Tengo el cupo cubierto

Después de tantos años de profesión, más los de antes de la misma, con los años he cubierto muchos cupos y no tengo más espacio para ello, en muchos aspectos señalo los que me acuerdo ahora.

-De malos ratos por causa de chorradas y chorraditas, que provocan calentamientos de cabeza, sin sentido alguno. Incoherentes, como querer tapar el arco iris con una manta.

-Tengo la mente cansada de tiburones disfrazados, que solo enseña la aleta, cuando a toda velocidad van derechos a devorar el objetivo.

-Hace ya años me cansé de los ladrones de tiempo. Hablando y hablando mucho pero de nada, para que después tenga uno la cabeza llena de vacío.

-De los que se ponen moños y moños, como principal actividad, los que están a la caza, de aquello que puede impactar a sus direcciones, terminando con ello su trabajo diario.

-De aquellos que se ven, guapos y listos, sapientes interminables, que aún no han aprendido que la grandeza, empieza con la humildad.

-De malos educados, que se creen que no son ellos sino los demás. Que Dios les ampare.

-De aquellos muchos que he visto en mi vida, que hablan muy bien, muy bien, con gestos muy estudiados, escaladores empresariales, hablan como si supieran, sin saber más bien nada.

-De aquellos que presentan su empresa muy bien, muy bien, pero virtual, y cuando vas a la misma solo te encuentras el espacio transparente e intangible.

-Tengo el cupo de pillos, pillines, socarrones, embusterillos y otros malandrines, que he comprobado los hay y en abundancia en todo el mundo. En todas razas y culturas.

-Tengo el cupo cubierto, de los que solo ven el primer árbol del bosque y en el quedan anclados, sin enterarse que detrás está la selva amazónica.

-Tengo también el cupo cubierto, de apáticos, aburridos, de lamentalitas, de los que solo ven oscuridades y no amaneceres. De los desalentados, de los que no esperan nada de la vida, en cuyo caso podrían tranquilamente suicidarse. Así no amargarían a los demás.

-Tengo el cupo cubierto de llorones, de llantos vivos y lacrimosos, que tuercen los labios cuando lloran y se le suben las orejas, a la vez que hacen mohines con gestos compulsivos. Y gimotean sus desgracias, cuando la marea ha bajado, y dejado en la ría, las inmundicias, que arrastró en la crecida. Hay muchos, pero yo no puedo hacer nada, aunque quisiera ayudarles.

-Tengo el cupo cubierto de ver estrellas rutilantes, con fuerte brillo, y que después se convierten en cometas que a gran velocidad se pulverizan en el espacio, fastidiándonos de vez en cuando con los meteoritos.

-Tengo el cupo cubierto de aquellos que aconsejan, no hagas esto, no hagas aquello, tampoco esto otro, porque seguramente, es lo que han hecho en su vida, nada.

-Tengo el cupo cubierto de los que venden más caro que nadie, pues el mundo no es imbécil, ni mucho menos. Y no saben lo difícil que es vender barato.

CONCLUSION: Nunca atribuyas a la maldad, lo que puede explicarse sencillamente con la estupidez.

Y hagamos un mundo más coherente y mas racional, aunque nos va a costar mucho trabajo.

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