Cosas de mi vida: Angelita Guerra

Por Trini García Varo

La Guardería el Abeto, que tenía en Urbanización Jardín Atalaya (Camas-Sevilla), venía gente a pedir, y le ayudábamos en lo que podíamos. Yo soy así. Ahora el tiempo me ha hecho cambiar un poco.

Se corrió la voz de que socorríamos a personas necesitadas, lo mismo con ropa, con libros, o con comida. Estamos hablando de hace mucho tiempo, entre los 70 y 80. La gente tenía necesidades de todas clases. Un ejemplo los libros de texto eran caros, los padres que tenían dos o más hijos de edad escolar, les venía muy mal comprarlos. Nosotros pedíamos libros en la guardería cuando terminaban el curso, y los dejábamos en la misma, debidamente clasificados por cursos.

Las madres venían y me preguntaban: ¿Tenéis de tercero?

Se le contestaba: Pues sí. Se le entregaban gratis y se iban tan contentas.

Una mañana temprano se presento una gitana portuguesa pidiendo limosna. Nos dijo que vivía con su familia debajo del Puente de Triana. Yo lógicamente no sabía si era verdad, sé que en ese sitio vivía mucha gente. Le dimos lo que teníamos como leche, yogur. Ella quería comida guisada, en la guardería siempre sobraba. Le dimos un taper repleto, de tamaño no pequeño, le dimos fruta, y se marcho encantada. Aquí se creó un problema, todos los días la teníamos a las dos de la tarde en la puerta. No sabía decirle que no, pero se había convertido en una carga.

Recuerdo a esa mujer, muy grande, guapa y limpia, con un delantal que le rodeaba todo el cuerpo. Pero lo que mas me llamaba la atención, eran sus pendientes, unos pendientes de oro, con esmeraldas grandes.

Era Semana Santa, estábamos recogiendo, para irnos para Antequera, ya teníamos todo preparado para marcharnos, cuando llegó ella.

Hoy no tenemos nada –le dije- nos vamos de viaje. Solo teníamos unos huesos para hacer el caldo y una rama de apio. No había forma de que la gitana se marchara.

Señoritas –nos decía- no tengo nada para que coman mis niños.

Me acorde de Angelitas Guerra, la mujer de Juan Guerra, que vivía en otro bloque pegado a nuestro.

Mira le dije, vete al bloque cinco, pregunta por doña Ángeles, y le dices que vas de parte de la señorita de la Guardería, te dará lo que le sobra, ellas es una señora muy sencilla. Y así lo hizo la gitana, le fue muy bien, ya no volvió más por la Guardería. Eso si, tuve que aguantar muchas broncas de Angelita, que me llamó de todo menos bonita, pero todo en plan muy cariñoso.

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