Más reflexiones

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
27 de enero de 2013

Llamo a mi hermana Mely, para decir que este fin de semana no voy a Antequera, que estoy cansado, me comenta que le parece muy bien, que hay que descansar.

La verdad, no he descansado.

Me comentó mi hermana, que estaba leyendo el blog, y que se sentía atraída por el mismo, no por lo que digo, sino por lo que pienso.

Me dio una gran alegría, por ello. Y tengo mis razones, hace cuatro años, hice un crucero desde Atenas a Venecia, con mis hijos y mis nietas. Me llevé el ordenador y escribí en aquel mes de Agosto, un libro, le puse de nombre: ANTEQUERA, VENECIA, BARBATE y se lo envié a mi hermana, para que me diera su parecer.

Un capitulo para mi magistral, es la descripción minuciosa física y mental de cómo cambiar la rueda a mi coche yo solo, en un sitio apartado, en lo que utilice pues al menos 20 paginas.

Le pregunté a mi hermana: Mely ¿Qué te ha parecido mi obra maestra, en la que he invertido muchas horas de noche, y día en estas vacaciones?

Esperaba la repuesta de forma anhelante. Me interesa mucho la opinión de ella. Espera su respaldo, esperaba sus comentarios sobre la misma edificantes y me contestó lo siguiente:

Pepe, es el mayor bodrio, que he leído en mi vida, es horrible, soporífero, aburrido, insoportable y sin interés ninguno. A nadie le interesa que te levantes a las 6,30 de la mañana y que te vayas a tomar café en el barco. Eso no le interesa a nadie en el mundo. Lo siento –me dijo para terminar- pero es una calamidad.

Me quedé descompuesto, lo he dejado morir, en el disco duro del ordenador, hasta que un día en un barrido y no sé como desaparezca. Me quedé triste.

Esto de hablar y decir la verdad, es terrible.

Es mejor no preguntar opiniones, pues ocurren estas cosas. Y hacer lo que uno cree, y afrontar las consecuencias.

De modo que ahora me diga, mi hermana Mely, que por fin, se ha puesto a leer por segunda vez el blog, pues la primera le pareció un tanto deprimente, me alegra mucho.

Pero dice que no es por lo que escribo, que no tiene interés, sino por lo que pienso.

Yo no sé si digo lo que pienso. Y no sé si tiene el más mínimo interés ello. Y me quedo un poco desconcertado. Con los cables un tanto cambiados.

Mely, en mi mente, entran y salen a lo largo del día y de la noche , muchos pensamientos, en un continuo fluir. Pero procuro materializar los mismos en temas concretos, pero no materializo, el mismo pensamiento. Me es difícil por consiguiente, dedicarme a hablar de pensamientos. Que vinieron y se fueron. Como las aguas del Guadalquivir que fluyen por el rio, desde los bosques de Cazorla, los olivos de Jaén, los algodones de Córdoba, los naranjos de Sevilla y los arroces de las Marismas. La misma agua, riega cultivos tan diversos. Así fluyen las ideas en el rio mental de la vida.

Esta semana Mely, me fui a Sevilla, con Trini al Symposium de Protección Vegetal, pero no he entrado a ninguna conferencia, pero no he visto ningún stand, salvo el de Herogra.

Si he saludado en el Hotel Los Lebreros, a muchos amigos, a muchos amigos antiguos. Y he visto cariño en sus miradas, nos hemos dado abrazos, y en cierta medida, Mely, he recibido un baño de piropos, que no viene mal, Mely, pues después de estar muchos años quizá cuestionado, ahora las cosas, no son igual. Sino todo lo contrario.

La explicación, la tengo clara Mely, sin duda son los años. Y cuando se ve a una persona mayor, (que no es tu caso), pues quizá por ello, se le piropea.

Esta semana disfruté un rato con toda la familia al completo, pero ha sido por causas, que no voy a contar, pues a nadie como dices interesa, una semana muy dura, muy dura, con final feliz.

He ido con Trini, y me encanta, el encanto de ella, que despierta cariño en todos lados.

Y hoy Domingo, lo mismo que las tiendas, lo mismo que los comercios, está casi todo cerrado, pues bien, mi mente casi también. Está cerrada, o al menos entreabierta.

Yo no sé Mely, tengo ganas de verte, y darte un abrazo. Y que todo vaya bonito, y que termine pronto esta crisis, y que todos vivan bien.

Yo cuando jovencito, cuando me casé con Trini, ganaba 9.800 pts. y vivía en Sevilla, en los Remedios, en Calle Fernando IV -64, en un piso de alquiler de un bloque recién estrenado, junto a un campo de tierra arable que hoy son Los Jardines del Príncipe, y pagaba de alquiler 4800 pts. Mas 150 de la televisión en blanco y negro, más una cantidad por los plazos del Citroën 2 CV, así que no teníamos literalmente un duro. Nada lo absolutamente justo, pues no era así. Estábamos por debajo de lo justo. Íbamos a Antequera, donde nuestra madre, nos preparaba chorizos, morcilla, en un buen canasto.

¡Mamá! Le decía yo. ¿porque haces eso, si nosotros no queremos nada?

¡Aquí no debemos venir Trini, pues es un agobio recibir, tantas cosas. Eso no está bien!

Mientras ello decíamos a Trini, y a mí, sentíamos hormigueo en el estómago, pensando en el bocadillo de chorizo que nos íbamos a comer.

Hacia mil números para ver de tener en Banco 200 pts. (poco mas de un euro) para pagar el recibo de la luz, y como no podíamos tirar, pues utilizábamos la Visa, procurando a la primera de cambio, con las extras y tal, procurar poner la misma al día. Eran tiempos para Trini y para mí con tremendas dificultades económicas, teníamos una ventaja, que eramos muy jóvenes. Por ello pienso los que están sin trabajo el drama inmenso que es no tener un mínimo suficiente y digno. Allí aprendí a ahorrar, para no pasar por aquel infierno de nuevo. Mientras otros que “sabían vivir la vida”, pues la “vida son tres días” tiraban la casa por la ventana.

Después de tirar la casa por la ventana, esperé y terminaron tirándose virtualmente ellos.

Esto lo he dejado aquí, pues Trini me ha llamado: ¡que haces todo el día en el ordenador! ¡no tienes arreglo!.

Y la musa que con dificultades estaba llegando se ha evaporado, la musa se ha ido.

Bueno en estos días en Hotel Los Lebreros, he recordado 1984, que fue el primer Symposium, como se gestó. Me dice D. Andrés Arambarri que siempre llegaba justo a las reuniones, era yo “El hombre que llegaba de lejos”, esto misma frase, me la comentó D. Carlos Cía, en aquellos tiempos Presidente del Colegio, ellos fueron los que le dieron, bajo la batuta de Carlos, un enorme giro, un gran impulso, al Colegio, y me veo en una foto, presentando una ponencia en el Primer Symposium, y ahora ya van por el 12. No fui el elemento motor del cambio a Gran Colegio de Peritos, como es el de Sevilla, pero si estuve en primera línea en el mismo.

La vida, es la vida. Vueltas y vueltas, nos hacemos mayores, y cada vez somos menos los de antes. Y esto no es ponerme triste. Es así.

Buenas tardes.

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