Día de Navidad del 2011

Antequera, 25 diciembre por la tarde noche, faltan dos minutos para las 19 horas. Mañana día 26 es fiesta. Nos iremos para estar en Albolote a mediodía. Trini lo quiere así, en evitación a acumulación de trafico nocturno.

Hoy antes de mediodía han salido mis hijos, nos hemos quedado solos. Mi hija Eva y Joaquín, con sus niños Paula, María, Blanca y el pequeño David. Mi hijo David y Rocío, con sus hijas Nerea y Aitana. José, mi hijo que sigue soltero, solo.

Total se han marchado 11 personas. Con bolsas, cajas, chismes que han traído y que retornan, más otros de regalos. Realmente tanta prole, tan linda, es una alegría.

-María- le dije a una de mis nietas. ¿Te gustaría tener 20 años? Pues no, me contestó.

-¿Y 30 años?

-Menos – me contesta. Abuelo sabes que: Déjame como estoy que tengo en Marzo, que cumplir los 8, y si puedes hacer algo, quítame uno.

-Nerea, no me has dado un beso esta mañana.

-Te equivocas abuelo -me dijo. Fui a darte un beso y no me hiciste caso.

-Perdóname Nerea, no me di cuenta vamos a darnos un abrazo.

Trini, exhausta, ha descansado un rato, en la cama antequerana de sábanas blanquísimas.

Yo en la Biblioteca, mi hábitat natural, he estado viendo una película de video en la pantalla grande de 3 por 3, ahora tengo puesto un Concierto de Mecano.

Se oye el timbre y Trini que abre la puerta, voces, es alguna vecina, supongo.

Ayer los once fugitivos, mas mi hermano Carlos, Trini y yo, total cenamos 14. En la enorme cocina en la enorme mesa. Todos por suerte felices y contentos. Trini como es habitual todos los años se viste de gala para Nochebuena, es un rito, de ella de siempre.

Mariscos, y calamar relleno. A mi el marisco bueno pues bien, pero no me disloca. El calamar relleno, estaba de impresión. Había en exceso parte se lo entregó Trini a mi hermano Carlos, que lo alabó mucho. Y otra parte a José-Junior, especialistas en calamares rellenos, preparados por su madre.

En la Biblioteca, nos fuimos posteriormente todos al tradicional reparto de regalos de Santa Claus. Nietos, hijos, cónyuges y conyugas. Mi hermano Carlos alucinaba, con el griterío de los niños.

Mis hijos me han regalado una radio de mesa, de madera, con solo tres botones, y que suena bien. También un Chándal, que aun no me he probado.

La buena alegría de las navidades, es que veo a todos bien, con fuerza, y con alegría, lo cual no es poco. Joaquín y Eva se llevan estupendamente, igualmente Rocío y David. Tanto a unos como a otros le encantan los niños. Y bueno bien, cada uno ya con su vida encauzada, con más o menos alegrías.

Trini, si se está quedando muy delgada. Ayer 24 salí a comprar algo, en Calle Merecillas, hay dos joyerías, muy cercanas, y creo que alguna mas lejana.

Muy cerca en calle Cantareros, veo una abierta, observo el escaparate y entro, en la puerta hay un gran cartel Joyería Cordón Martínez.

Hablando con la Sra. que me atiende, ella es de Valencia, se está antequeranizando, lleva aquí 9 años. Su marido nació en Antequera, pero con un año o dos se marcho a Valencia, y siempre ha querido volver a su tierra. Así que indagando su marido es hijo de Miguel Cordón Paradas, que siendo muy joven se fue a Valencia. Vivian frente a mi casa. En aquellos tiempos, Manuel Cordón “el de Teléfonos” y su Sra. Rosario, que todos le llamaban Rosario Cordón. Entrañables amigos de mi familia. Miguel se fue a Valencia, creo que toda la vida ha estado en Mercadona, mas tarde se fue su hermana también a Valencia.

Yo soy muy amigo de Jorge, ya jubilado viudo que vive en Málaga. Y “Momo Cordón”, está en Registro de la Propiedad de Antequera.

Así que hoy 50 años más tarde, hablo con la Sra. del nieto de mis vecinos. Quien iba a decir ello de tantas vueltas que da el mundo.

¿Le compro un perfume? – le dije a mi hija Eva.

-No papá, no hagas ello, ella para los perfumes apenas los usa, y es muy personal.

-Pues no sé –dije yo.

-Pues regálale unos zarcillos -me dijo mi hija.

En el escaparate había varios zarcillos, pero uno me llamó especial atención: grande, un tanto juvenil y reluciente. Bueno, no quise cambiar de opinión y me dejé llevar por la primera impresión.

Trini se puso muy nerviosa con mi regalo. No podía abrir el estuche, se le cayó al suelo.

Llegué de Albolote el martes, tarde quizá las once de la noche. Muy tocado, con un tremendo catarro, y falta de capacidad pulmonar, tos… Fui al medico de Asisa, que por cierto es mi vecino D. José Olmedo, me atendió de maravilla, me enseño las manchas pulmonares y me puso antibiótico moderno de amplio espectro. Antes de ir a medico fui a la Farmacia de a Alameda a comprar algo para la gripe, a verme me dijeron que no dejara de ir al medico, y que no querían venderme nada, que fuese al médico. Y bueno menos mal, he aprendido la lección. Ya hoy por fin, me encuentro bastante mejor. Me ha durado demasiado el catarro.

No he salido mucho, José hijo, me regala un libro recién salido, que se llama Efebo, que todo sobre El Efebo de Antequera. Y también otro de una novela historia prologada por Sr. Muñoz Rojas, que es a lo largo de dos o tres siglos de la historia de Antequera.

Yo el miércoles, en la Librería Macías, compre Historias de Familia, de D. José Antonio Muñoz Rojas, que no lo tenia.

Pensaba ir a Barbate el fin de año, pero después de catarro, y con frio que debe hacer allí, Trini y yo pensamos o quedarnos en Albolote o de nuevo Antequera, creo que será la primera opción.

En estos días, en la pantalla grande, he visto un video de Presentación del Camión Aplicador PEGASO-CUPASA, en Motilla del Palancar, en 1990.

Allí me veo, en varias tomas, y a muchos conocidos a un joven José María Prieto, hoy en Reyde, a Manuel Moreno Acevedo como Jefe Mantenimiento de la División de Líquidos de FESA-Enfersa. Al lamentablemente desaparecido, Gregorio Ruiz Navalón, buen amigo.

En fin muchos compañeros, y junto al dueño de la entonces Fertigama, Don Ángel García Toledo. Realmente el acto fue muy brillante. Con la voz en off, de José Santiago García Sánchez, que hace años no se de él.

En fin, el tiempo, ha transcurrido rápido. Había cosas que tenía pensado hacer pero que las he dejado, en busca de la recuperación y el descanso. A la vez, que veo como pasan los días.

Muchos amigos, me han enviado mensajitos de felicitación, otros me han llamado, y bueno empezó el siglo parece que ayer, y ya van once Navidades.

Entiendo que es natural hacerse viejo y morirse, pero no me negaran Vd. que es cabrearte.

¡Con lo bonita que es la vida!

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