Don Octavio y La Rábita

Ayer estuve a mediodía comiendo en el Real Sociedad de Tirón Pichón de Granada, situado junto al Pantano de Cubillas (Albolote – Granada), en la mesa estilo imperial, con clima muy agradable, estábamos en total 32 personas.

Con mi vecino de mesa tuve una amena conversación. El nació en Albuñol (Granada), a 8-9 km. de la Costa de Granada, junto a la rambla, junto a la conocida rambla de Albuñol, es en este pueblo donde convergen la rambla de Aldáyar procedente de la sierra, en la rambla de Albuñol, que desemboca en el mar cercano. Junto a la Rambla pero a orillas del mar, está un pueblo costero, que es una preciosidad. Rememoro en aquellos tiempos, anteriores a mi retorno a Granada, a primero del 93, cuando viví con Trini unos años de cuando tenía 24 hasta los 30 aproximadamente.

Uno de los clientes de aquellos tiempos de Amoniaco Español S.A, era D. Octavio López García. Personaje singular, afable, muy inteligente, que vivía en la La Rábita. Muy amigo mío por cierto, más bien diría amigo del mundo.

Cuando volví en el 93 a Granada, un día alguien me dio el teléfono de su piso en la misma. Y lo llamé:

José Luis amigo –me dijo- amigo mío de siempre, si me ves no me conoces, estoy bastante mal, y en estas condiciones prefiero no verte. Tu -me siguió diciendo- guardas una imagen mía de hace 20 años, y era la misma muy bonita. Quiero que sigas guardando la misma, y que ahora no me veas, me encuentro mal.

A los dos o tres meses, me enteré que había sido enterrado.

Octavio, era una persona espléndida, amiga de los amigos. Tenía una tienda de tejidos en La Rabita, junto al mar, vendía bastante sulfato amónico en Almería, cuando apenas había invernaderos, del orden de 4.000 tdas. año, que retiraba con sus dos camiones de la fábrica de Málaga.

Tenía una pequeña bodega con un vino Pedro Xímenez que tiraba de espaldas, con mucho cuerpo, las vides plantadas mirando al mar, en una ladera, alcanzan en Albuñol alto grado alcohólico. Tomábamos en la trastienda de su tienda en una mesa camilla, ayudado por una latita de anchoa, de las que tenía siempre de manera regular, y junto con unos picos. Con ello el mundo cambiaba de color en poco minutos. En aquellos tiempos no se medía con alcoholímetro, pero si era verdad como de Motril a Granada la estrecha carretera, repleta de curvas y mas curvas, era diferente al regreso, pues con solo dos copitas de Pedro Xímenez la carretera parecía otra. Una carretera difícil, terrible y peligrosísima, pues el caer por el barranco al mar, uno sabía que no tendría ninguna opción de subsistir.

Don Octavio López García, junto a unos socios, montó probablemente una de las primeras corridas de frutos, un Agrupaejido, no era esta, pero si tenia el nombre de Agrupa, seguido de la localidad. Es decir donde los agricultores llevan sus productos agrícolas, y se subastaban.

La Rábita está prácticamente en el limité de Granada con Almería, no se hay tres o cuatro kilómetros y el pueblo El Pozuelo, y a continuación termina Granada y empieza Almería.

Octavio vendía en Almería, y por supuesto en Albuñol, con una agricultura parte de la misma en el cauce seco, en el cauce seco de la Rambla.

Otro cliente de aquellos tiempos era D. Antonino Verde, en Berja, y Don Francisco Calpena Mediaaldea, en Almería capital.

Don Antonino Verde, era una firma importante, agricultor, y además de fertilizantes vendía muchísimo alambre para la construcción de los invernaderos, muy apreciado en aquellos tiempos y producido por Nueva Montaña Quijano, quizá fuese el único alambre en España, no lo sé, al menos es el único que camiones y camiones vendía en Almería, en el incipiente mar de plástico, que se estaba poco a poco instalando.

En octubre del año 1973 ocurrieron la terrible inundación de la Rabita.

La rambla era atravesada por un puente de varios ojos y cierta longitud, puente antiguo macizo y duro. Llovió torrencialmente una noche, el agua de la sierra, corrió por las dos ramblas que concurren en Albuñol y continúan para desembocar en el mar en La Rabita. La lluvia torrencial, arrastró arboles, maderas, barro, que taponaron los ojos del puente que atraviesa la Rambla, así que una vez obturados los ojos del puente el agua empezó a embalsarse, formando como si fuese un pantano, llenándose llenando, alcanzando pues quizá los 7-8 metros que el puente tenia de alto, y con una cola de embalse de 8-9 kilómetros. A los agricultores y fincas situadas en la Rambla en mucho casos no les dio tiempo a salir y murieron ahogados, el puente con tanta presión de agua, reventó, reventó el pantano eventual, y una cantidad ingente de millones de litros salieron como una lengua inmensa de pronto hacia el mar. La ola de agua y barro entro en un extremo de la Rabita y sepulto en barro casas enteras. Mas de 100 personas murieron aquella noche, algunos cuerpos aparecieron incluso en proximidades de Huelva días después, otros nunca más.

Octavio tenia un bloque de pisos en el mismo centro del cauce de la Rambla, allí vivía buena parte de su familia, el vivía en el pueblo. Del bloque la planta baja y primera planta, quedo solo los pilares de la estructura, todas las personas del bloque se fueron a la terraza, el bloque de pisos milagrosamente no cayó arrasado se mantuvo en pié. Octavio me enseño, fotos de su familia y vecinos, lloviendo abrazados en la terraza, llenos de terror, y haciéndose internamente la pregunta si el bloque resistiría o caería arrasado por el agua torrencial. Hubo suerte y resistió, de no ser así, creo que 40-50 personas, habrían ido al fondo del mar. Su familia casi en pleno.

Yo me quedé horrorizado, no había teléfonos, no había forma de contactar con el amigo Octavio y familia. La carretera de Motril a la Rabita tuvo varios desprendimientos y quedó cortada. A los pocos días la abrieron y en contra de la opinión de Trini un vez mas, me fui con el Citroën 2 CV a ver al amigo Octavio. El panorama era terrible, dantesco.

Sin duda el mejor vídeo que resume la tragedia es el que a continuación publicamos. En el podemos ver con todo detalle la dimensión de la catastrofe, que no solo afecto a La Rábita, sino a muchos lugares del sureste de Andalucía y Murcia, entre ellos la cercana ciudad almeriense de Albox,… el video para saltarse a uno las lágrimas no tiene desperdicio.

Desde que nos trasladamos a Sevilla, cuando tenia unos 30 años, hasta que retornamos de nuevo a Granada 20 años después, con el fragor del trabajo, aunque Octavio, lo tenia en mi memoria pocas veces hablé con él, claro los teléfonos no funcionaban ni remotamente como ahora, eran conferencias, esperas y problemática enorme en las comunicaciones.

Una vez mi hermana y mi cuñado Gabriel (q.e.p.d.) estuvieron en La Rábita, en un agradable y bonito Hotel junto a la carretera, Las Redes, me parece que se llama, o llamaba, ya con la autovías no hay paso por los pueblos. Allí contrataron un barco para dar un paseo por el mar. Yo no pude ir, estaba ensalzado como siempre en otras guerras y además mi economía muy precaria, no estaba para ningún dispendio.

Y así con mi vecino de mesa, en Restauran Tiro Pichón, conocedor de las persona nombradas en su mayoría rememoré a Sr Octavio López García, que no estaba delgado, pero era lógico su Sra. muy amable siempre, era una estupenda cocinera, alta grande y pelirroja y su hijo Octavio, alto grande y con ojos inteligentes, lo tengo perfectamente presentes en mi mente. Tal como eran hace casi 40 años o poco menos. Y hablamos y hablamos me gusta preguntar y aprender como todos, y ese mundo de plástico de la provincia de Almería, que siempre he procurado conocer, pero nunca he tenido suficiente información se me ha abierto por completo este año, ya sé como piensa, como vive, y los detalles operativos de los invernaderos, de esta moderna agricultura, de sofisticada agricultura, que no tiene casi nada que ver con la tradicional, ni tampoco con la agricultura industrial, es la agricultura cubierta, de un estilo y modo desarrollado en Almería para Almería. Ya conozco pues bastante de lo que no conocía, y ya he aprendido.

Amigo Octavio, amigo bueno, amigo del alma, muchas cosas que contar. Un abrazo.

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2 respuestas a Don Octavio y La Rábita

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