Para ser feliz necesito que llueva

Hace días que no escribo en el blog y la razón es simple: No tengo tiempo.

Y antes de irme a dormir, aunque ya es un poco tarde, después de tomar las cinco pastillas previas: Protector de estomagó, regulador de tensión, seguro de corazón, sedante, y otra para los glicéridos, me iré a intentar dormir lo cual logro no muchas veces. Así soy, así me parieron.

He de confesar que tanta sequía me tiene roto los nervios. Desde muy joven mi estado de ánimo se acompasa al tiempo. Si llueve después sale el sol. Si llueve se limpia la atmosfera, después suele salir el arco iris. Las plantas crecen, mi espíritu se refresca.

Cuando llueve se consumen los fertilizantes, o bien antes de llover, o después de llover. Ahora que las predicciones meteorológicas funcionan muy bien, cuando se ve que va a llover, pues algunos quieren abonar antes de la lluvia y otros después.

Antes no pasaba esto. Los hombres del tiempo acertaban pocas veces. Es más, casi ninguna. Y claro el agricultor compraba abonos despistadamente. Después no llovía, y así las campañas eran largas. Hoy con tanta tecnología lo tenemos cada vez mas difícil. Se sabe cuando va a llover, y entonces se compra el fertilizante el día antes, por la tarde, todos a la vez. Todos a la vez.

Y bueno cuando se ve que pasa un día, otro día, fríos y más fríos, y sin llover apenas en diciembre, sin llover en enero, sin mojarnos en febrero, pues me encuentro incomodo. La falta de lluvia, me produce desazón y cabreo. Por si no tenemos bastante con la crisis que ahora da por no llover.

Desde muy joven, con 21 años, empecé a vivir pendiente del tiempo. Del frio, del calor, pero sobre todo de la lluvia. La lluvia influye en mi ánimo de forma tremenda. Con el agua, el agricultor está por lo general contento, y yo también. Lluvia mansa. No lluvia torrencial. Con la lluvia se llenan los embalses, con la lluvia se empapa el campo, y las plantas crecen. Los abonos se consumen.

Me encanta la lluvia en la playa, cayendo la misma sobre el mar, es un espectáculo que no quiero perdérmelo cada vez que puedo. Me gusta la lluvia tras los cristales de los alegres ventanales.

Y estoy feliz cuando llueve. Si señor. La lluvia es agradable, para la vista, para los oídos, para el tacto. Realmente disfrutan todos los sentidos con ella. Y eleva el alma.

Pero esta sequía me cabrea. Años secos como el 92 y 93 los tengo en mi mente como años lamentables. Y también el 2003 y 2004.

Espero que llueva. Espero anhelantemente que llueva, y ese día, me voy a dar un homenaje, me iré con Trini a tomar en el Cunin, ostras con Cava.

Buenas noches.

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