Mi suegra Teresa

Por Trini García Varo

El 21 de junio de 1993 me vine a vivir a Albolote, y el día 22 de Junio falleció la madre de mi marido, mi querida suegra Teresa.

Recuerdo que estábamos montando los muebles del piso, para ello vino de Antequera mi hermano Pepe y Juan el Carpintero. No tenía aún teléfono en casa, pero como sabía que estaba Teresa muy grave, dejé dicho en el Restaurante La Curva que me avisasen si pasaba algo.

A las diez de la noche me avisó Toni, diciendo que me fuera para Antequera que Teresa había fallecido. Lloré mucho, la quería muchísimo. Mi marido estaba en Madrid, volvió rápidamente y marcho a Antequera.

Algunos hablan mal de las suegras, yo eso no lo puedo entender, para mi no fue una suegra, fue una madre, esa madre que perdí cuando tenía 18 años. Ella me ayudo mucho, me dio muy buenos consejos, nunca discutí con ella, jamás.

Cuando Pepe y yo nos enfadábamos por cualquier chorrada, jamás le dio la razón a su hijo, siempre le decía que tenía mala sombra, y le decía: Pepe, no llevas razón. Jamás le dio la razón a su hijo en ello. Y el la veneraba, como todos los hermanos.

Cuando me tenía que regañar, lo hacía a solas, sin nadie delante. Así era Teresa, la mujer más buena que he conocido. Te quiero mama Teresa.

El venir a Granada fue una decisión totalmente mía. Pepe no lo tenía nada claro, dejábamos mucho atrás. No era fácil decidir. Una cosa tenía yo muy clara, yo voy con mi marido a todos lados, yo no dejaba que el viviese en Albolote, y yo en Jardín Atalaya, en Camas.

Nosotros conocíamos muy bien a la familia Romero, sabíamos perfectamente que Don Hermenegildo era un caballero, a su Sra. Doña Patro le tenía yo una estima muy especial. Juan Romero, estaba en los inicios de una planta de Líquidos. Yo animé a Pepe, a dejar el trabajo que tenía y empezar de nuevo. El se dejó llevar por comodidad, pues en cierto modo, me dijo:

“Estupendo Trini, yo voy a donde tu digas, así si va mal la culpa no es mía”.

El es cómodo o lógico en estas cosas, yo también elegí la vivienda que compramos, él la compro casi sin ver la misma: “Trini, si a ti te gusta y lo tienes claro, no tengo nada que decir” y por supuesto los muebles a mi gusto. El dice que es un mongolito domestico y no se mete en nada.

Yo dejé mi negocio del Jardín de Infancia El Abeto, que con tanto trabajo había conseguido, con unas buenas instalaciones que tanto esfuerzo me habían costado. Anime mucho a Pepe, a que viniera a Albolote. Yo me vine con él.

El se despidió de FESA el 16 de febrero de 1993 y llegó por la tarde de Madrid, de darse de baja, estaba nervioso, y aquella misma noche, sin descansar nada, sé fue para Albolote, me dijo que estaba mejor trabajando que esperando trabajar.

Y estuvo varios meses en Hotel La Curva, cuando yo me fui a Albolote, mientras se arreglaba el piso, estuve con él en dicho Hotel.

Al venirme de Sevilla, tuve que dejar allí a mis hijos. Fuimos unos padres al revés, en vez de irse de casa los hijos se fueron los padres. A mí me costó muchas lágrimas, la única condición que puse fue que David, se viniese con nosotros. No quería que se quedara en Sevilla, era demasiado joven y yo lo quería a mi lado, estuvo con nosotros dos años, pero decidió irse a Sevilla con sus hermanos. Lo pasé muy mal, tuve que cerrar su habitación y no entrar. Después me di cuenta que tampoco lo podía retener por egoísmo de madre y me alegro que se fuera con sus hermanos.

Mis hijos, por suerte, se apoyan y se llevan estupendamente, quizá por haber vivido los tres solos y organizándose entre ellos.

En Hotel La Curva, Pepe y yo éramos como de la familia, y ellos siempre tan serviciales y tan atentos, se notaba su aprecio, y el nuestro hacia ellos es reciproco.

No me arrepiento de haber venido, aquí la Familia Romero, nos dio trabajo y cariño. Pepe, está disfrutando con su trabajo. Para él, el trabajo no es una carga, es su hábitat. Se complica mucho, pero el es así, así ha sido siempre, y yo lo conozco desde los 14 años.

Yo tenía un paño de lágrimas en Albolote, como se dice en Antequera, y era mi estimado y buen amigo Pepe Hoces. Pero falleció prematuramente, de pronto, de un cruel infarto en su casa de Alomartes. También era apreciadísimo por Pepe.

Yo no he visto llorar, amargamente, muchas veces a mi marido; si algunas, cuando falleció Pepe Hoces su llanto era incontenible. El mío también. En Herogra, hay un gran mural de cerámica recordando a José Hoces el buen amigo, mural que hizo la hija de Juan Llona. Yo cuando entro siempre miro el mural, Pepe también.

Así va poco a poco transcurriendo la vida. Yo sé que el aunque no siempre lo consiga procura no molestar, y yo lo mismo.

Buenas noches. Escribo esto porque mis hijos dicen que cuente cosas de mi vida, y que escribo mejor que su padre.

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Una respuesta a Mi suegra Teresa

  1. jose junior dijo:

    MAMÁ.. TANTO TIEMPO AL LADO DE PAPÁ. AL FINAL SE PEGA TODO. CONSERVA TÚ LA CORDURA. Y YA PUESTAS TE ABRES UN BLOG COMO EL SUYO.
    CUANDO MURIÓ LA ABUELA YO ESTABA VIAJANDO POR EUROPA CON EL BILLETE INTERRAIL, DURANTE UN MES CON MI AMIGO MIGUEL ANGEL. ME ENTERÉ EN LONDRES.

    Y CUANDO OS FUISTEIS A ALBOLOTE, ANTES Y DESPUÉS DE QUE VINIERA DAVID, SI AQUELLO FUNCIONABA ERA POR EVA, QUE SE ENCARGABA DE ADMINISTRAR EL DINERO Y HACER LA COMIDA. SI NO FUERA POR ELLA, HUBIERA SIDO UN DESASTRE INTEGRAL.

    JOSE.

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