Recuerdos de mi etapa en Écija

te quiero ecija

Esta semana se me ha hecho larga, viajes, papeles y mal dormir. Un poco lo de siempre. Pero con un cansancio físico, que no se me quita.

Hoy ha venido un grupo de Sres. de Écija a Herogra, se le ha dado una presentación de la Empresa, de quienes somos, que hacemos y que queremos. Y se ha visitado la Fábrica. Después nos hemos ido a comer al Tiro Pichón. (junto al pantano de Cubillas).

Todos los visitantes, relativamente jóvenes. Sin duda el mayor de toda la mesa, pues yo, cuando antes siempre era el más joven.

Hablo animadamente con mi vecino agricultor del Écija, del algodón, del olivar, del campo.

Yo con 23 años viví en Écija, estaba soltero, vivía en casa de Srta. Carmelita Capitán,la cual era mucho mayor que yo, y ella vivía con su hermana. Recuerdo bien que tenía una perfumería. El piso estaba detrás del Hotel Pirula, en la Avenida Miguel de Cervantes.

En aquellos tiempos yo muy jovencito, Perito Agrícola, era habitual que llevase un jersey o niqui rojo. Así que era el perito del niqui rojo. Y tenía mi coche Citroën 2 CV.

Trabajaba en Amoniaco Español S. A. como Perito de Zona de Abonos Líquidos, el Distribuidor Sevilla, era UNION QUIMICA DEL SUR. Y el Agente en Écija de Unquisa, D. Rafael Fernández Manrique.

Allí en Écija estaba también el Perito de Unión Química del Sur, Sr. José Gómez Guillen, que vivía en la Torre de Écija.

De Sr. Rafael Fernández Manrique, guardo preciosos recuerdos, de exquisitos modales, ciertamente brillante, sabía escuchar atentamente, extraer conclusiones, y contestar brillantemente. Y su Sra. pues encantadora. Hacían un matrimonio perfecto, donde se observaba había mucho amor. Para mí una pareja perfecta.

Con Sr. Fernández Manrique, salíamos en la primavera, verano y otoño, por la tarde, cuando el sol se aplacaba, y en mi Citroën 2 CV, nos íbamos a visitar agricultores, en el tajo, en la finca, al pié del cañón. Así me presentaba a ellos, y cambiábamos impresiones largamente, y le hablábamos de nuestros abonos líquidos, y realmente vendíamos, nos iba bien el tándem, donde yo era meramente un alumno. Encantado de la forma de trabajar, tan limpia, clara, programada. Sr. Rafael Fernández Manrique además de los abonos, tenía un Supermercado grande, en Calle Miguel de Cervantes a la mitad de altura, y junto al mismo sus oficinas, con un despacho grande, y previamente mesas para dos administrativos y un mostrador.

Écija las Ciudad de las Torres, no se cuantas tiene pero creo que 14-15, tiene Palacios y casas señoriales, es decir la ciudad donde mas altas temperaturas se alcanzan en el verano, según parece, por ello algunos le llaman “La sartén de Andalucía”.

Pregunto por Sr. Rafael Fernández Manrique a mi contertulio, y me contesta que falleció hace 11-12 años, a más de 90 años, y un poco después le siguió su esposa. Para mi Sr. Fernández Manrique era intemporal, le tengo fijamente retratado en mi memoria con su sonrisa agradable, y su sombrero.

En algunas ocasiones estuve, en su casa, cambiando impresiones con él, mientras la Sra. agradable y cariñosamente nos servía café.

La carretera que va de Écija a Palma del Rio, son algo más de 30 kilómetros con el campo, con la agricultura más maravillosa que uno imaginarse pueda, junto al Genil, afluente del Guadalquivir, que desemboca en Palma del Rio, tierras fértiles, agricultores muy buenos, magníficos profesionales, tierra de trigo, de algodón, de olivar.

Nos regalan un ánfora que medirá de alto no sé 12 cm. Estimo. Se me comenta que Écija, en tiempo de los romanos era casi toda olivar, y el aceite se llevaba en “pellejos”, es decir la piel de cerdo, debidamente preparada que se llenaba de aceite. Los “pellejos”, cuando niño, era una forma habitual de transportar el aceite, cuando no había recipientes de plástico, cuando los bidones metálicos eran caros. Pues bien “los pellejos” se vaciaban, en ánforas que estaban en los barcos, clavadas por la parte inferior un tanto puntiaguda en un lecho de arena. Así se transportaba el aceite, yo no sé, si los barcos llegaban hasta la propia Palma del Rio, no lo pregunté, pero creo que en sus tiempos el Guadalquivir era navegable hasta Córdoba, sea donde fuere, se cargaba en aceite de Écija para Roma, y allí en Roma, como no sabían qué hacer con tantas ánforas, pues hay como un cerro, que al hace excavaciones es un cerro de ánforas rotas, y algunas de ellas, con el sello de Astigi, la antigua Écija.

En 1960-1965, se arrancaron miles de olivos en Sevilla y Cádiz, al ser los cereales rentables y el olivar no. Yo sufría , viendo como se arrancaba los olivos por miles. Ahora, desde los años 90, de nuevo en Écija se ponen olivos, ya en cultivo moderno en riego a 300 árboles por Hectárea.

Sr. Rafael Fernández Manrique tenía dos hijos José Fernández y Puri Fernández, a los que le añadieron el apellido Manrique, pasando a Sr. Fernández-Manrique Gutiérrez.

Con Puri, en mi época joven, paseamos dos o tres domingos juntos, o cuatro, y pregunto por ella, me quedo helado, cuando se me dice que falleció hace cuatro o cinco años, víctima de un cruel cáncer. Recibo un mazazo no mi imaginaba ello, y me la suponía en perfectas condiciones físicas.

Algo se me ha roto en el alma al saber que Puri Fernández Manrique, ha muerto, algo se muere en el almacén al saber, que ya anciano Sr. Rafael Fernández Manrique y Sra. han fallecido, pues su imagen sigue siendo joven en mi mente.

También el dueño del Pirula, donde tantas veces he ido a tomar café o comer a mi paso por Écija ha fallecido.

Allí teníamos en la Estación de FF.CC tanques del almacén de Líquidos, allí visitaba en aquellos tiempos mucho la Finca la Estrella de D. Eloy Martínez Sagrera, agricultor muy avanzado.

Allí la persona que trabajaba con Sr. Manrique era D. José Avalos, un buen profesional que se independizó, y que también falleció prematuramente.

Después de mi paso por Écija, siempre para mi ha sido una ciudad cercana, de habitantes llanos, sinceros, me acuerdo del Hotel Restaurant Central, donde te ponían algo así como 30-40 platitos pequeñitos pequeñitos cada uno con una tapa diferente, era espectacular.

En fin, Écija de mi juventud, de gentes llanas, de campos infinitos, de calores eternos, de amaneceres deslumbrantes, de ruido del rio, de tráfico rodante, de parada indispensable para Sevilla o para Córdoba, cuando no había autovías. De torres majestuosas, de calores espantosos, ciudad de orígenes antiquísimos Écija de mi juventud, donde en Abonos Manrique y en Abonos Carrasco (ambos en tiempos anteriores a estar yo allí eran socios), ha sido escuela donde muchos Peritos hemos aprendido a lo largo del tiempo. ¡Que pena, que muchos de los de entonces ya no están! Yo con ellos era el más joven, ahora no están y yo soy el más mayor, soy en definitiva del próximo turno.

Écija, Écija, te comprendo y te quiero. muy apreciada Puri. Puri Fernández-Manrique, estimada amiga. Descansa en paz.

ÉCIJA Y SUS TORRES

Tierra de arte y de historia
besada por el Genil,
con sus torres de San Gil,
Santiago y la victoria.
Tiene elegancia notoria
siempre será la primera,
sus patios tienen solera
de azahares sus olores
macetas llenas de flores
y once torres por montera.

Torres de la concepción,
esas dos torres gemelas,
derechas como dos velas,
siente el pueblo adoración;
por su gran coronación
de campanas que repican.
Coloridos que salpican
a esas estampas barrocas,
tan fuertes como dos rocas
que a su pueblo dignifican.

Plena de luz y color,
el ángel que la corona
es el que le proporciona
su gallardía y su honor.
La hace digna de fervor,
ella es la fe y la esperanza
siempre digna de alabanza
Orden de Malta, estandarte.
Corrales, Bazán, baluarte,
“San Juan”, honor y templanza.

Santa Cruz, torre ecijana
donde la cigüeña anida
y se cobija la vida,
hermosa torre artesana.
Yo veo desde mi ventana
como un ángel la corona,
como gira juguetona
la veleta con su cruz
ella recibe la luz
que irradia nuestra patrona.

Torre de Santa María
hermosa donde las haya,
tesoro, insigne atalaya
de fina azulejería.
De su talla y maestría
la Giralda tiene celo.
Unidas en mismo duelo
sus hermanas le hacen coro
con sus campanas de oro
tocándole al mismo cielo.

R. Bersabé

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5 respuestas a Recuerdos de mi etapa en Écija

  1. Anónimo dijo:

    Hola! leyendo su blog me he quedado sorprendida al ver que hablaba de mi tío Rafael. Agradecer la manera que habla de mis tíos y de mi tía Puri, que ciertamente murió antes que su padre, después de una gran lucha contra el cáncer. En mí todavía queda la imagen como bien ha retratado, de mi tío Rafael con su sombrero y siempre amable y elegante. Muchas gracias por sus halagos a la familia Fernández-Manrique de la que llevo el apellido orgullosamente.

  2. Gloria Fdez.-Manrique Riego dijo:

    Hola. ¡Qué impresión me ha dado descubrir como habla de mis abuelos y de mi tía! Soy Gloria, hija de José Fernández-Manrique. Le agradezco muchísimo sus palabras y el aprecio que indudablemente sentía por ellos. Cómo bien dice, hace tiempo que se fueron los tres y desgraciadamente no con el orden que habría cabido esperar: primero murió mi abuela en agosto del 2000, después la siguió mi tía tan solo once meses más tarde, tremendo golpe para nosotros pues solo tenía 52 años, y finalmente murió mi abuelo en diciembre del 2003. Gracias a Dios queda mi padre, que aunque también fue golpeado por la dichosa enfermedad, logró superarla. Me gustaría nuevamente, agradecerle sus cariñosas palabras que me han hecho sentir llena de orgullo.

    • José Luis Sánchez-Garrido y Reyes dijo:

      Hola Gloria, buenas noches: Me alegra mucho recibir tu nota. No sabía que tu padre, había estado enfermo. Pues me vine a Granada a primero de 1993 y desde entonces, hace prácticamente 20 años, no he vuelto a verlos, espero que se encuentre ahora pefectamente. Dale un abrazo a tu padre y a tu madre. Yo apreciaba mucho a tu tía. Me he enteré de su fallecimiento no hace mucho, y lo sentí bastante, no me imaginaba ello.

      Un abrazo. J. L. Sanchez-Garrido

      • Gloria Fdez.-Manrique Riego dijo:

        Hola de nuevo. Efectivamente, mi padre se encuentra perfectamente, igual que mi madre. Les trasladaré su abrazo. Muchas gracias de nuevo por su cariño hacia mi familia, especialmente hacia mi tía, con la que me unía un lazo muy, muy fuerte.
        Un abrazo, Gloria.

  3. Jesse Grillo dijo:

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