El arte de mover los hilos

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
7 de enero de 2013

La vida es sugestiva y compleja. La vida es al menos sorprendente. A veces, las cosas pasan como uno quiere en cierta medida. ¿Por qué? Seguramente es la casualidad, seguramente es porque es así. Pero quizá es porque probablemente las personas influyamos de algún modo para que los acontecimientos, sean como se desean, más o menos, en cierta medida, y dentro de un orden.

Me refiero en algunos temas, donde de alguna forma por su cercanía es posible que se pueda influir, sin haber influido, pero si por efecto de alguna opinión. Esto no quiere decir que lo que ocurre, sea lo mejor, sino sencillamente que es en cierto modo lo que a uno le hubiese gustado.

En la vida, bajo mi óptica, se debe planificar a largo plazo, me refiero a 5 años, a 10 años, a 20 años, a 30 años.

A mis hijos en alguna ocasión, le he dicho: Conviene que con papel y lápiz, hagáis planes de vuestra vida, ejemplo hasta los 70 años. Pensar donde queréis vivir. En que población, en que sitio, ¿piso o casa?

Pensad le dije a mis hijos, el número de hijos a tener, el tipo de trabajo que vais a realizar, y donde y como queréis estar cuando os pasen por encima ejemplo 30 años.

La contestación, fue inmediata: ¡Papá, estas loco! ¡Que cosas dices! Y lógicamente abandoné el tema.

Pero de alguna forma, lo que quiero decir es que es necesario, tener objetivos e ideas a corto, medio y largo plazo. Después no serán posibles, mas que probablemente y habrá que reactualizarlas de vez en cuando.

Una vez me dijeron que el objeto final de las previsiones no es su cumplimento sino su trayectoria, y que las previsiones en definitiva sirven para valorar la desviación entre lo real y lo previsto y sus causas. Y enseñarnos a mejorar para el futuro la previsión.

En definitiva, el trabajo sirve, para tener uno la impresión de que lo que hace, valga para algo.

Es verdad que el dinero no da la felicidad, salvo que se tengan medios económicos por debajo de la subsistencia, en cuyo caso si que es el dinero la felicidad. Teniendo dinero para vivir dignamente, este no tiene porque ser la felicidad, siendo la misma, el estar contento con la propia vida, y cierta seguridad en el futuro, o al menos carencia de incertidumbre.

El problema nuevo de la humanidad, es la distribución del trabajo y no la distribución de la riqueza. Al paso que vamos con la automatización, que se requiere cada día menos personal, y por otro lado, el crecimiento de la población, es decir ambos caminos en sentido opuesto, pues con este distanciamiento, el trabajo, el tener trabajo empieza a ser cada día mucho mas complicado.

Ante esta situación, quizá la mejor acción es el autoempleo. Pues con la abundancia de oferta, en la empresa y en la administración cada vez, será menos fijo el trabajo. Y ocurrirá que lo que siempre ha sido mas volátil, como es el autoempleo y mas inseguro, gire 180 grados

En la evolución que estamos teniendo, pues van cayendo de forma intensa planteamientos que hace pocos años parecían inquebrantables. Y lo que parecía inamovible, vemos que sorprendentemente cae y es sustituido por sistemas que estaban ahí, que incluso conocíamos, pero que los teníamos olvidados, porque otras ideas que dábamos por correctas, lo habían olvidado. Entonces pensamos que lo que había que a todos nos parecía bueno, seguramente no lo era, aunque no lo tenemos claro, y menos claro aún que por lo que lo hemos sustituido lo sea.

En el mundo actual las ideas se vuelven efímeras, yello produce angustia, intranquilidad, ante la suave levedad del ser. La busca desordenada, de un camino, que como los acontecimientos cambian, la búsqueda del mismo, es una forma continuada de pensar, que cae, generalmente en el vacío.

Por ello tener una planificación a largo plazo, da mucha tranquilidad, porque no hay que pensar cada mañana que hacer, porque entra dentro de un contexto, donde se sabe que ese día se trata de subir un escalón más hacia los objetivos marcados.

En todo esto, en el fragor, ves y observas que cada día más hay muchos compañeros que desaparecen, sencillamente por fallecimiento, o sencillamente eclipsados porque se han diluido entre la muchedumbre en otros caminos. Y te deja un halo importante de nostalgia, y un dulce recuerdo. Que con los años va lamentablemente en nuestro disco duro orgánico perdiéndose.

Estos días excesivos de fiestas, y mas fiestas, de terminar cansado del descanso, después de tantos días no lógicos sin producir y consumir, es algo que golpea la mente, como no coherente, en un mundo de tantas desigualdades e incoherencias.

Antes los hilos se movían y era un arte, siempre me quedaba fascinado, viendo a mi abuela Pura, a mi abuela Carmen, las dos tan inteligentes y tan diferentes, como manejaban al igual que mi madre, la aguja y el dedal, para con el hilo, lo mismo hacer un zurcido en una prenda, a la que se le había hecho una raja en forma de “7”, que pegar maravillosamente bien un botón, que hacer cuando el tiempo lo permitía un encaje.

De hacer encaje de bolillo guardo por ahí en algún cajón “Los bolillos de madera”, para tensar con su peso los hilos del encaje, de la época de mi niñez, en la casa de mis padres, de Calle Merecillas, y que hoy tenemos la suerte Trini y yo, y nuestra descendencia de disfrutar.

Pero ya el hilo no se usa. Ahora es comprar las prendas hechas, usar y tirar. No se cose, no hay hilos que manejar. Se nos maneja con los vestidos confeccionados, sin haber utilizado hilo por la mano humana, sino por robots mecánicos. No hay arte, en el manejo de hilos, lo han sustituido las máquinas automáticas y repetitivas. A lo mejor de ahí viene la desesperanza aparente y puntual del mundo etéreo por el que atravesamos, que se hace probablemente mas palpable los días de fiesta, donde hay demasiado tiempo para pensar, en la nada, de nadar en el océano proceloso del alma congestionada, en el trayecto existencial de un mundo efímero.

Buenas noches.

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Una respuesta a El arte de mover los hilos

  1. encajeras dijo:

    Si estando en Antequera haces Encajes de Bolillos, pues me alegro, no sabía que, aparte de mi amiga Raquel, hubiera nadie en Antequera con los palillos. Si te interesa, te cuento que el próximo 19 hay un Encuentro Nacional de Encajeras de Bolillos en DOS HERMANAS. Allá podrás ver a muchísimas Encajeras y algunos pocos Encajeros. A tu disposición.

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