Los “Volaores de Barbate”

Se llama así al pescado seco abierto por la barriga que parecen bacalao. Para que no se cierre el pescado abierto se le pone una caña, diremos que de un extremo a otro, no de la cabeza a la cola, sino  a lo ancho del pez, a lo ancho del pez, que parece un bacalao.

Y se cuelga de la cola, a un tendedero, para que se oreé. Como mandan los cánones a veces rápido si corre el viento de levante.

Yo pensaba que este nombre proviene de que quizá este tipo de pez vuele de vez en cuando o salga y de un salto por encima del agua. Le miraba para ver si tenía alas, aunque fuese embrionarias. No he preguntado a nadie pero después de meditar mucho, he llegado a la conclusión, de que quizá se llamen así pues una vez colgados en las cuerdas, vuelen y se pongan casi horizontales, con el viento de levante. Con el maravilloso viento de levante.

El apartamento nuestro esta al lado de lo que en su día fue el Consorcio Nacional Almadrabero. Me acuerdo bien de mi niñez de la enormes latas de atún que había en las tiendas, de  cinco kilos, y también de 10 kilos. Era habitual la marca atún El Consorcio, atún tronco, que se despachaba a granel. No había latitas mono dosis como ahora. En aquellos tiempos, a final de la década de los 50, era un lujo impensable. Ahora de tronco nada, te lo dan picadito, y en muchos casos con otros aceites que no son nuestro magnifico aceite de oliva, cosa que no entiendo.

Pues bien las instalaciones del antiguo Consorcio, tenían una serie de viviendas adosadas pues para los trabajadores del mismo, y algunas estaban habitadas, y todavía, si no me falla la memoria hay algunas. Otras hileras se han demolido y construido bloques de apartamentos.

Pues hace unos años, era frecuente ver en los tendederos, que desde la pequeña terraza del apartamento se observan, en los patios interiores de las viviendas, pues los voladores, colgados en los tendedores por la cola.

Era típico ver colgados unos calzoncillos, y al lado un “volaor”, unos calcetines y al lado otro “volaor”. Era un bonita estampa.

Ropa colgada, alternada con “volaores” colgados. Ambos para el mismo fin: secarse.

Ello me hacía pensar que los calzoncillos lavados, las bragas y los calcetines, después olerían a bacalao. Olor natural a bacalao, olor diremos que ecológico. Como la vida misma.

Ahora los volaores han desaparecido, con ellos también el posible olor a bacalao de la ropa interior. Ahora los olores no son naturales, son perfumes químicos no ecológicos. Entiendo que los perfumes al no ser ecológicos quizá algún día sean atacados por no ser naturales. Incluso lleguen a prohibirlos en estos años de la prohibiciones y prohibiciones.

Me dice hoy tomando café, un vecino desconocido en la barra de la cafetería, que el tabaco no está prohibido en los asilos de ancianos. ¿Allí el tabaco no mata? Me parece fatal.  También se me dice que en los psiquiátricos tampoco lo han prohibido. Bueno es que es complicado allí prohibirlos.

Se me ha ocurrido una idea quizá con futuro. Hacer Cafeterías-Manicomio, así en la mismas se podría fumar. O no sé hacer Cafeterías-Asilo de Ancianos donde pudiesen ir otros más jóvenes a visitarlos y de camino fumar. En fin no sé vamos a ver ahora quien es el primero que descubre la forma de sortear la prohibición para fumar dentro de la legalidad. No tardará  ello mucho.

Pero bueno, volvamos a los tendederos de  ropa colgada y “volaores” colgados, también de vez en cuando colgaban algún calamar. Esto también está desapareciendo, creo que prácticamente ha desaparecido esta tradición que viene del tiempo de los fenicios, y casi no nos hemos percatado. Ha pasado desapercibida, y creo que hasta deseada. No he visto ningún telediario que hable de ello. Ni siquiera en la prensa he leído nada al respecto. Ha desaparecido y nadie ha dicho ni pio. Un mutismo total. Parece como si ello diese un poco de vergüenza. Y no se quisiera hablar de ello. Es más ni se quiere recordar.

A mi no me parece bien, que se haya perdido, esta monada paisajística y sus posteriores olores. El olor a bacalao no es malo, tengamos en cuenta que es bacalao seco,  pues no es malo acercarse a alguien y que huela así. Pero es tremendamente rechazado. Porque es que se confunde el olor a bacalao autentico al de una persona que no se haya lavado en cierto tiempo, y creo que no tiene nada que ver.

En fin, ya cambiaran los tiempos y las  cosas girarán de nuevo a su sitio, y se recomiende a los vecinos colgar en sus ventanas los “volaores”, en sus terrazas como nota de tipismo, y de sostenibilidad. Incluso vender  perfume de esencias de bacalao, con certificado de origen. Y no esta vuelta de espalda a una actividad a la que se le pone probablemente un adjetivo un tanto peyorativo, y se le borra del mapa, cuando es una tradición ancestral y olorosa.

Así poco a poco se va perdiendo los grandes valores tradicionales.

Buenas noches.

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