Los genes y las casas

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
30 de diciembre de 2012

Estoy sentado en mi adorada casa de Antequera, en un fastuoso sillón, en la biblioteca, que me mis hijos me han regalado la Nochebuena, la cual evita que la noche de Reyes, estos vengan con regalos y mas ligeros, habiendo cargado con el sillón a Papá Noel, que es menos nuestro.

Por la tarde he ido a casa de mi hermana Mely, a verla a ella, a mi sobrina Esther Requena y su marido y su hijos, y por supuesto a la brillante Mely-Junior. Pero sinceramente, sin que nadie se moleste, he ido básicamente a ver a la hija de Esther, que se llama Andrea, que es la niña mas guapa e inteligente que jamás un ser humano pueda imaginar. Su trenza grandota, sus gafas bonitas, su rostro angelical, su mirada inteligente. Tiene todo la niña y estudia Dentista en Madrid.

Allí hemos visto un video hecho por Andrea, en homenaje a su abuela que es mi hermana, que me ha hecho emocionar, un video compilado con buena música, de películas súper 8, y videos antiguos, con frases bonitas, un video maravilloso, que se mi lo envían y me lo permiten, lo pondré en el blog.

Trini y yo mientras regresábamos a casa, pasamos por una calle cercana: Calle Toronjo. Y miro un edificio, de un solar que en tiempo fue una de las propiedades de mi abuela Carmen, y que le toco en herencia a mi madre, Sra. Teresa Reyes Ortega, la madre mejor del mundo, que era la mía, y la persona que mas he querido en mi vida, y que la recuerdo tanto.

Total en el solar hicieron pisos, y un primero fue para mi madre, un piso amplio y grande, que ella amuebló entero, nuevo, como si fuesen unos novios. Ya todos los hijos estábamos fuera, mi madre, lo preparó con primor para irse ella y mi padre, diremos los últimos años de su vida.

Y una vez preparado todo, se fueron los dos a vivir en su nuevo hogar. Pues en la casa grande de Merecillas, hacía frio, como casa grande, humedades, escaleras, y las incomodidades propias. Iban muy contentos a esta nueva ubicación, felices de vivir en el futuro en un piso nuevo, calentito, confortable, de muebles nuevos. Una felicidad.

Pues mi padre y mi madre, se fueron al piso nuevo. Allí creo que duraron viviendo al menos 10 días Pronto retornaron a su casa de siempre, a su casa de Merecillas, que ahora tengo a gran suerte de disfrutar yo. El piso lo cerraron y no fueron ni de visita, y después lo vendieron.

Mi padre no se adaptaba a vivir en un piso, y supongo que mi madre tampoco. No tenían su patio, ni su cocina tan grande, ni sus macetas y jardincito, el piso le parecía una jaula, perdían su libertad, perdían su espacio.

¿Será esto genético? Creo que sí. Que es genético. A mi me pasa o mismo me angustian los espacios pequeños.

Yo la comodidad que tengo en una casa, ni remotamente la tengo en un piso, y el de Albolote es muy bonito, con calefacción independiente, doble cristal en la ventana cuatro dormitorios, cochera, piscina que no he utilizado, pista de tenis que tampoco, sauna de la urbanización que estuve dos veces hace muchos años. Pero no es lo mismo, no lo veo como mi casa, lo veo como un Hotel. Porque mi casa tiene que ser una casa. Con patio, con macetas, con terraza, con espacio, con escaleras, y con puerta a la calle. Cuando nos fuimos a Albolote, Trini lo vio y yo le dije si el piso te gusta cómpralo, y yo no fui a verlo, sabía que básicamente lo iba a habitar ella.

Mis hijos Jose, Eva y David, cada uno tiene su casa en el Aljarafe sevillano, son claramente anti-pisos. Creo que esto es sinceramente genético, la fobia del piso. Y la alegría de la casa. Y si ella es feliz pues yo también.

Y es que esto de los genes, es tremendo, se heredan muchas cosas, la mitad de ellas del padre, la mitad de ellas de la madre. Y por consiguiente un 25 % de cada uno de las dos parejas de abuelos. Aunque no siempre es así, pues no se heredan muchas veces de padres a hijos, sino que las Leyes de Mendel, van dando saltos, y a lo mejor tengo un determinado carácter de un tatarabuelo.

Veo en mis hijos muchas cosas de su madre, veo en mis hijos muchas cosas mías. Entre ellas esto por ejemplo, el no vivir en pisos, sino en casas. En definitiva los genes son los genes. Y una casa es una casa.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Antequera, Familia, Fiestas, Navidad, Recuerdos, Vacaciones y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Los genes y las casas

  1. Jesse Grillo dijo:

    Some nice points there. Colors seem brighter when you are around. Keep doing what you are doing! When I read your blog I could feel myself getting smarter. Thanks for sharing this interesting write up with us.

  2. You saved me a lot of hassle just now. My boyfriend introduced me to your posts. Exceptionally well written! magnificent work, keep it up.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s