En el frío invierno

Por José Luis Sánchez-Garrido
10 de febrero de 2013

He admirado la belleza, he soportado frio, he visto o vislumbrado el aumento de la familia, de forma esperanzadora no concretizada.

He observado la intolerancia, se me comenta el desfile interminable del cierre de establecimientos que continua y continua, de forma inexorable.

He escuchado la estupidez irresponsable, he encontrado la paz de la biblioteca, he aprendido a querer mucho más a mi yerno Joaquín.

Se me ha contado rasgos humanos de Eva que elevan aun más el valor de mis hijos.

Me ha sorprendido Trini, con su filosofía solidaria de ayuda al prójimo. Una vez más, me sorprende y me sorprende.

He visto el enorme local contiguo, hoy vacío de negocios. Y como las calles se quedan vacías en la noche de carnaval.

Me he refugiado en mis libros, mis correos, y se me ha pasado el tiempo volando.

He visto en la casa, una vez más, el desorden local, con la instalación de un vestidor viejo sueño de Trini. Incluso he dormido algo, en la tranquilidad antequerana, escuchando la radio.

He vivido como a mi nieto David, un perro le ha clavado un dientecillo, y todo el lio montado.

He conducido tranquilamente, y me ha guardado un sitio mi amigo el guardacoches. He leído y contestado cien correos. He reflexionado.

La vida en definitiva es una reflexión, he visto en amigos lo que ocurre cuando se deja llevar por la comodidad y la vida cómoda.

He abierto los ojos, en la oscura noche, y me he atrevido a fumar un cigarro en la cama, mientras Trini duerme plácidamente, como acto de encontrarme un poco con mis propias ideas.

He pensado en la semana próxima, y en la siguiente, también en la de atrás.

He ordenado en algo el permanente desorden ordenado.

He visto que se me quiere, por personas por las cuales no me he esforzado.

Observo, como cada vez mis ganas de vivir son grandes, pero mis energías menguan de forma grande.

Observo, el mundo efímero y de languidez activa. Ojeo y ojeo libros, queriendo atrapar todos, y no atrapando ninguno al completo, pero si el aire de muchos.

Oigo crepitar las llamas en la chimenea que provoca los trozos de leña de viejos olivos, criados durante años, y que se convierten en cenizas durante un minuto.

He recordado el viernes, hablando en Osuna, en Las Vegas, donde paré recordando viejos tiempos y me encontré a un amigo de viejos tiempos Sr. Antonio López de la Puerta, con energía. Me hablo de la comunicación, de lo importante que es comunicarse, y comunicarse.

Y como los cultivos “se entregan a un buen abonado”, y hablé con el, de sus 9 hijos y 28 nietos, y de la sabiduría como buen empresario agrícola que encierra. Y disfruté escuchándolo.

Y pasé antes de regreso de Badajoz, por el almacén de Pastor Abonos, en plena actividad, con un equipo cohesionado e ilusionado y disfruté.

Y en este giro de la vida, mientras conduzco, pienso a mi mismo que soy realmente un privilegiado, por tener amigos sin cuidarlos, por tener una familia sana y conjuntada y noble.

Soy un privilegiado, por llevarme también con Trini, sin ningún problema tardío tan de moda en estos tiempos. Tengo suerte de que los muchos errores que pueda tener, se me perdonen tan rápido.

Esta semana aprendí de Sr. Ricardo Aguayo y de Sr. Javier Martínez, del primero leyendo su blog Criando Naranjos.

Y observando como el mundo gira y gira. El mundo bonito de inmensos paisajes, de rutilantes islas, de altas montañas, de soledades y aglomeraciones. De contradicciones y de aclaraciones. De terribles desconsuelos y de felicidades breves.

Mientras, vendrá al mundo muy prontamente Lucas, hijo de mi sobrina Teresita, y donde estará el vestidor en Antequera en aquella habitación pegada al patio, donde había en su tiempo un palomar, con palomas buchonas y palomas zuritas.

Las palomas buchonas, hacían mucho ruido con sus enormes buches, y revoleteaban a pesar de los mismos, por el patio de la casa y patios colindantes Si, si las palomas buchonas, de aquellos tiempos de graneles, cambiados hoy a monodosis, y al carrito de la compra, y no a la talega del pan, y la cesta tradicional. Hoy estamos en la época del envase, y de la bolsa de papel de lujo, para el contenido de la nada, la bolsa cara. Para darle valor al contenido sin valor. Donde el precio de lo inservible, eleva el valor del contenido vacío. Bolsa elegante y enorme de regalo, de papel casi cartón. Enorme bolsa, dentro una enorme y bella caja, para mantener un objeto cuyo valor es la caja y la bolsa. Cosas curiosas. Los papeles se han invertido, ya no vale nada el contenido, lo que vale es el continente inservible.

Buenas noches.

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