La disminución de costes por área cultivada


LA DISMINUCIÓN DE COSTES POR KILO DE COSECHA, UN REQUERIMIENTO APREMIANTE EN LOS TIEMPOS ACTUALES

José Luis Sánchez-Garrido y Reyes

En su gran mayoría, la agricultura está en una tremenda crisis, consecuencia de los bajos precios de los productos agrícolas, debido a “la globalización”, recibiéndose importaciones masivas a bajos precios, de países de menor coste productivo, salvo casos concretos muy contados, que se salvan, de esta quema.

Menos mal que las subvenciones mantienen al agricultor, sino fuese así, sería una debacle. La situación no va a cambiar, en cuanto a importaciones, por mucho que nos lamentemos, la globalización se configura, como marco económico de los tiempos actuales y futuros. El sentir en cuanto a las subvenciones, es que de alguna forma las habrá después de 2012, pues de otra forma el panorama agrícola sería tétrico en el marco Comunitario.

La alternativa del agricultor ante la crisis del sector, es disminuir la dosis de fertilizantes, y medidas de este tipo, que no son la solución evidentemente, pero no se ve otra alternativa. Estas medidas coyunturales, no pueden hacerse crónicas ni son mantenibles, y deben dar paso a soluciones integrales, propias de una agricultura moderna.

De las dos agriculturas existentes, es decir las del riego y las del secano, son en buena medida mundos aparte, es claro que en riego ya no se comprende el mismo, sino es por goteo básicamente, y otros riegos automatizados. Pero tanto en una agricultura como otra, es necesario una reflexión muy detallada, sobre disminución de costos.

En el olivar, es fundamental, la disminución de costos en la recolección, por su repercusión enorme en el coste del aceite. En esto parece que la única alternativa es pasar al olivar intensivo y supe intensivo, suprimiendo el olivar convencional. Esta tarea solo puede acometerse por fases, ejemplo la sexta parte de la propiedad cada año, pero hay que empezar.

En cuanto a secano, la siembra directa, con el ahorro de gastos que ello comporta, parece es la tendencia clara, si bien en Andalucía, vá con cierto retraso, su evolución. Está claro que una correcta mecanización, necesita, ampliar la dimensión de las fincas, tema muy complejo, pero habrá que buscar, alternativas de cultivo en común, con las que se consiga, aumento de la superficie de la unidad de explotación, en la búsqueda de disminuir el coste de kilo producido.

En este ámbito de modernidad agraria, está muy claro, que entran de lleno los abonos Líquidos. No ya que descargar y cargar los mismos, ni tener costo de sacos y palets, en los casos que así se consuma. Los Líquidos, que no son nada más que otra forma de presentación física de los fertilizantes, no necesitan esfuerzo físico, no producen polvo, se reparten mucho mejor, debido a su propia naturaleza y su distribución es más económica.

Una buena maquina pulverizadora, propiedad del agricultor, con 3.000-4.000 litros de capacidad, y con 18 ó 24 metros de ancho, cada kilometro que recorre, son 2,5 Has, que abona de forma idónea, para cargar la misma, solo hace falta conectar a un tanque almacén, sin efectuar el menor esfuerzo físico. La misma máquina, estamos hablando de cereal, utilizaría los complejos líquidos de pre siembra, los nitrogenados de cobertera, los herbicidas y los fungicidas si fuese necesario los mismos. En cuanto a Empresas de servicio especializadas, con maquinas aun más potentes, puede llenar a 36 metros de ancho, gobernadas por GPS.

Igualmente, en olivar de secano, la aplicación de Abonos Líquidos, reporta ventajas y ningún inconveniente conocido. Solo el desconocimiento es lo que inhibe su desarrollo, y el arraigo a una tradición, que sin olvidarla, hay que cambiar. En cuanto a la fertirrigación es claro, que aunque hayas zonas o cultivos que aún se resisten, los abonos líquidos, es un hecho o realidad, diremos mayoritaria, y que pensamos hoy tiene poca discusión. En definitiva los líquidos son coherentemente más consustanciales con la naturaleza humana.

Lo mismo que la sequía del 93-94, sirvió para ponernos las pilas, y pasar a goteo. En la crisis actual, los cambios deben producirse, en una racionalización a la baja de los costes productivos, lo cual no quiere decir menos abono y más abandono. Sino invirtiendo, en disponer de medios adecuados, para bajar de forma significativa los costos, a la vez que aumentar la producción y su calidad. Y el grado de conocimiento de la técnica, en la actualidad, está preparada ya para dar este paso.

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