Los Jardincillos (Antequera)

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
Domingo, 7 de julio de 2013

Hoy domingo, día de San Fermín, por fin llegó el verano, por fin se alcanzan altas temperaturas, después de una primavera tan lluviosa y tan suave. Tan anómala por consiguiente.

Compro la prensa en el Estanco de la Alameda, y tomó un café, en el Bar Glorieta. Después doy una vuelta, por los “Jardincillos”, colindantes por detrás con la Plaza de Toros, y me aventuro en El Corazón de Jesús, de donde se divisa toda la Vega Antequerana.

Junto al Corazón de Jesús, estaba el antiguo Parador de Turismo, hoy queda solo la parcela limpia, con tierra de jardín y estercolada, y queda del Parador, solo los árboles, El Parador, el antiguo Parador, tenía muy pocas habitaciones quizá solo 7 u 8, se iba por tanto a comer, no a dormir. Lo cerraron hace años, y se construyó el nuevo.

Los Jardines del Corazón de Jesús, estaban rodeados de seto, quizá de dos metros de altura. Hay cierto desnivel, entre la parcela del Parador (más baja) y la de los Jardines, así que los jardines quedan a la altura de los dormitorios de Parador, y allí muchos niños de 10 años, haciendo hueco entre los setos, mirábamos las habitaciones del Parador, con la ilusión de ver a alguna rubia o morena en paños menores.  En aquellos tiempos, donde estaba todo prohibido, mirar más de dos segundos a una joven, era pecado. Los niños y las niñas, se bañaban por separado en los Baños del Carmen en Málaga, separados por una pared, “rompevisiones”. Allí se podía ir porque era una playa “decente”.

Y había piscina en Antequera para hombres y otra para mujeres, en otro sitio. Era imposible ver a una mujer en bañador. Incluso ni las revistas, publicaban  fotos “indecorosas”.

Estamos hablando de quizá  55 años atrás.  De la pubertad, constreñida,  donde no había minifaldas tan siquiera. Y todo era “decente”.

Los “jardincillos” de Antequera, lo componen varias zonas:

“Los patos”, con su lago, donde en aquellos tiempos, había  patos y patas. Y peces y os niños le llevábamos pan para ambos, que mojábamos y tirábamos lejos en el lago, donde iban rápidos y prestos, los peces, los patos y las patas, a por el pan.

Algunos cabrones, iban a pescar al lago. Otra zona La Glorieta de la Virgen María, y al lado otra, “La Glorieta de los Viejos”, pues allí iban grupos de viejecitos a “tomar e sol”.

El “mapa”, era un mapa de varios metros cuadrados, con España en relieve, sus ríos y sus montañas,. Rodeado de su valla, y donde se iba a aprender geografía, en aquellos tiempos.

Hoy los “Jardincillos”, han cambiado totalmente su aspecto, antes eran caminos recónditos con  setos a la derecha y a la izquierda, los setos tenían un tramo de 1,30 metros de altura y otro tramo de dos metros de altura, y así todo el recinto. Caminos cortos, pero muchos, algunos un tanto escondidos.

Y allí era donde los novios íbamos. El montaje era el siguiente, se iba a pasear al Paseo Real, iluminado y amplio, donde era recinto legal, normal y autorizado para novios. Donde no era malo pasear, pues se iba a hablar y conversar.

Pero del Paseo a los Jardincillos había un paso, bastaba atravesar la carretera de entrada  que viene de Sevilla, y ya tenemos allí la parte lateral de la Plaza de Toros, y los Jardincillos.

Allí cada pareja, pues buscaba tener un terreno en propiedad eventual, un terreno suyo y no se acercaba ninguna otra, había un respeto, y se guardaban las distancias, pues 8-10 metros, aunque no se veía casi nada, en aquella zona, cuando había poca luna.

Allí se daban los novios besitos, y se hacían manitas, básicamente, y apretones lujuriosos y pecaminosos. Esperando que después Dios nos perdone ante la flaqueza humana. Había incluso huecos camuflados en los setos, donde se escondía hábilmente las parejas.

De vez en cuando aparecía un guarda, agitando el gallinero y haciendo correr a niños y niñas, sus palabras eran: “Sinvergüenzas, degenerados”, y si llegaba a identificar a alguien le decía: “Se lo diré a tu padre, para que sepa que clase de hijo tiene”. El corazón latía, y cuando salías del parque, ibas preocupado, mirando el suelo, para que no se te notara en la cara lo agitado del cuerpo, y de las partes bajas de la cintura, llevando la mano en el bolsillo, para disimular protuberancias.

Los tiempos no son como los de ahora, eran tiempos del rigor, eran tiempos donde no se tenía de nada, o al menos faltaba mucho. Eran tiempos donde salir a estudiar fuera, era privilegio de solo unos pocos. Eran tiempos donde se iba a  buscar trabajo “a las cuatro esquinas”,  y donde familias  enteras no tenían literalmente para comer, donde se vestían y calzaban con ropa de otros.

Aquello no era lógico, después vinieron años de trabajo y de ir, poco a poco, escalando y  superando las necesidades, y otra época, donde pensábamos que éramos ricos, que había dinero para todo, es más hasta sobraba, y donde el lema era más o menos “no te preocupes, pide una hipoteca gorda a 30 años”. Como son muchos años y la vida sube día a día, pues mañana las cuotas de la hipoteca se han quedado en nada.

Después la crisis, donde se ha caído el castillo de naipes, y el rico ha pasado a ser pobre, en muchos casos, pero que todavía no se ha acostumbrado a vivir como pobre. Y donde muchos piensan, sobre todo parte de la juventud, que hay que trabajar poco, “disfrutar, lo que se pueda, porque la vida son tres días”,  y cuatro jilipolleces de ese tipo. Donde se ponen a trabajar y a mirar continuamente el reloj para ver cuando terminan.  ¡Pobrecitos!,  normalmente la vida los trata mal, después.

Creerse rico, es una tontería con la de vueltas que da el mundo, en cualquier momento, puede pasar a la legión de pobres. Y supongo que tiene que ser terrible la vida pobre de un ex rico inadaptado. Pues es la historia viva de un fracasado continúo. La vida de un ex rico, que siempre se ha visto pobre, debe ser más pasajera.

Es mejor trabajar, ser honesto, y adelante. Y que cada uno haga lo que quiera. Pero que después nadie se queje, en definitiva, la vida, es una continua elección de un camino, que muchas veces ni se encuentra. Un camino de pasiones, como los caminos de los Jardincillos, caminos cortos, y nocturnos, con luces mentales alegres.

Mientras tanto, el mundo sigue dando vueltas.

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