El amor y el dinero

Ayer sábado salí con Trini a comprar una máquina de fotos que viene anunciada de forma destacada en un catálogo de un almacén de una gran superficie comercial.

¡No han llegado todavía!. Me ha indicado el dependiente al que me he acercado con Trini, a tal efecto (el catálogo a lo mejor lo tengo de hace 20 días).

¡Espero que lleguen la semana que viene!. Me sigue hablando, le puedo enseñar otra de la misma marca, un poco más cara, pero mucho mejor.

No no muchas gracias, le contesto. He venido a por la mala, la del catalogo, la que Vds. anuncian y que no ha venido aún.

Y me voy con Trini, ya dando un paseo entro a AKI, que está allí, me refiero un poco lejos de Granada, y relativamente cerca de Albolote.

Posteriormente entro en el hall de Kinepolis, y me tomo con Trini una cerveza, y me compro dos o tres libros, de los que ponen en la entrada, diremos de los baratos.

Esto entre tos y tos, soltando virus y contaminando de forma intensa el medio ambiente. En el fondo soy un gran contaminador. Me marcho a casa.

Este jueves, aprovechando la fiebre, tomé una gran decisión: ¡Lavar el coche a fondo!. Por fuera y por dentro. Lo han dejado que parece otro. Casi no lo conozco.  Así que al salir al parking, me dije voy a tener cuidado que puede que no conozca a mi coche.

Apenas llego a casa, rápidamente me pongo a escribir estas líneas. Porque no quiero que la idea vuele: EL AMOR Y EL DINERO.  Tan diferente una palabra de la otra. Tan opuestas.

Hace ya mucho más de medio siglo, cuando tenía 8, 9  ó 10 años, me quedaba boquiabierto con la capacidad de  venta de mi padre, en la Tienda-Almacén de Coloniales y Ultramarinos.

Llegaba por ejemplo un familiar, más o menos lejano, y le pedía: Antonio dame una lata de atún del bueno, del atún tronco de 1,5 kilos (no había latas pequeña entonces, era ello un despilfarro), y dame no sé un queso.

Se procedía a la entrega, y el familiar decía: ¡Que guapo es el niño!, una sabia afirmación antes de preguntar:  Antonio que te debo.

Pues no debes nada. Cero.

Pero eso como va a hacer. Decía el comprador, mientras le brillaban los ojos. 

Pues eso es.

Bueno pues muchas gracias. Adiós Antonio.

Esto a mi me fundía los cables. Y le decía: Papá porque regalas a este Sr. con  todo lo que hay que pagar.

Es que así, es la forma de que no venga más. Cuando le regale dos o tres veces, ya no viene más que es lo que yo quiero.

Veras Pepe –me decía- venderle a la familia es un problema. Lo mismo que a los amigos. Los amigos y la familia no quieren comprar, quieren gangas, precio costo o menos, y pagar cuando quieren. Es ello un mal negocio, y hago lo posible para no venderles.

Le pongas el precio que le pongas, no van a quedar satisfechos, y de la calidad, le pongas la que le pongas te van a criticar. La familia  y lo amigos, lo mejor es que vayan a comprar a otro lado. Toma nota de la lección, que no es inventada sino fruto de un larga experiencia.

Ya con mi hermano Antonio y Almacenes Sánchez-Garrido. Fui un día, pues un tanto diremos haciendo un favor, hace años, y le dije Antonio te voy a hacer una buena compra.

Mi hermano, que es bastante directo y que nos queremos a fondo, me dijo: Pepe, no te equivoques, si crees que con ello me haces un favor, y además haces mal. Porque hay sitios mas cercanos donde puedes comprar a los mismos precios y a lo mejor hasta más barato. El venderte es para mi un compromiso, pues tendré que ver costos, examinar que precio te pongo es un lio informático. Yo si quieres te regalo un lote y tu compras por ahí.  Más o menos

Hoy cuando se compra, es una llamada por teléfono, sale una Srta., te envían la compra y a los seis o siete días, ves el cargo en el Banco, ya es tema de mi sobrino, que está de acuerdo con los tiempos. Supongo que como un cliente más y punto.

Cuando con 21 años entré, en Amoniaco Español S. A. en Málaga, me presentaron al Director Comercial, a la sazón Sr. Felipe Carús, un cubano, que salió con Fidel, y trabajando en EE. UU, vino a España, con la ESSO, y una gran experiencia. En su despacho hay un rótulo con el siguiente texto:

“EL AMOR CON EL AMOR Y EL DINERO CON EL DINERO, LA MEZCLA DE AMOR CON DINERO, ES LA PROSTITUCIÓN”

En la escuela donde he sido educado, que creo que es muy buena, en la Universidad de la Tienda-Almacén de Merecillas, en Antequera, donde el Rector era mi padre. Y después en la grandes Empresas, donde he trabajado y donde se invertía mucho en cursos, hasta tal punto que a veces me preguntaba:  Aquí con tanto curso, realmente que no da tiempo a trabajar, y no es una exageración era así. Era la fiebre de los cursos. Tan de moda en aquellos años.

La frase  del despacho de Sr. Carús, en Carretera de Alora km. 5, en aquella bellísima y magnifica fábrica de Esso-Amoniaco Español S. A., pues a pesar de los muchos años que han pasado la tengo presente. Era realmente la culminación escrita y rotulada de la filosofía paterna, y diremos familiar.

A mi a veces, por ejemplo un amigo en Sevilla, vamos a llamarle por sus siglas M.N.  me indicó: José Luis, tengo la exclusiva, de unas Tarjeta de Crédito y tu Sra., que es muy relaciones públicas, y tu también, pues podéis hacer contratos con establecimientos y con particulares, y por cada tarjeta que hagáis pues hay una comisión de tanto y tanto, y si buscáis representantes de lo que ellos hagan cobráis tanto. 

Pues mira M.N. te equivocas. De forma total y absoluta. Yo jamás iré a un amigo para ,basándome en la amistad, me haga una compra, y Trini, a la que conozco bien, se lo preguntaré, aunque sé por supuesto que responderá igual. Y así fue.

Siempre digo que en el negocio no tengo amigos, tengo clientes a los que procuro cumplir y tener una relación profesionalizada. No le vendo a amigos, pues se pierde el negocio y al amigo de forma fácil. Esto no es invento, es que así me lo enseñaron.

También me enseñaron no tener amigos en el trabajo, sino tener compañeros. A los que se le respeta. Pero separando la amistad.  Y los amigos fuera del trabajo. Los amigos dentro del trabajo, es otro problema.

Si la amistad requiere estar mucho tiempo con el amigo entonces no quiero la amistad.  Agraciadamente tengo muchos amigos, y lo mejor de todo es que apenas hablo con ellos, nada más que cuando esporádicamente a ellos o a mi nos da la gana. Pero poquito. Así que tengo muchos amigos lejanos y silenciosos, maravilloso. Como hablo poco con ellos y ellos conmigo, pues no perdemos la amistad. Sino al contrario.

Bueno la fiebre, va remitiendo Trini, tiene mañana que ir a Antequera. Vamos a ver si acabamos con las goteras de la casa de Calle Merecillas, pero esto creo que no se acabará nunca, en las casas que son las de antes, y que siempre las han tenido. Volverá el martes.  Y seguirán las goteras, las goteras, se quitan por aquí, y aparecen por allí. Las quitas de allí, y se van allá. Cambian de posición de forma asombrosa.

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