La España de los mulos

Por José Luis Sánchez-Garrido
17 de noviembre de 2012

Cuando niño a los mulos le llamaban “bestias”,  que era una palabra que sonaba muy mal  en mis oídos. Porque el mulo a mí siempre me ha parecido noble. Eso sí, podía darte una coz y dejarte en silla de ruedas. Pero es cosa de no ponerse en la trayectoria de sus patas.

Su cara es impasible, no tiene músculos en la cara, es decir es un estólido, como el ganado vacuno, de cara inexpresiva. Pero esto tampoco debe asombrarnos mucho, porque en el mundo humano también hay muchos estólidos, es  decir caras que no dicen nada, que las ves, y es como si fuese de plástico rígido.

Entre los humanos, y más ahora con tantas operaciones, vemos a Sras. operadas que son igualmente estólidos, y encima se han gastado dinero en ello. Con sus labios arreglados y deformes. A mí me gustan las mujeres con arrugas, que quiere que le diga. Veo en las arrugas en un cierto atractivo, lógicamente sin excederse en las mismas. Pero una arruguita aquí y otra allí, pues me gusta.

Hace unos días, en Bolonia, a unos compañeros les solté en un momento dado de la conversación, la frase: “Hay que aventar, cuando sopla el viento”, y no me entendieron.  Les expliqué que aventar, después de la trilla efectuada por un mulo arrastrando el trillo y troceando la planta de trigo, había que lanzar el mismo al aire, paja y trigo con la herramienta correspondiente, y cuando soplaba el viento, este arrastraba la paja a otro sitio, y el trigo caía en vertical, en el punto donde se había lanzado al cielo. No vale intentar separar la paja del trigo cuando no sopla el viento, en definitiva, las ocasiones hay que aprovecharlas cuando se presentan.

Y ya como no había tema concreto, hablé de los mulos, de este rumiante que todo el día mueve la boca haciendo una pasta, con lo que comió en su momento, y que su esófago lo remite de nuevo a la boca, antes de enviarlo al estómago.

En España, había muchos mulos, creo que por cada cuatro españoles había un mulo. Es un hibrido entre la yegua y el burro, o entre el caballo y la burra, si no me equivoco. Y el mulo no puede tener descendencia, solo trabajar y morir, de ahí la frase: Trabaja como un mulo.

Era otros tiempos los años 60. Había mulos en casi todas las casas, al fondo de las mismas, estaba la cuadra, y encima el pajar o almacén para la paja. La cuadra siempre estaba caliente, con el calor de los mulos, y con sus deyecciones olorosas, aunque se limpiase mucho.

No había coches, salvo dos o tres en Antequera, el medio de transporte de carga, era el mulo o mulos con su carro. Y sus llantas metálicas.

Los mulos normandos son aquellos muy grandes de patas gruesas, y de gran poder de tiro,  pero aquí nos lo he visto, aquí teníamos el mulo ibérico, por llamarlo de alguna forma. El mulo y la mula, la mula y el mulo, tanto monta, monta tanto. A ambos se le ponía sus aparejos para el trabajo, un mulo sin aparejos realmente es un mulo en pelota.

Los coches que al principio eran dos o tres, empezaron a aumentar, eran tiempos que para obtener un SEAT 600, había que estar esperando que te atendiesen la solicitud al menos un año. El Concesionario Sr. Antonio García Román, inolvidable, le decía a mi padre: Antonio, pide un coche, como tardan más de un año en venir, cuando venga, pues sino te interesa lo rechazas.  Pero era difícil rechazar un SEAT 600.

Cuando llegaba te decían: Es de color blanco -por ejemplo. Y tu le contestabas: ¿No lo tienen de color crema?

Y se te decía: Encima con caprichos, hay el que te ha tocado, si quieres me lo dices, y si no lo quieres también. No perdamos el tiempo.

Y vinieron los tractores, aquel Lanz de un solo cilindro, que costaba la vida arrancarlo, pero que después el motor podía estar un mes seguido funcionando, sin que se inmutase, y los Barreiros, que funcionaban muy bien, posteriormente los EBRO.

El pobre mulo de carga, y el más endeble burro. Los mulos de cuatro patas, deben quedar poquísimos, ahora los caballos son de vapor.

De los pueblos cercanos, iban a Antequera los Corsarios, a hacer las compras de los encargos del pueblo, con sus carros grandes y sus mulos fuertes, y sus larguísimos recorridos, al paso de mulo. Un día uno, concretamente Piruja de Mollina, y que sé que vive, compró un camión, le siguieron todos. Piruja en su momento fue un adelantado, un atrevido que dio el paso de carro con mulos a camión, Piruja de Mollina, que buena gente.

Muchos no  estaban de acuerdo con los tractores y observaban en los mulos más ventajas. Había polémica, como en toda evolución, de aquellos que se aferran al pasado y otros que miran el futura.

Así que en un momento dado, ya se apreciaba, que había que matar en España, sino todos, si mal no recuerdo se estimaba que había en España 6 millones de mulos, y estaba claro que con 500.000 se pensaba había bastante. Llegó pues el Holocausto mulero.

Se abrieron carnicerías con precios muy baratos de “carne de caballo”,  muy barato por exceso de oferta. Así que yo observaba que había pudor por las vecinas de ir a comprar Carne de Caballo. Estaba mal visto que te viesen entrar y salir de una carnicería de esta especialidad. Hasta el carnicero estaba mal visto.

Algunas señoras más atrevidas, compraban también para otra más remilgadas, por el que dirán. La compra de carne de mulo, era un signo de distinción social. Pero lo cierto es que los españoles en pocos años, nos comimos más de cinco millones de mulo.

Yo temía que no quedara ninguno, al paso que iba aquello. Y me acuerdo perfectamente de las largas conversaciones con Sr. José Valverde, ya fallecido hace años, cuando íbamos a su finca La Dehesilla y también la de Cortijo Rio. Y por ahí he de tener un estudio de costos de explotación de la finca, con lo que tenía de gasto el mulo al día, y su rendimiento en las diferentes labores, con el gasto de personal incluido. No sé donde lo tengo, estará en la habitación de Antequera, donde quizá haya 300 carpetas personales,  compiladas de toda la vida. Pero buscarlo será tarea imposible, y a lo mejor ni está.

Buenas noches.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Antequera, Desarrollo, Memorias, Personal, Recuerdos, Reflexiones y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s