En recuerdo a mi amigo Indalecio Rodríguez

Este sábado estoy con Trini en Antequera, diremos que buscamos la tranquilidad en este otoño, en todos los sentidos.

Vamos al Convento de Belén, de las Monjas Clarisas, a comprar mantecados y polvorones de ANTEQUERA y nos atiende una monja negra. No puedo resistir la tentación:

–¿De donde es Vd. hermana?
–De Kenia -me responde.

Trini, pregunta por Sor Ángeles y  la monjita que nos atiende dice que está ya muy viejecita que tiene 90 años.

–Y de mis tiempos, ¿quién queda? Yo vivía enfrente –continua Trini.

Total la monja vendedora y Trini, entablan una conversación. Hay cuatro monjas, que tienen aprox. 80 años, de los tiempos de Trini.

–¿Trini te conocerían?
–Creo que no -me responde ella- han pasado muchos años.

Trini compra una caja de 2 kilos para su primo Antonio. Cuando vayamos próximamente a Barcelona, ella y yo, quiere llevarle ello a su primo que vive allí. Ya jubilado.

En el convento hay 14 monjas en la actualidad. Creo que son demasiado pocas.

Volvemos a casa y ella se va a su salita, y yo a la Biblioteca. Llevo varios días con el recuerdo de Indalecio Rodríguez, que lamentablemente falleció en Enero de este año, y de lo que hay referencias en este blog (se pueden localizar en “Buscar”, al inicio del blog, en la parte derecha: Escribir Indalecio, y dar al “Enter)”.

Indalecio Rodríguez, de VIAGUADO, era una persona muy apreciada por mí, y yo también sabía perfectamente que ello era reciproco.

Una vez estuve en Paris con el la SIMA (Salón Internacional de la Maquinaria Agrícola), y fuimos a un restaurante chino, pero no con el formato de los de aquí, sino un Restaurante, normal pero con chinos, pues queríamos arroz. El no sabía francés, yo tampoco. Nos dieron la carta. La cerramos. El maître, con el bolígrafo en ristre. Nos pusimos hablar en chino:

“QUELEMOS ALÓS”, “QUELEMOS ALÓS”, el chino no se inmutaba, y nosotros repetíamos lo mismo a dúo. Indalecio, estalló en carcajadas, y yo también, nos dio a ambos un ataque de risa. El maître nos comprendió porque señalamos una mesa vecina que estaban comiendo “Alós”.

En dicho viaje, me llamó mucho la atención, el sistema de proceder de Indalecio para comprar un vestido para su mujer. Fuimos a una boutique, realmente el vio el vestido que le gustaba en el escaparate y tenía el tema claro, además conocía la talla de su mujer. Cosa que yo no la sé. La idea genial, fue así:

Vio a la dependienta más guapa que allí había y le vino a decir con gestos que se probara un vestido y ella accedió, realmente fue un pase de una modelo para nosotros dos, la hizo cambiarse de ropa, no menos de 6-7 veces, realmente merecía la pena verla. Lógicamente compró lo que ya tenía previsto antes de entrar a la tienda.

Indalecio y yo teníamos “filling”, de alguna manera, perseguía un sueño imposible. Y era que en este sector de los fertilizantes, pues hubiese cierto comportamiento en el sector, que permitiese, a los que nos dedicamos a ello, tener un marguen normal, lógico, mínimo y no tirar la casa por la ventana, como siempre ha ocurrido. El quería tenerme como adepto a esta causa, pero yo ahí no quería ni hablar, es un tema imposible.

Yo era muy amigo de Indalecio, también de su hermano Fausto, y en su momento de su padre, con el que salía alguna que otra tarde a ver los representantes de su firma Abonos Mara, para después regresar a las 11 de noche, y tomar unas cigalas y jamón ibérico, en CASA EMILIO, junto a Plaza de Cuba, donde no había forma de que pagase yo alguna vez.

He estado buscando alguna foto suya, pero me he aburrido, he visto un cajón de fotos, y tengo varios más. La encontraré cualquier día.

Pues sí amigo Indalecio, de VIAGUADO, estimado amigo, magnifico profesional, serio y riguroso en su trabajo. Eres una de las personas, que quedan en la galería de mi mente de personas queridas que ya están, aparte de la familia, como Francisco de la Torre Gómez, Alejandro Viñas Vilar, y algunos otros.

Ahora que acaba de pasar el día de los Difuntos, te he tenido en mi recuerdo, y hemos tenido una conversación. Una conversación virtual, una conversación imposible. ¿Quién sabe?

Buenas noches.

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