La Tertulia de los Fertilizantes

El pasado sábado 5 de febrero, recibo el siguiente correo del Sr. Pedro Alcudia:

Estimados socios y amigos:  

Quería recordaros que estamos citados en Convocatoria Ordinaria el próximo día 8 de este mes presente, en el Restaurante  “Casa Joaquín Márquez”, sita en C/. Felipe II núm. 6 (Sevilla). Os ruego confirmación sobre vuestra asistencia.

En esta ocasión, como todos sabéis contaremos con la presencia de D. José Luis Sánchez-Garrido, un Amigo con mayúsculas. Es un honor para nuestra tertulia que uno de los “evangelistas” de la biblia de los fertilizantes, por su experiencia, por su sabiduría y bagaje en nuestro sector.

Por otro lado os adjunto la primera fotografía de nuestra Tertulia, de la pasada convocatoria de la cual  os comento algunos puntos…

Lógicamente mi espíritu sensiblero se ve conmovido ante tal invitación. Se me han llamado muchas cosas, pero jamás “evangelista de la biblia de los fertilizantes”.

Así pues, evidentemente, no puedo perderme tal acontecimiento y con el pulso tembloroso veo si tengo en la Agenda alguna actividad no desplazable de día y, ¡oh maravilla!, el susodicho día 8 lo tengo libre.

Aprovechando que el día 7 lunes, está mi compañero José Luis Cobián en Herogra, y con las recordaciones de Trini de no conducir, me marcho con él y con el buen amigo y compañero de trabajo Sr. Nicolás. Así que salimos tarde sobre las 10 de la noche y Sr. Cobián enrique mi vocabulario con dos nuevas palabras: “Desbeber” y “Descomer”.

Por “desbeber”, entiende que es una palabra moderna para ir al aseo y hacer pis. Sr Cobián estima que lo de ir al lavabo a hacer pis no esta bien, y que ir a “desbeber” es más técnico.

Y “descomer”, pues bueno, es ya ir a hacer la marranada del “popó”.

Una vez aprendido ello, entre otras lecciones, llegamos a Castilleja de Guzmán, donde amablemente me deja en casa de mi hijo José, el cual, ya como sabía, pues estaba durmiendo. Acciono el móvil despertador para que me llame a mi hora, las 6,45, la hora habitual mía, pero tardo mucho en dormir, oigo la radio y duermo poco, lo cual lo nota mi cuerpo serrano el siguiente día.

Tomo un café con mi hijo a las 7,30  y voy a casa de mi hija Eva a la 8.15, veo a mis nietas y nieto.

Mi nieta María me dice que en marzo cumple 6 años, María esta encantadora, Blanca pues muy pequeñita y con sueño, y Davilito pues casi recién nacido.

Llevo a mi nieta al Colegio y saludo a la profesora.

A mi nieta María le pregunto que quiere ser de mayor y me dice que tres profesiones simultáneas:

  1. Bailarina.
  2. Vestidora de muñecas (nueva profesión).
  3. Cantante.

A mi otro hijo David no lo veo pues ya está trabajando.

A continuación mi magnifica hija Eva, me lleva a las Oficinas Herogra del Parque Empresarial Torneo. Paso allí la mañana, en la que Juan Carlos Pecci recibe más de 80 llamadas telefónicas.

Después nos vamos a la Tertulia.

El Presidente Honorario y Vitalicio es el Sr.Ignacio Aguado y el secretario permanente el Sr. Pedro Alcudia.

Asisten Sres. Rafael Escrivá, Salvador Romero, Juan Carlos Pecci, y yo mismo. Aparte del Presidente y Secretario, ya citados.

Excusan su presencia los Sres. Cobián, Jiménez, Javier Aguado y Galarreta, por unas u otras cosas motivos de trabajo.

En la reunión se debaten temas muy profundos, tales como tener un nombre más comercial que la Tertulia de los Fertilizantes,  y Sr. Ignacio Aguado, propone Los Sufridores del Abono, tema que es descartado pues es más bien un nombre apropiado para caseta de Feria de Sevilla, en fin no se ve nombre adecuado y se queda de que este próximo fin de semana, los contertulios se dediquen a ello. También después hay que buscar un anagrama apropiado.

Es muy importante que los invitados reciban un diploma, comenta el que suscribe estas líneas, para que sirva de legado para la posterioridad y así los hijos y los hijos de los hijos, pues puedan tener constancia fehaciente de ello. Esta propuesta es recibida con aplausos.

Sr. Juan Carlos Pecci, pues presenta un tema que le preocupa muchísimo y de trascendencia muy importante, no para el, sino también para otras muchas personas. Y es la normativa que ha salido que impide también fumar en el interior de las Casetas de Feria de Sevilla.

Ante tal barbaridad Sr. Juan Carlos Pecci, se cuestiona, en el futuro no volver a la Feria de Sevilla, indica que no está preparado para un contratiempo de está índole y que no concibe ello, y se le ve pues realmente afectado.

Como colofón, se le indica al Sr. Presidente que diga unas palabras, cosa que se resiste. Se ha aprobado reunirnos en Junio, a su petición, en las cercanías de Madrid.

Ante tal actitud los asistentes indican a J. L. Sánchez-Garrido que como invitado clausure el acto, y aquí sus palabras:

Cuentan que en la Antigua Roma, en la Roma de los Cesares, era habitual, en las casas importantes, tener en el patio, en el jardín, pues varias esculturas.

Ocurría que se compraban esculturas perfectas, y después le aparecían fisuras y defectos varios.

Esto era debido a que el escultor, al esculpir se le iba la mano y producía las mismas, pero para que no perdiese valor dicha escultura, tapaba las hendiduras con cera, y las estatuas  parecían perfectas.

Pero al ponerlas en el patio, pues con la lluvia, el calor, y el tiempo, se deshacía la cera y aparecían las fisuras. Ante tal fraude, el Parlamento promulgó una Ley, antecedente de las normas ISO, de que al pié de la escultura, aparte del sello del escultor, se  grabara la palabra  “sin cera”, como garantía de ello, y de aquí viene la palabra “sincera” y “sinceridad”, es decir decir las cosas como son, no escondiendo nada, y mostrando la realidad.

E igualmente yo, con sinceridad, y embargado de  emoción, pronuncio estas palabras, dando las gracias por vuestra invitación a un acto tan relevante, y de tan buenos amigos, agradeciendo además el Diploma que en breve, me será entregado.

Ha sido un acto entrañable, de alto contenido. Un aplauso.

Y entonces  los Tertulianos aplaudieron clamorosamente, impresionados de mi único discurso, es más se unieron al aplauso las personas de las mesas colindantes.

Juan Carlos Pecci me deja después de la reunión en la estación de Santa Justa y salgo para Granada a las seis de la tarde. La verdad es que los trenes hoy en día son muy cómodos.

Me acuerdo que en la Estación de Santa Justa, en un pequeño Bar Cafetería, había una camarera, morena, de pelo largo, ojos negros impresionantes, total  impresionante, le  pedí un café y le pregunté:

–¿Vd. conocerá a Julio Romero de Torres, evidentemente?

–No, no le conozco. Este Sr. no trabaja aquí –me contestó.

Buenas noches

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