013

Llegamos a Barbate el sábado por la tarde, después de hacer una parada para comer en Casa Pinto, en La Barca de Vejer.

Morrillo de atún en la terraza interior, bien atendidos, como siempre, y buena calidad. El  sitio me lo enseñó Don José Manuel Durán Gallardo, hace muchos años, que nos invitó a cenar dando la bienvenida a la zona. Quizá 30 años, cuando compramos el pequeño apartamento en Barbate, que Trini adora por aquello de salir a la calle, es salir a la playa.  También nos enseñó Sr.  Duran, el comer “ortiguillas”, delicatesen de la que somos adictos, y a tomar una cerveza con gambas en Restaurant Torres, del que me reseñaba que era uno de los mejores de la provincia.

Mañana martes el Día de la Virgen del Carmen, y pasado mañana mi cumpleaños. Uno más. Y aquí estamos en Barbate, después de ir esta mañana, como no, a la Plaza de Abastos, como es de rigor, como no puede faltar, y que tanta fama tiene.

Vemos Barbate mucho más limpio , y observamos personal barriendo las calles aquí y allí. ¡Que bien!, que se cuide esta  localidad, situada en un lugar absolutamente de ensueño.

Y me topo con las galletas del Residencial Albufera, que son tres bloques paralelos situados en vertical, junto al mar, donde el Paseo Marítimo termina en estos momentos. En el Paseo Marítimo, en una punta el Puerto, en la otra  los tres bloques mencionados.

Entre bloque y bloque, en el espacio entre bloques, y en la parte situada ante la playa, se  levantan dos antiestéticos mastodontes de hormigón. Dos Cíclopes monstruosos, dos barbaries  en  pleno esplendor. Es la fealdad sin paliativos. Cuando los miras tienes que cerrar los ojos, y la mente sufre. ¿Como es posible, tal barbaridad junto al mar?

No se los metros cuadrados de cada uno supongo 60-70 metros, un rectángulo, son como dos bunkers de hormigón, propios para una guerra nuclear, pero nada más.

Supongo que el arquitecto de la urbanización, no diseñaría estos recintos fornidos  horrorosos. Supongo que a lo mejor el constructor, pensando que la Licencia de Apertura podría tardar en darla dos o tres siglos, los hizo para que resistieran.

Las dos galletas, son anti-tsunami y anti-sísmicas. Seguramente duraran más que el Partenón de Atenas, pero en feo.

Alguien quitó las puertas y se taparon con tabiques, al igual que las ventanas, pero algún hueco se ha roto, y ahora es un criadero de ratas de primera magnitud. Y también, según comentan, refugio de drogadictos.

Trini está horrorizada, parece según me cuentan, que un grupo de niños estaban haciendo una torre humana, para  entrar al bunker a “investigar”,  dentro  según comentan hay un almacén imprevisto de agujas de inyección, que clavadas en el pie de un niño, quien sabe las consecuencias que puede traer. Y le da miedo y pavor, pensando en nuestros nietos y sus visitas a Barbate

Los años pasan uno tras otro, y las galletas esperan una guerra, para que sean reutilizadas como nido de ametralladora ante algún desembarco enemigo.

De vez en cuando  hay rumores:  ¡Parece que este año derriban las galletas!, y se observa la cara de alegría del vecindario,  las caras anhelantes con una una sonrisa feliz. ¡Por fin,  todo llega!, dirán algunos. Yo por dentro me digo: ¡Pobres ingenuos! ¡No han aprendido que las galletas son eternas!

Las galletas aguantan sea cual sea, del color que sea el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Barbate.

Es de imaginar  que si nunca fueron utilizadas para ningún bar o negocio, es porque jamás le dieron la Licencia de Apertura de nada. El que las construyó pensaría posiblemente, yo las construiré, a mi no me darán la Licencia, pero los condenaré a que estén siempre.   ¡Quien sabe que pensó!

En la desembocadura de Rio Barbate, había un castillo, que ya no está, supongo que porque los sillares, se los llevarían uno a uno, hace muchos, muchos años, pero estos kioscos plúmbeos, no son desmontables, son piezas únicas de hormigón  no  escatimado, grueso y pesado, que jamás se inmutaran por un levante, por muchos kilómetros por hora que alcance la fuerza del viento.

Parece que el Cine de Barbate, ahora cerrado y sucio, hubo un tiempo hace años que querían demolerlo, según  parece fue una obra de Ingeniería del Sr.Villar Mir, al inicio de   su actividad profesional después de la carrera. Y desistieron del derribo, según cuentan, y gracias a Dios, pues aquello si es una edificación para la historia, es cosa de que el Ayuntamiento tenga algún dinero y le de uso apropiado. Desistieron por lo caro que era demolerlo al ser de hormigón.

Pues me temo que Las Galletas de Barbate, no hay forma humana de derribarlas, ante tan grueso hormigón, tiene que ser mucho más difícil que el cine. Quizá se perpetúen, como un Monumento a la Fealdad, o un Monumento a la Incongruencia. O quizá tenga premios como “Monumento Visual Lamentable”.

Mientras, las casas abandonadas de pescadores de la Almadraba, que llevan años sin habitarse, las tenemos detrás, esperando que algún día se desprenda una teja, o se caiga un muro, para acordarnos, de lo que no puede ser, en un sitio donde no cabe un alfiler, en la época veraniega.

¡Hay Barbate, cuanto te quiero! ¡Pero que cosas tienes!

El día que las galletas sean derribadas, que seguramente mis ojos no verán, dejo escrito que debería haber una fiesta, donde todos estuvieran alegres, y bailes, y algún  que otro cohete. Y se invitara a la Prensa. Y todos los años, celebrar EL DIA DE LAS GALLETAS, en el verano, en el mes de agosto.

Ese día algunos niños podrían disfrazarse de ratas y ratones, pero en plan bonito, y hacer en la playa, con cartón, bunkers playeros. Y promocionar la Fiesta hasta que fuese declarada de Interés Turístico Nacional, con un Concurso de poesías.

Realmente entiendo que a lo mejor construcciones más horrorosas, no deban desaparecer, porque reúne todos los requisitos negativos, que jamás mente humana  pueda compilar.

Porque se ha hecho la más fea y antiestética construcción, en la más hermosa playa imaginable, porque impide ver el mar a muchos vecinos que en vez de agua ven un rectángulo de hormigón. Porque además su fealdad está asegurada durante siglos, porque su utilización es solamente para la maldad de una guerra. Porque es nido de roedores transmisores de enfermedades, porque es lugar  oculto, para los que están perdidos por la droga, donde sabe que nadie va a dar con ellos,  y junto al mar.

No creo que los habitantes de esta zona seamos tan malos para que Dios nos haya castigado de por vida a sufrir, padeciendo las galletas.

En esta España de incongruencias, esta es una más, tan grande como otras pero que no sale en los Telediarios.

Barbate, las galletas no te pegan.

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Una respuesta a Referente a las galletas de Barbate (Versión 2013)

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