Los recuerdos de Reyes que me quedan

Mi segundo apellido es REYES, así que quizá tengan estos algo de parientes míos.

De mi niñez en Antequera y los Reyes, si me queda el recuerdo de coche turismo de juguete de chapa metálica, que funcionaba con “cuerda”, nada de pilas como ahora. No hay pilas “había cuerda”, si le dabas demasiadas vueltas  a la llave de la cuerda, tenías el riesgo de “pasarte” y cargarte la misma. El cochecito metálico,  tendría de longitud pues lo mismo que el largo de un ordenador portátil de tamaño estándar.

En aquellos tiempos de que faltaba casi de todo, apareció BAZAR MEJIAS, en calle Estepa, con una galería  muy larga antes de entrar a la propia tienda con vitrinas de abajo arriba, a ambos lados. Era fascinante, ver tanto juguetes juntos.  Por allí pasaban a verlo quizá de dos o tres meses antes del ansiado día, todos los niños de Antequera y comarca.

Cuando se acercaba la fecha, Bazar Mejías, estaba de “bote en bote” comprando los mayores juguetes, que sacaban en enormes bolsas. Era el templo de los juguetes, la catedral de la ilusión.

Los juegos Reunidos Geyper, si mal no recuerdo los había de 12 juegos de 18, de 24 y hasta de 36, y no sé si se llego a 52 juegos reunidos, que era el mas allá, de lo pensable, el rebasar la fantasía, tantos juegos juntos. A mi una vez me regalaron 18, y soñaba con los 52, que hubiese sido el conquistar mundos nuevos.

A las niñas muñequitas para jugar a las casitas. Y a los niños, pues cosas como las mencionadas.

Mi padre huía de compras de rifles de juguete, ni de ningún material diremos bélico, “no me gusta que haya muertes, ni en juegos”, nos decía.

El día de Reyes era obligado, ir a pasear los mismos por la calle y por los jardincillos, por el Corazón de Jesús, La Glorieta o Los Patos, allí en Antequera.  Y bueno había entre los niños los presumidos enseñando juguetes costosos, y los discriminados, sin juguetes, y los parcialmente marginados, con juguetes discretitos.

Y había mentirijillas:

–Yo solamente traigo esto, porque los otros son muchos y los he dejado en  casa –se decía mientras unos se lo podían creer y otros no.

Y allí en el Paseo, pues se llevaban los juguetes, arrastrados los camiones por una “guita” que se llevaba de la mano. 

Una decepción y un problemón, era cargarse los juguetes el mismo día de Reyes. Era casi una tragedia. Y un modelo de ejemplo eran los niños que increíblemente y primorosamente, los guardaban y le duraban en buen estado varios años.

En mi casa, ninguno de los hermanos en total seis, pensábamos que los Reyes existían, teníamos claro, que mi madre los guardaba con llave, que entraban en casa, en algún momento que nadie de los hermanos los viera. Y que no se podía dormir ante la ilusión de los mismos, aunque los mismos no se ponían sobre los pies de la cama, hasta que todos estuvieran durmiendo y cerca del amanecer.

Mas o menos, me dijeron un día:

–Pepe, tienes ya 10 años cumplidos, los juguetes y los Reyes, son para los niños, así que olvídate de juegos y a estudiar.

Bueno desde ese momento los Reyes eran camisas, diccionarios, zapatos y cosas así. Lo cual era sencillamente una putada.

Trini de novios y desde muy jóvenes, me hacía un buen regalo de Reyes, yo no podía corresponder a su nivel. Ella trabajaba en La Zapatillera-Cumbre y manejaba más dinero que yo.

Así  una año me regaló una Pitillera para tabaco, bueno yo no fumaba, pero bien, siempre me ha hecho unos reyes raros. Por ahí la tengo guardada, con sus iniciales. Otra vez un anillo de oro, con un pedrusco. A mi no me gusta llevar nada en las manos, ni anillo de ningún tipo, ni reloj ni nada, máxime cuando se me contó que en el campo un conocido se enganchó con el anillo en una maquina y prácticamente perdió el dedo.

Si me regaló un reloj con pulsera de oro, todo esto que comento lo conservo en la actualidad.

El reloj, en el accidente automovilístico que tuve de viaje de Sevilla a Antequera, cuando tendría unos 18 años, y en el que partí el volante con las manos y me lo clavé en la barba, pues perdí el reloj.

Parece que mientras me operaban, D. Antonio Hidalgo que en paz descanse, o me reoperaba, pues me deshizo los puntos en la cara que me habían hecho en Fuente de Piedra, y mi hizo una operación de lo que hoy podemos llamar cirugía estética, pero que en aquellos tiempos, era, “vamos a coserte la cara, y esperamos que no se note mucho”, realmente hizo un trabajo magistral, me queda alguna señal pero mínima.

Pues bien parece que en la operación, yo decía: “Mi reloj, mi reloj de Trini que se me ha perdido”.

Pues no, cuando se llevaron el coche con la grúa para arreglarlo, pues en aquellos tiempos por muy achatarrao que estuviese el coche se arreglaba, se encontraron el reloj y me fue devuelto.

El reloj, me lo entregó Trini de viaje a Campillos, donde íbamos a ver al amigo Miguel Navas, el mismo día que nació mi sobrina Esther. Todos los años Trini me recuerda ese día de mi sobrina para que la llame. Yo fui quien le dio la idea a mi hermana que le pusiera a la niña Esther, aunque ahora digan cuatro o cinco que fueron ellos. Pues no fui yo.

En fin, ya después de casados, Trini, me ha hecho regalos, junto a mis hijos, que me han producido cierto cabreo.

Un año, me regalaron “un birbiquí” o trompo eléctrico, cuando yo realmente pocos agujeros he hecho en mi vida, siempre he delegado que otro los haga. Lo consideré una indirecta.

También otro año, y creo que en esto intervino mi hija Eva aunque se pille un sofoco tremendo, me regalaron un  tabla inclinada, creo que se llama así para hacer gimnasia. Cuando realmente desde los 15 años, jamás he hecho ningún deporte, salvo alguna que otra caminata. La misma la tengo intacta, me refiero a la tabla inclinada, en la buhardilla de Antequera, la he usado una sola vez, e hice tres genuflexiones.

Pero donde ya batió los colmos, de mi desesperación fue hace algunos años, que me tenían preparado un “regalo que me encantaría”, y yo todo ilusionado, incluso queriendo sobornar a Eva, haciendo un regalo para que me dijese de que iba, cosa que no fue posible. Y ya por fin cuando llega el día. Pues Sres. era un “armario vitrina para la cocina”.

Ya estallé: 

–Por favor, para que se me regala a mi un “armario vitrina para la cocina”.  No tiene el menor sentido. Regalarme no sé una corbata. Un perfume, libros. Pero un armario para la cocina. No tiene sentido.

Me cabree bastante y lo dije.

Ya al siguiente año, si me regalaron algo que me gusta, pues una serie o colección e DVD, de películas del Oeste, de indios. De lo que soy forofo, aunque la verdad ya también menos.

Si recuerdo en Sevilla, viviendo en Jardín Atalaya, que tenía los juguetes en el coche, era un SEAT, no sé si el 124, ó el 1430, más bien el primero.

Tenía el maletero lleno. Para después de noche ir a por los juguetes y llevarlos al piso. Pues bien, me robaron, el coche con los juguetes dentro.

El cabreo fue supino. Primero el coche. Y después los juguetes. ¿Qué iba a hacer, el día 5, a los 11 de la noche que fue cuando me percaté de ello, sin coche, si juguetes y sin  dinero.

Pues nada, ir a Galerías Preciados, en un taxi, y no había ya prácticamente juguetes, estaban todo lo de los juguetes vacío, casi arrasado, y allí compré lo que toda Sevilla no había querido comprar. Y si ya me produce enfado comprar juguetes en aquellos años, comprarlos doblemente y a coche perdido más.

El coche, me llamaron el día de Reyes, estaba en el barrio alto de San Juan de Aznalfarache, con las puertas abiertas, el capó levantado, sin el parachoques trasero y todo sucio de restos de tocino de jamón. Se nota que habían robado jamones en alguna tienda, y seguramente habían procurado abrir la puerta con una cuerda o cadena, atada al parachoques, no sé si la abrieron la puerta de la tienda así, pero yo lo que si se es que arrancaron de cuajo el parachoques.

Ya en Granada, pues los Reyes los cambiamos por Papá Noel, es decir que los entregamos el 24 de Diciembre. Porque es la fecha que nos vemos los hijos y los nietos, cuando nos toca, pero al menos si hay quórum el día 25.

Yo antes he sido pragmático, más bien cómodo, pues un día le dije a Trini:

–Trini creo que lo mas práctico es que tus Reyes te lo compres tú.

Ya más tarde, he comprendido que hay cosas que tiene que hacer uno, y no delegar tanto. Después vengo observando de forma clara, que a partir de que voy teniendo mas nietos, pues tengo menos regalos de mis hijos, y lógicamente, pues mas nietos, pues tenemos que hacer más regalos. Y esto parece que es irreversible.

Este año con los Reyes de Trini, que he comprado yo solito, pues he triunfado. Mis hijos y Trini, se extrañaban :

–¡Papá papá, es verdad que has ido tu solo, a comprar los Reyes de mamá!

Y Trini, me decía:

–Pepe es verdad que has ido tú a comprar mi regalo, o has enviado a alguien de tu familia o amigos –pues he sido yo, yo solo, realmente soy un campeón.

–¡Pues como has cambiado!

A mi sinceramente esto de los Reyes, y de papá Noel, y otras zarandajas me parece una chorrada. Sencillamente. Lo veo bien en niños hasta 10 años. Después pues  no tiene sentido. En mi modesta opinión. Si es para que me regalen, si que le veo sentido.

Pero yo regalar. ¿Por qué tiene que ser en Navidad, con todo mas caro y todo planificado? No puede ser por ejemplo una tarde calurosa de Agosto, que no venga a cuento de nada, pero que vea algo que me guste y quiera regalar, y lo compre y lo regale?

Porque hay que hacer determinadas cosas en determinados días. Todos como borregos a lo mismo. Pues lo mismo que en las vacacione hay retornos escalonados para evitar aglomeraciones lo cual es sensato, a mi me gustaría que esto se planificase mejor y hubiese reyes escalonados, no sé siguiendo algún criterio razonable. Aunque si se suprimen tampoco pasa nada. Los Reyes, es de una época, donde no había nada, y bueno por lo menos un regalo al año, pues va bien. Pero hoy que hay de todo, y que los chinos nos envían barcos enteros de juguetes a todas horas, pues los niños tienen arsenales de juguetes. Lo cual creo que no es bueno, tantos caprichos. Yo soy de los que piensan, que si de niños se dan muchos caprichos de mayores, serán hombres o mujeres caprichosas. Y eso ya es un tema grave. Un niño caprichoso se puede admitir (yo no lo soporto), pero un mayor caprichosos, eso es insufrible.

En fin, ahora veo que muchos terminan de trabajar el miércoles día 5 a medio día, el jueves hoy es Fiesta, como está mandado, el viernes pues puente, el sábado a descansar. El domingo para eso está

Demasiadas fiestas creo yo. Y sin trabajo no se avanza. Y esto no solo en Andalucía donde hay una estúpida aureola de otras comunidades diciendo que aquí se trabaja poco, cuando seguramente el que lo dice trabaja menos. En fin soy antiguo. Pues bien lo que Vdes. quieran, lo seré.

En fin, a mi me gusta, trabajar cuando lo demás no lo hacen, y después me gustaría descansar  cuando los demás trabajan. Esto no lo acabo de hacer, pero en 2011, me permitiré licencias de este tipo. Y diré:

Venga todos a trabajar, que yo no trabajo porque ya lo hice.

Buenas tardes.

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