Don Julián Medinilla Reina

Lo llamo al filo del mediodía del último día del año para felicitarlo.

Sigue en la brecha, con 74 años.Y así mucho tiempo, me comenta, por lo menos hasta los 80 años, esto para empezar, pues se encuentra fuerte y con energía.

Pues que Dios, te la conserve, muchos años, Julián.

En los Merinales, en Sevilla, en el Centro de Líquidos de S. A. Cros, recogimos los repuestos que había, diremos, sobrantes y dispersos de otras instalaciones, también los que quedaban de repuestos de Líquidos de la Fábrica de Málaga.

Finalmente por cierre del fabricante ANJUS, se le adquirió lo que tenía en sus almacenes, haciendo un “mocho”.

Como no teníamos sitio donde ponerlos, pues dentro de la nave de Merinales se hizo una sala grande en un rincón y con un altillo arriba.

Pedí voluntarios para que alguien de los Merinales llevase este tema, nadie levantó la mano.

Solo Julián finalmente me dijo:

–Jefe, si Vd. no tiene a nadie, pues entonces cuente conmigo.

Encargamos un programa informático, para llevar el almacén. El tema parece hoy sencillísimo, en aquellos tiempos no. Y lo encargué en Sevilla. Muchas reuniones de diseño del mismo, y tiempo. No había programas ya hechos en aquellos tiempos. Hubo que tener constancia en ello, pero salió un magnifico programa que todavía añoro.

Dividimos los repuestos por familias. Y bueno el amigo Julián organizó todo en los Merinales, partiendo de nada, y dedicando, sin queja alguna, todo el tiempo del mundo. Yo le ayudaba en todo lo posible.

Ya los Merinales venía pequeño para la infraestructura que crecía. Nos fuimos a San Juan de Aznalfarache. Todo lo que antes era un enorme laboratorio, y que ya estaba desmantelado, porque los análisis se hacían en San Jerónimo, lo reacondicionamos como almacén de repuestos. Ahora si teníamos un espacio amplio. 

Y con un delineante de Fábrica, D. Pedro García, empezamos a hacer el Catálogo. El stock se le traspaso a una Empresa que no tenía actividad, que era un documento, como lo era COPRISA, y allí nació Coprisa, como proveedora de repuestos y material de Líquidos.

Con el posterior cierre de la Fábrica de San Juan, nos fuimos a la Fábrica de San Jerónimo, en una parcela colindante a la misma, en dos chalets, que había adosados, sobre una parcela de 3.000 metros cuadrados aprox.

En la planta baja el Almacén de Coprisa, en la planta alta las Oficinas de Abonos Líquidos.  La explanada, como almacén de depósitos y almacén de maquinaria, y una nave que hicimos de quizá 200 metros, como almacén de grandes repuestos, y pequeño taller.

Después Coprisa creció más, la central en Barcelona, oficinas en Barcelona, y se fusionó con Poittmill S. A., formando COPRISA-POITMILL S. L. de la que fui consejero hasta el 92, año que me vine a Herogra. Pero esa es otra historia.

En Coprisa fue Gerente mi buen amigo D. José María Prieto, hoy en Reyde, Antonio Checa en Safi, y bueno otros diversos amigos. Allí tuve la ocasión de tomar mas contacto con el Presidente del Consejo, que fue Sr. José Moral, y que ya lo conocía al ser el también Presidente de INCOMET (Industria y Comercio Metalúrgico S. L.), donde yo también era Consejero.

En fin, al Sr. Julián Medinilla definirlo es sencillo. Es un hombre, muy trabajador, honrado.  Muy noble. Quizá sean las tres palabras que lo definen. También animoso y positivista.

Yo me quedaba en el despacho, ejemplo hasta las 11 de la noche, o hasta las 12, y Julián no se marchaba.

–¡Julián, márchese es muy tarde!

–No jefe –me decía– yo me quedo aquí, y no me voy hasta que Vd. no se vaya. No lo dejo solo.

Así que había un pulso, por llamarlo de alguna manera, entre Julián y yo, por conseguir el record de horas trabajadas. Todas las del mundo, sábados y domingos, Semana Santa y Ferias, allí estábamos Julián y yo.

Además siempre con una sonrisa. Y sin queja alguna. Sin reivindicación alguna. Y con un enorme aprecio reciproco.

Después, bueno, se deshizo Coprisa, se vendió en partes, y nacieron otras Empresas.   Julián, con un socio, puso un pequeñito taller y almacén, chiquito. Pequeñito y apartado, en Bellavista (Sevilla).

Siempre luchando. Siempre con el mismo ritmo.

Julián para mi es un modelo a imitar. Una persona que aprecio mucho. A la que tengo que agradecerle toda su colaboración intensa durante años. Sin una queja, sin un mal gesto. Una persona humilde en sus manifestaciones y en su manera de ser, una persona sencilla y transparente.

Amigo Julián, eres un caballero y un ejemplo. Gracias por todo. Y que Dios te dé salud muchos años, y que no pierdas nunca la alegría de vivir que siempre has tenido.

Realmente me acuerdo bastante de ti, amigo Julián, Julián amigo. Eres irrepetible.

Buenos días.

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