Lo que no dijo mi hermana Mª Teresa en el 60 cumpleaños de su marido Pepín

60 ANIVERSARIO DE JOSÉ PINEDA

(lo que no dije)

Mi hermano José Luis siempre me pide que escriba una palabras para su blog, con el fin de “colgar” en ese espacio virtual que tanto le gusta rellenar, el evento que nos reúne hoy, la celebración del 60 aniversario de la llegada de Pepín a este planeta.

¿Cómo describirle?…Un hombre, sí, pero no un hombre cualquiera. Si no le conoces bien, puedes pensar que es serio, obtuso; incluso antipático, si le ves con el ceño fruncido e inmerso en sus pensamientos… pero con el tiempo te vas dando cuenta que es la presbicia, y que al no ver de cerca, junta sus espejas cejas y deja casi cerrados esos ojos pequeños y marrones, como de aprendiz de espía. Y con más tiempo, vas apreciando que no es que pase de ti cuando le hablas, es que tiene un problema de oído y es tan coqueto y tan cabezota, que no se pone el audífono que tan caro costó.

Pero no hace falta ser muy listo para constatar que tras esos pequeños defectos de serie que nos van apareciendo con el tiempo a todos los humanos (¿quién lo los tiene?), hay una buena persona, con un gran corazón y un cerebro privilegiado. Y un trabajador obstinado, justo, infatigable y pertinaz, como dijeron de José Pineda algunos de sus compañeros, en la fiesta de celebración de su 20º aniversario en La Zagaleta, la empresa donde trabaja desde el 2 de noviembre de 1.990. Fue aquél para ambos uno de los momentos más entrañables de nuestra vida, de los que aprovecho para hablar en esta ocasión, como un homenaje a sus jefes, compañeros y amigos por las numerosas muestras de cariño recibidas de ellos a lo largo de todos estos años, siempre aderezadas con unos puntos de humor que hoy quiero recordar. En el gran tarjetón que acompañaba a los regalos (una magnífica bandeja plateada, una preciosa camisa, un cinturón de plomos para submarinismo, una agenda, un cuadro con fotografías recopiladas de todos estos años…), la dedicatoria rezaba así:

“Paciencia, sufrimiento, sacrificios, presiones… y algunos que otros buenos momentos de… caipiriñas, karaoke, y otros… que nos has dejado en estos 20 años. Por esto y por toda tu dedicación, te deseamos muchas felicidades, y que por favor, no pases otros 20 años en la empresa… ¡no lo soportaríamos!

Al entregarle el cinturón de plomos, una “buena” compañera aclaró: “Te hemos comprado seis kilos para que puedas hundirte bien en el mar. ¡Esperamos que con ese peso no puedas salir!

En fin, si estos son los que él llama “sus buenos compañeros y unas excelentes personas”… ¿cómo serán los malos?

Entre las fotografías del original cuadro montado por su compañera Natalia, imágenes con historia. Al entregárselo, una ironía más: “Hemos recopilado fotos tuyas de todo este tiempo… hay alguna en la que incluso tenías pelo…”

De esas fotos, sólo ellos, el personal de esta estupenda empresa, con tantos horas de rodaje juntos, conoce su significado: En una aparecen algunos compañeros robando “sus limas”, en otra, él con su traje de buzo intentando arreglar una avería en el fondo de una presa (cuando le contrataron como administrador, nunca sospeché que ese trabajo conllevara estas tareas, pero mi marido es así…), fotos cantando, fotos bebiendo, fotos recibiendo regalos, paseando en un Mercedes descapotable, riendo, fumando, comiendo en espléndidos salones y maravillosos jardines, paseando en un trenecito turístico, fotos con grupos de guapísimas rubias sospechosas…, instantáneas que ellos señalan y comentan entre carcajadas, recordando, entre miradas cómplices, aquellas situaciones divertidas, y que los demás miramos atónitos pensando “¿Y aquí a qué hora trabajan?”. Hasta hay una foto, arriba a la derecha, de un ciervo de grandes cuernos, que solamente los que conocemos la fauna La Zagaleta podemos interpretar sin equívocos ni segundas intenciones.

Y entre estas imágenes, aparece el alma de la empresa, Don Enrique Pérez Flores, la persona cercana y entrañable, el gran empresario que hace muchos años, en Sotogrande, le propuso este trabajo, y que ha sabido mantener a lo largo de todos estos años un proyecto sólido, uniendo a los empleados como si de una gran familia se tratase, aún en los momentos tan duros de crisis que estamos viviendo. En la bandeja de plata que le entregó ese día a mi marido, reza la siguiente frase: “La integridad del hombre se mide por su conducta, no por sus profesiones”.

Esa es una frase bien elegida, que define a este hombre junto al que ha pasado tantos años de mi vida, la INTEGRIDAD.

Gracias a todos los que habéis venido y a todos los que no están y tanto cariño le dan, a sus entrañables compañeros en el día a día, Paco Pérez Segura, sus hijos y los numerosos y cariñosos trabajadores de su empresa, a Lidia, Sra. De Pérez Díaz, por promover continuamente esas reuniones y celebraciones que tanto unen al personal. Y también por vuestro buen humor que tanto ayuda a sobreponerse en los momentos duros, y por proporcionarle tanto apoyo y tanto cariño a este hombre con el que comparto mi vida.

Mª Teresa Sánchez-Garrido Reyes

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