Mis amigos los guardacoches

José Luis Sánchez-Garrido
1 de abril de 2012

Hoy he ido a la estación de FF.CC. de Granada. No sabía a que hora llegaba Trini desde Antequera. Creo que salió aproximadamente a las 2:15.

Fui con tiempo, me gusta ir siempre con tiempo por delante, a todos los sitios, a todas las citas. Ser yo el que espere. Me pone nervioso llegar tarde. ¡No comprendo a los que llegan tarde y se van los primeros con prisa! Mejor no ir, pienso yo, el que está, está, sin prisas.
Un “gorrilla“, como le llaman algunos, me señaló un sitio para aparcar, cosa rara poder aparcar en la Plaza de la Estación, siempre me tengo que quedar en el coche en algún sitio prohibido, o esperando cerca de el. Iba mal afeitado y un tanto sucio, creo que la pobreza nada tiene que ver con la limpieza, y le entregué un euro.

Entré en la estación y vi que el tren llegaba a las tres menos cinco. Volví al coche a por el periódico.

— ¿Desde que hora está Vd. aquí?
— Desde la siete de la mañana -me contesta.
— ¿Como le ha ido el día?
— Mal, muy mal, aunque no se lo crea. Hoy ha sido un día fatal, solo tengo cuatro euros.
– ¿Cuanto recolecta en un día?
– Pues entre 12-14 euros, y hay días que hasta 15.
– ¿Y 50 euros?
– Pues también hay días, pero solo 4 ó 5 al año.
– ¿De donde es Vd.?
– De Santa Fe (alo mejor me engaña, a lo mejor no me engaña).
– ¿Donde va a come Vd.?
– Pues ahora iré a un sitio en esa calle, me señala, y me tomaré un plato de arroz y una cerveza por tres euros, esa será mi comida.

No te fíes que todos te engañan, oigo y oigo, pero estoy solo y nadie me ve. ¿Y si es verdad? Si me engaña, que Dios le perdone. Le entrego diez euros, y se va dando saltos de alegría, como si le hubiese tocado la lotería, con tampoco.

Si yo estuviese en su lugar me hubiese gustado lo mismo. No se su vida, no se lo que es verdad o mentira, me da igual. Estas situaciones no deberían existir, y tener todos unos ingresos mínimos de subsistencia.

Me gusta hablar con los “gorrillas“, aunque me engañen, o no, quien sabe. Es mi buena obra del día, muy barata por cierto

En esta primavera que se inicia, después de un invierno seco y unas lluvias que no vienen, se junta todo, la crisis, el drama terrible y horrible del desempleo, de las muchas familias sin ingresos, viviendo de la nada, alargando el euro, de algún trabajillo o de la solidaridad familiar. No me imaginaba que iba a vivir yo de nuevo estos tiempos, pensaba que esto era del pasado. La falta de trabajo, la terrible estrechez económica, el ver un mundo sin futuro, sin aliciente alguno.

Pero lo que tortura el alma es que cada día con las tecnologías se destruyen puestos de trabajo, pero hay que estar en una espiral de alta tecnología para crearlo. Me parece que la migración va a llegar muy pronto. En mayor cantidad que actualmente.

El hablar con las personas es bueno, me lo enseño mi padre, que tenía un día a la semana para entregar limosnas. Eran los viernes, y no era dinero, era comida. E iban muchos, y estaba todo preparado, hasta que se agotaba. A lo mejor 15 o 20 paquetes con baocadillo, de ropa, …

– ¿Tiene Vd. alguna ropita para mi hijo?

Hoy esto está mas organizado, para ello está Caritas y muchas otras Instituciones. Es la hora de colaborar con ellas, de la forma mas intensa que se pueda. Ir y ver como funcionan debe ser aleccionador, a mi me lo han contado, pero no he ido. Iré.

Buenas noches.

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