El abonado en riego por goteo del olivo

EL ABONADO EN RIEGO POR GOTEO DEL OLIVO: UN  MUNDO APARTE”.

Por José Luis Sánchez-Garrido y Reyes

Es difícil transmitir lo que pretendo decir pues intento que se comprenda lo que quiero  reseñar o exponer con cierta claridad, y que no es en absoluto consecuencia de una musa o inspiración momentánea, sino de mi humilde experiencia en el tema que nos ocupa, el riego por goteo, tecnología relativamente reciente en el ámbito general, y aún más en lo que respecta al mundo del olivo.

A través de los siglos ha existido un cultivo milenario de secano, sujeto a las inclemencias atmosféricas, expuesto a la sequía durante largos períodos en que la tierra no recibe alimentación alguna y disponiendo en un momento dado de agua procedente de las lluvias, agua que por otra parte absorbe elementos nutritivos no controlables, con lo cual las consecuencias son totalmente imprevisibles.

De pronto, muchos de estos olivos pasan al sistema de riego por goteo, con lo cual el problema del agua y el problema de la alimentación, se solucionan momentáneamente si se realiza de forma correcta, y con ello las carencias limitativas ancestrales, experimentan un cambio radical. Por tanto, realmente conviven dos cultivos, el antiguo cultivo del olivar de secano, y el nuevo cultivo del olivar en riego por goteo. Conviene diferenciarlos, tener los conceptos claros y no mezclarlos. Aquí estamos analizando el olivar en riego por goteo, por lo que no debemos extrapolar conceptos del olivar de secano, ya que son dos mundos aparte.

Pues bien, lo que está ocurriendo en esta nueva forma de cultivo, es que se está empleando en muchísimas ocasiones agua en exceso, con el consiguiente despilfarro en kilowatios y en agua. Por medio del empleo de tensiómetros, este tema tendría una clara solución, y al mismo tiempo un ahorro considerable de dinero, empleando sólo el agua justa. No más. El “ojímetro” como unidad de medida, es una mala herramienta, que está desfasada y habría que guardar en el baúl de los recuerdos.

Como técnico experimentado en este campo, me planteo muchas veces cómo hacer llegar al agricultor ciertos conceptos imprescindibles para abonar correctamente.  Pienso mucho en ello, pero me parece una tarea un tanto imposible, a la vez que muy necesaria, urgente, básica y elemental.

Por otro lado, por desgracia son muy pocos los técnicos que conocen a fondo los entresijos del abonado en riego por goteo, tema lamentable pero absolutamente real.  Esto ocurre porque el abonado constituye una asignatura más de las tantas de un año de carrera, o simplemente es media asignatura cuatrimestral, y lógicamente de esta manera es imposible dominarla, pues la nutrición vegetal es una especialidad de largo recorrido que requiere mucha experiencia práctica. Por otra parte la técnica de Fertirrigación es moderna, y los Fitonutrólogos se cuentan con los dedos de la mano. Y a los que hay, muchas en muchas ocasiones son denostados, por los sapientes pseudo-gurús de pies de barro.

Ante esta falta de formación, se están perdiendo por desgracia unas opciones claras tendentes a un aumento notorio de la rentabilidad, continuando el uso de viejos tópicos, frases hechas, y andando de espaldas a una tecnología ya bastante definida.

A veces, empresas comerciales con grado tecnológico bajo pero muy avanzadas en cuanto a presentaciones de alto marketing, proponen una serie de productos supuestamente “buenos” para el olivo, que el agricultor, sorprendentemente, compra, quizás esperando el producto nutricional milagroso.

Por el contrario, existe una enorme cicatería de todo punto impresentable  en el abonado, sobre todo teniendo en cuenta que éste sólo supone el 1,5 % de los gastos totales, mientras que influye en la producción en un 50 %.  ¿A dónde vamos?  Es totalmente ridículo escatimar en lo más básico.

Las comparaciones son odiosas, pero pensemos que el olivo en riego por goteo,  es como una vaca. Y poca leche pueda dar, sino tiene una alimentación adecuada.

Siempre repito que “las plantas no comen, beben”. Por tanto, tengan claro que no podemos darles solamente agua.   Es claro que el agua tiene algunas cosas, evidentemente, y que le faltan otras, por lo que hay que regularizar el agua del suelo para que esté debidamente acondicionada,  y que al tomarla, el olivo absorba todos los nutrientes que necesita. Si dispone de agua mediante el riego por goteo, y nutrientes debidamente proporcionados en la misma, es una revolución, es terminar con la vecería, es aumentar considerable e increíblemente la producción, es entrar en otra galaxia, en otra órbita.

No estamos hablando de hacer las cosas a medias, sino de un buen abonado, lo que se traduciría en una alimentación de 2 a 4 € por árbol, una media de 3€. Para hacer bien las cosas, primero actúa el técnico, que mediante sonda de succión extrae el agua del suelo, la analiza y estudia su composición para hacer una recomendación de abonado especifica, para lograr que el agua disponga de todos los compuestos necesarios para ser un agua ideal, equilibrada, propia para  que el cultivo tenga un altísimo rendimiento.  Y dejemos las filosofías para los filósofos, las teorías para los teóricos, y la técnica, para el agricultor moderno.

¿Pero sabe el agricultor que si el agua tiene  una “alta conductividad”, ello quiere decir que tiene muchas sales? ¿Y que si tiene muchas sales disueltas, pues en vez de entrar el agua por la raíz, sale el agua de la planta al suelo para intentar igualar presiones?… Mire la diferencia.

Y si contiene bicarbonatos, lo cual es corriente, hay que añadir ácidos determinados y concretos, para destruirlos y que se descompongan.

Si el agua tiene mucho Sodio, está claro que hemos de añadir Calcio, para desplazar al Sodio.

Y si el agua, tiene muchos cloruros, por favor no pongan Cloruro Potásico sino Nitrato Potásico, para no aumentar más los cloruros. Y desde luego Nitrógenos en forma Nítrica, como forma de luchar con los cloruros.

Si al agua le falta Magnesio, lo cual también es habitual en muchos casos, hay que emplear por consiguiente una forma de Líquido con el contenido en Magnesio que se requiera.

Es decir, que la conductividad y el desglose de ella en cada tipo de sal, es fundamental para saber lo que hay que añadir, y esto se hace mediante unos conocimientos en Fitonutrología y un buen dominio de las matemáticas. No hay más que indicar. Y no hay más cera que la que arde. Y los criterios y conceptos están definidos, es un poco como la medicina, con todas las diferencias lógicas.

Así que dejémonos de películas y vayamos a una Empresa experta que nos asesore, nos diga qué es lo que hemos de añadir concretamente, dando al potasio el tremendo papel que tiene en el olivo,  observando si hay carencias de hierro, y viendo formas económicas de aplicación utilizando la fertirrigación, estudiando el nivel de boro.

Es fácil de comprender: lo mismo que el ser humano necesita una dieta equilibrada para tener un adecuado desarrollo, o igual que en ganadería, para alcanzar  altas producciones es necesario una dieta equilibrada del animal, de forma idéntica le ocurre al olivo.

Ahora bien, hay dos diferencias, una que en el plato de la alimentación del olivo que es el agua del suelo, ya existen sustancias y que por ello es imprescindible un análisis para complementarla, y otra que el olivo no habla, ni se expresa, ni se queja. Por tanto es imprescindible que se ocupe de él alguien que le conozca muy a fondo, un profesional altamente cualificado.

¡Son tantos los factores que hay que controlar para que este aporte sea el adecuado! Hemos hablado de la conductividad, hemos hablado de la proporciones de sus elementos en la disolución de agua, pero no hemos hablado de otras cosas igualmente básicas como el pH. Si no hay pH adecuado y es muy alto se producen xxx porque se precipitan en insolubles, fósforo, magnesio, hierro y cinc fundamentalmente.

Entonces… ¡No se rompan la cabeza, infórmense y pregunten quiénes son los técnicos experimentados y de resultados contrastados y dejen el tema de abonado en sus manos! O bien, pónganse a estudiar y prepárense a fondo, probablemente en dos años tengan un contenido técnico suficiente para obtener unos buenos resultados.  Pero por favor, olvídense del “ahora abono”, “este año no abono porque el aceite está bajo”, “ahora abono dos horas, y después le pongo 10 horas de agua”…. Y barbaridades de este tipo, que la técnica tiene muy estudiadas.

Cuando las más de 300.000 Has de riego por goteo que se abonan incorrectamente en Andalucía, con poquísimas excepciones, se haga correctamente (que supongo no estaré en este mundo si es que llega a hacerse), seguramente la producción global aumente sólo por este concepto.

Ni más ni menos que 300.000 toneladas de aceite, por lo que la producción aumentaría globalmente 600 millones de euros, y este aumento nos habría costado 40 millones más en fertilizante. También sabemos que a más producción de aceituna, menos gastos de recolección. Esto siendo conservadores. Por ello digo que la revolución en olivar está por llegar, y llegará cuando se abone correctamente. Pero claro, con tantas teorías de ecologismo, etc., etc., pues hay un marasmo y cacao mental, de muy señor mío.

Las cuentas son tan claras y tan nítidas, que no entiendo cómo es posible que ni el agricultor, ni las Instituciones Públicas, ni los Colegios Profesionales, ni nadie, se haya puesto a resolver el problema. Mientras, hablamos y hablamos  y nos perdemos en filosofías teóricas, de bases falsas. Nos quejamos y quejamos, y damos vueltas y vueltas, sin afrontar el problema. Porque  probablemente ni se sepa, ni se entienda. Y solo unos pocos hacen las cosas bien. Elucubramos sobre lo que vale hacer las cosas bien, sobre qué es barato.  Queremos ahorrar en lo vital, y no en lo superfluo.

El problema es de falta de formación en este tema, y de falta de maestros. Y así nos va…Pues bien, no sigamos hablando y elucubrando. No discutamos lo indiscutible. Vamos a obtener, siendo respetuosos con el medioambiente por supuesto, la mayor rentabilidad posible, es lo mejor para todos. Y por favor, con todos mis respetos:

¡El que no sepa, que aprenda, que esto clama al cielo!

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Una respuesta a El abonado en riego por goteo del olivo

  1. Ignacio dijo:

    Hola soy un olivarero con 3,5 Has de olivo arbequina con 4.000 árboles. Si mi gasto recomendado es de 2,5 Kgs por arbol sería 3.000 kGs de abono compuesto NPK. yo echo abono akaphos verde, saco de 25 Kg que cuesta aprox. 35euros/saco. Tendría que echar 120 ó 130 sacos en la campaña, osea 4.550 euros solo en abonado, Añadimos agua+ poda+tratmientos+ recolección y el resultado final sería una ruina.

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