Granada y el siglo XXI

Por José L. Sánchez-Garrido R.
Gerente de Herogra Fertilizantes S. A.

Tengo algunos folios en blanco sobre la mesa, y al levantar mi vista buscando el socorro de alguna musa de peaje se estampa mi mirada sobre un horizonte, el de Granada, tan blanco en su perfil como las hojas que me aguardan desde el escritorio, con la misma sarna despreocupada que lo harían los estólidos ojos de una vaca solitaria.

Reseñar de alguna forma la idea que cada uno, en este caso la mía, sobre como diseñar la Granada del siglo XXI, en cuyos albores nos mecemos, es un reto terriblemente atractivo, pero que me desborda y aunque por razones de actitud y trabajo mi profesión es “organizador de organizaciones” agradezco a la Editorial Osuna esta invitación que no tiene más presunción por mi parte que la espera sigilosa y casi canalla, en la captura de alguna musa despistada que ose posarse en el marco de mi ventana, de modo que pueda agarrarla por el cuello y hacerle regurgitar una de estas bolas de cristal, que en televisión, a altas horas de la madrugada, son capaces de adelantarte el futuro, por sólo 1.20 € el minuto más IVA.

Luego, en temas de esta guisa, donde se solicita a personas diferentes opiniones sobre un mismo tema, se corre el riesgo alto de una repetición más o menos constante en torno a ideas y conceptos. Y para evitar esto, casi mejor ser yo mismo en la expresión de mi escritura que garantizará un desorden absoluto que por su estropicio argumental tendrá carácter de “algo distinto” ni peor, ni mejor, simplemente, indescifrable, pero donde, casi seguro, siempre se podrá escarbar aunque sólo sea para cambiar la tierra de sitio.

Hoy día se funciona, diremos en muchos ámbitos, de forma tremendamente acelerada, se dice que en el siglo XX, la civilización ha avanzado tanto, como en la suma de los últimos 20 siglos, y que en está primera década del XXI, la humanidad avanzará tanto como en todo el siglo XX. Esta progresión geométrica succionadora cúbica de adrenalina casi al borde del síncope nos insta a pensar en lo que se nos viene encima, y las reflexiones del pasado, dejémoslas no olvidadas, sino aparcadas sobre línea azul para cuando haya tiempo donde recrearse en los recuerdos de otros ayeres, mi plural inexistente favorito.

Probablemente estemos cerca, de una gran eclosión, de una Evolución aún más acelerada, un sprint tecnológico que arrastra al espiritual, donde no sólo cambian los conceptos, sino los valores. Y aunque hay muchos agoreros en cuanto al futuro incierto, el mundo evoluciona en camino constante hacia la racionalidad y la racionabilidad aunque en su andar encuentre mucha irracionalidad e incongruencia. La cultura y la educación, no diré que son las ruedas, sino el mismo material con que se construyen y que mueven a la humanidad. Y un mundo capaz de leerse, aprenderse, comunicarse y tolerarse, es un mundo en movimiento. Turistas de nuestra propia ambición cultural y con recursos, que mejor parada en el planeta que una Granada abierta y entregada, como broche de la historia y las historias, coqueta y esplendorosa, abalconada a sus atardeceres como proyecciones en sesión continua. Debe ser Granada, una fábrica de sensaciones. El destino turístico de muchos sueños comunes, la portada deseada de los catálogos de las agencias.

Pero como no hay camino, sino que se hace. Y no se hace caminando, sino trabajando. Necesita Granada trabajarse muy a conciencia, construirse venas, tejidos, organismos…, en definitiva infraestructuras, autovías, el Ave, un amplio aeropuerto, metro o alternativa, que son carriles de aceleración por donde se suma la iniciativa privada que es el fin y al cabo, la vacuna de las economías.

Y en ello la Universidad, una Industria, productora de Profesiones, una S. A. Productora de Ciencia y de Conocimientos, que debe estar en Coordinación estrecha con la Empresa privada. Así como la Importante Industria Médica en Granada, de alto prestigio, cuyo desarrollo convendría fomentarse de forma activa, para que vengan los enfermos de media España, donde dicen, también sana el espíritu. Granada cirujana de sus rojas tardes, no deja más heridas que su cielo derramado.

Y en fin, debe cuidarse a los Gestores de Empresas, los Directivos que luego son clientes fieles de la industria médica como consecuencia del poder absorbente de esfuerzos que son las empresas…

Esta claro que la agricultura cada vez va a menos, y que salvo el olivo y los cultivos de la costa, lo demás tiene el futuro diremos muy negro, salvo excepciones puntuales, por ello habrá que ver que otros usos se le puede dar al campo, que no sean las producciones agrícolas, estudiando ello de forma urgente, el futuro es de quien sabe anticiparse…, por eso será de las mujeres.

No lamentarse y trabajar a fondo. Casi todo se soluciona trabajando a fondo. Y si es con rigor, todo.

En fin, la musa no ha venido. Y si ha venido yo no la he visto. Sin embargo, desde mi ventana si sigo viendo la Granada que colorea el horizonte. Ahora recortada sobre un perfil del cielo. Y a veces me olvido, que hay tantas Granadas, como futuros posibles. Será cuestión de elegir la ventana adecuada, o de manera más sencilla, mientras podamos verte desde cualquier ventana, habrá futuro.

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Una respuesta a Granada y el siglo XXI

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