En la misa de D. Juan Gutiérrez Pineda

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes
29 de diciembre de 2012

El día 11 de diciembre, estando en Sevilla, me enteré que ese día por la tarde enterraban a D. Juan Gutiérrez Pineda en su tierra, en Motril. En ese momento me prometí que a su misa no faltaría.

Así que el viernes 28, con Trini, nos fuimos a Motril. Salimos un poco tarde, se me había perdido la gabardina (que finalmente la tenía en el coche en los asientos de atrás), también el mando a distancia de la cancela de Herogra (que finalmente tenía en un maletín nuevo).

Llené el deposito de gasoil, y lavé el coche en la gasolinera. Para llegar con la hora justa, nos fuimos Trini y yo a Motril, pensando en no tener problemas de aparcamiento, en un sitio tan estratégico como es la Iglesia Mayor, en la Plaza del Ayuntamiento.

La autovía a Motril es una delicia, un paseo desde Albolote, y nos adentramos en la mencionada ciudad, donde hace tiempo que no voy, pues llego directamente a el Puerto de Motril, pero no a la ciudad.

Me sorprendió, un cambio radical, zona comercial repleta de iluminación navideña, un área amplia y despejada, adentrándonos en el interior de la población y preguntando a un transeúnte el camino más cómodo para llegar a la Iglesia.

En esta tarde tranquila, en mi mente bullen durante el trayecto, los mil recuerdos de D. Juan Gutiérrez Pineda.

Mi amistad con el mismo se inicia cuando yo tenía mas o menos 25-26 años. El era el Agente de Cinafa en Motril, después depositario de Explosivos Riotinto, posteriormente Distribuidor de BASF.

En aquellos años mozos, mas de un día, departía ampliamente con el amigo Juan. Recuerdo un día en su piso, cerca del cual en los bajos tenía el Almacén. Juan era una máquina vendiendo, en aquellos tiempos donde había mucho cultivo de caña de azúcar en aquella zona. Y abarcaban sus ventas desde Granada capital a la costa.

A pesar de que estábamos en dos bandos distintos, el en ERT, y yo en Cros, hicimos más de una operación, vendiendo por mi parte al amigo Juan, buen pagador y solvente.

Juan era un experto en la comunicación, transmitía con nitidez sus ideas, una persona franca, emprendedora y muy trabajadora. Con su esfuerzo levantó un negocio importante, que hoy llevan sus hijos, con los que siempre he tenido una buena relación.

Mas de una vez, hemos coincidido en reuniones, a lo largo de los años, y en visitas a La Semana Verde de Motril, en sus primeras ediciones. Así como hemos coincidido por ejemplo en Sevilla.

En estos últimos 20 años que llevo en Granada ya llevan el negocio sus hijos, y lo he visto raras veces. Una de ellas, la última en un restaurant, junto a la gasolinera situada en Motril, a la misma salida de la localidad, hacia el este, y cerca de sus antiguos almacenes, es un sitio donde se come muy bien, donde iba con Sr. Juan Gutiérrez, y un día que regreso al cabo de los años, casualmente me lo encuentro allí. Nos damos un abrazo. En sus ojos se desprende cariño, en los míos también.

Uno de los rasgos de Juan es su esplendidez, siempre invita, y nunca con recato, siempre pide o mejor y abundante. Siempre de buen ánimo, con mucho sentido común, para mi un ejemplo de buen profesional.

Después de dar el pésame a sus hijos, pienso todo ello, cuando me voy por e autovía a Málaga. Trini se sorprende de nuevo de la autovía, todo una comodidad.

Llegado a Torre del Mar, hago una chorrada, que es irme hacia Antequera por Rio gordo y Colmenar, ello me entretiene mucho, el trayecto, Torre del Mar me trae recuerdos intensos de veraneos, pero paso de lado, no como antes, ahora las autovías nos han alejado de las poblaciones.

En Colmenar paramos a tomar una cerveza, en el centro del pueblo, por allí estará el buen amigo D. Juan Gaspar Cubo, pero no quiero llamarlo no quiero molestarlo. Todo esta cambiando mucho o ha cambiado mucho, el Colmenar de mi niñez, donde se paraba para ir por la carretera antigua de Antequera a Málaga, y antes de meterse en la temeraria Cuesta de la Reina, no se parece en nada al Colmenar de hoy, amplio, de urbanizaciones, muy extendido.

Me pierdo al salir, me lio, y después ya me encarrilo a Antequera donde vamos cerca de la 12 de la noche al Mc Donald, nuevo en el Polígono. Hay personal, es también un MacAuto, procuro aparcar y me meto en el camino sin salida de los coches que van al McAuto. Trini se parte de risa de mi despiste. Estoy en la cola donde no puedo salir, y donde no voy a comprar nada. Y de allí a nuestra casa de Antequera. Ahora solitaria, después de la mucha algarabía de Nochebuena y Navidad.

Fue el día que reserve la tarde, para ir a Motril, para despedirme, decirle adiós al amigo Juan. No era necesario que nos viésemos mucho, casi nada, pero siempre hemos sido amigos, siempre hemos tenido una corriente de simpatía mutua.

Descansa en paz, amigo Juan, siento mucho que te hayas ido. Lo siento. Me parece mentira el saber que no te voy a ver, y gracias, por el apoyo que siempre me has dado. Sin vernos, sin hablarnos, yo sé que lo tenía.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Obituarios. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a En la misa de D. Juan Gutiérrez Pineda

  1. cannabis app dijo:

    I bet top Reddit experts would agree. Take a look at my web site as well and let me know what you think. You should be thanked more often.

  2. cannabis app dijo:

    Right here is some really useful info. My bestie likes your blogs. I truly appreciate this article. You could survive a Zombie apocalypse.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s