Debemos de hablar más

05.02.2011

Sí, debemos de hablar más, pero bueno con matizaciones, que el discurso no sea siempre el mismo, ni sea reiteradamente repetido.

Si se repite es porque se estima que el que te está escuchando, no se ha enterado, y es ello molesto y diremos ofensivo. O también, que el que habla piensa que no te lo ha contado nunca, ello evidencia, que no se molesta en recordar, y o bien, que ni siquiera percibió que estabas. Por ello, si se repite y se comenta: ¡Esto ya me lo has contado!, lo más apropiado es pedir perdón, por el error o negligencia, de no acordarse de ello, y haberle dado probablemente poca importancia al comunicártelo.

Entiendo que la palabra, hay que usarla comedidamente, salvo que el discurso se tenga muy claro y sea amplio. Medir las palabras. Las palabras son perfectamente medibles, se pueden escribir y medir, contando las líneas por ejemplo.

Es buena medida, medir las palabras. No solo en longitud, sino fundamentalmente en contenido.

Me dijeron una vez que primero hay que saber lo que se quiere decir, sino es así es hablar por hablar, por la ocurrencia del momento muchas veces inoportuna, por no estar pensada.

Saber lo que se quiere decir es importante. Después decir lo que se quiere decir, y por ultimo explicar, lo que se ha dicho y que se quiere explicar. Todo dentro de un contexto concreto.

El hablar y ver lo que se me ocurre no es bueno, creo yo. Es un poco como la paja, en la ración de alimentación de los rumiantes, hace volumen, llena el estomago, pero no aporta las proteínas, ni grasas suficientes, básicamente rellenan pero no alimentan.

También la ración toda de proteínas es un tanto indigerible, quizá los buenos comunicadores, practican principios tan sencillos como alimentar una vaca. Me refiero a que haya un volumen suficiente, pero no excesivo, que la ración no sea excesiva, sino del tamaño justo, y por supuesto que no sea solo paja, que no alimenta, ni solo proteínas, que puede producir una indigestión, sino una mezcla equilibrada, para alimentar en este caso el alma, no el cuerpo. Así que recomiendo la técnica de la nutrición anima para la alimentación de la mente. 

En el humano es lo mismo, la misma técnica de alimentación que la animal, pero aderezada con el aprecio de sabores y olores, y por supuesto agradable a la vista. Igualmente el uso de la palabra debe ser como de una buena comida. Una buena comida no significa comer mucho, sino lo justo, equilibrada, con  hidratos de carbono, glúcidos, lípidos y por supuesto las vitaminas. Por ello hay que elaborar el hablar lo mismo que un cocinero, volumen preciso, variada, uniendo temas de contenido con otros más triviales, y añadiendo la vitamina del humor, y no abusando del vinagre, de la amargura.

Al hablar, como en la comida, se requiera sus tiempos, no hay prisa, si el contenido, el volumen es el adecuado. Los que apremian a que termines no saben degustar una buena conversación.

El proceso del bien hablar requiere, en mi modesta opinión, el escribir previamente para esquematizar, y referenciar los puntos a hablar.

Reiteradas veces, comento, que el éxito está  en las  tres “P”.que son Preparación, Preparación, Preparación. Es una frase que una vez un profesor nativo de inglés, de color, por más señas, terriblemente simpático, comentó y la grabé en el disco duro de la memoria, en el pequeño archivo de los recuerdos de la larga duración.

Si hay una entrevista, una reunión, incluso una reunión familiar, conviene prepararla previamente. Se me puede decir que es una barbaridad. Pues bien, puede serlo, es simplemente una opinión.

Y escuchar, es  necesario escuchar, lo que ocurre, es que a veces no hay tiempo. Por ello he indicado que  primero hay que decir sobre aquello que quieres expresarte, y después expresarlo, y si el contenido inicial no gusta dejarlo, y no insistir

Las bromas, pues quizá no deben darse, cuando se refieren al interlocutor, pues hay interlocutores, que el sentido del humor, no lo tienen a lo mejor muy desarrollado, y le cae mal. Y si el interlocutor aplica la  Ley del Talión, de ojo por ojo y diente por diente, y te contesta con un humor que te afecta a ti, pero que al apreciar que es como réplica, ya perdió el mensaje del humor, la conversación termina en tensión. La tensión en estos casos es sinónimo de cabreo, y el cabreo es distanciamiento, alejamiento, y simultáneamente para espíritus mas sensibles dolor de cabeza. No hay mal que por bien no venga, y aumenta el consumo de Aspirina.

Es bueno saberse, 15-20 buenos chistes, y tener una chuleta de ellos en el billetero, para rellenar espacios, lo mismo que lo rellenan los anuncios en la televisión. Cuando no tienes nada que decir pues sirve como entretenimiento, mejor que un bodrio, sin contenido

Ojo, ojo, ojo. Doy opiniones, por favor, por favor, no pretendo de ninguna forma, decir un modelo único, ni llevar la razón.

Mire Vd. yo no quiero llevar la razón, porque yo no me equivoque, y por tanto estoy siempre en lo cierto ¡Por favor!, tan imbécil no soy. Me desconsuela, me desarma y me atormenta, cuando alguien me pueda decir:   ¡Lo haré, porque Vd. me lo dice, porque como Vd. lleva razón de todo! Lógicamente con cierto deje de ironía.

¿Cómo es posible que se pueda pensar que quiera llevar siempre la razón?. Por favor, el que me diga ello es un insulto.

Pero si estoy convencido de un tema a fondo, y además lo he estudiado, y lo tengo claro.  Efectivamente lo defenderé a  fondo, hasta que no se me haga ver razones que yo sea capaz de entender, entonces cambio. Cuando reflexione y analizo las razones. Evidentemente.

Si hablamos nos entenderemos mejor. Pues imaginar como son los demás es una barbaridad. Hay que tratarlos repetidamente, para que las personas se conozcan, hace falta el trato de años, en muchas ocasiones. Las personas no somos como vestimos, ni como sonreímos. Ni mas altos ni bajos, ni sonrisa que no nos guste, ni mirada aviesa que nos atraviesa.

El conocer a las personas, es complicado, requiere análisis y tiempo, y algunas no se conocen nunca. Pero  más o menos las personas tienen una trayectoria. La trayectoria es por ejemplo una línea, y un si un día te dicen que ha dado la línea un giro de 180 grados, recomiendo que no se crea, hasta que se vea con tus propios ojos la página, y comprobar que efectivamente la línea ha girado los 180 grados, pero habitualmente no es así. Es raro que las personas tengan cambios brutales, hay muchos, pero son minoría en relación al conjunto.

En fin, la palabra agradable no cuesta dinero. Si la usamos todos hacemos la vida más agradable a los demás. Al fin y al cabo se trata, dentro de lo posible, de tener una convivencia grata, lo cual no quiere decir cómoda.

Buenas noches.

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3 respuestas a Debemos de hablar más

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